Cualquier millenial que haya tenido un mínimo de contacto con la cultura pop sabe quién es David LaChapelle. Bueno, puede que no conozca su personalidad excéntrica, pero seguro se enfrentó con su obra en distintos formatos y medios. Todos nos hemos impactado con sus campañas publicitarias y con su trabajo editorial para revistas como Rolling Stone. También nos quedamos sin palabras al ver el “Dirrty” de Christina Aguilera y un poco tristes con el “Natural Blues” de Moby. Sea como sea, era imposible escapar de su presencia en los medios. Y no se trata de una influencia exclusiva de lo masivo y popular, ya que los más alternativos pueden reconocerlo, por ejemplo, del documental indie Dig!, en el que aparece en una lucha de egos con Courtney Taylor-Taylor de la banda The Dandy Warhols. Tampoco es un nombre que pertenece a décadas pasadas. ¿Se acuerdan del revuelo de hace un par de años por su polémica foto para la tarjeta navideña de la familia Kardashian-Jenner? De una manera u otra, el trabajo del artista norteamericano ha impregnado a todo tipo de sector cultural de las últimas décadas.

Si bien LaChapelle ha sabido desenvolverse en diversas ramas artísticas, son sus complejas fotografías, cargadas de signos y de referencias a la historia del arte y conexiones con la cultura pop, las que sellaron su particular punto de vista. No hay duda de que es un fotógrafo para ver con detenimiento: puede gustar su estética o no pero todos estamos de acuerdo en que es un artista que interpela y capta nuestra atención. Por eso, si estás en Montevideo te invitamos a ver las distintas exposiciones de su obra, con las dimensiones y contrastes con las que tendrían que ser apreciadas. 

Mientras esperamos a que inauguren las demás muestras en Montevideo (y también esperamos a que él pueda volar hacia aquí), repasamos su trabajo más conocido: los retratos de famosos. Estas piezas hacen que el fotógrafo se destaque de sus contemporáneos al capturar a reconocidas personalidades del entretenimiento de una manera humorística y poco convencional. Ya sea por la forma en que los retratados se burlan de sí mismos, por el mensaje crítico de la imagen o simplemente por el impactante manejo de colores y la iluminación, la siguiente selección representa la época dorada del artista, y es la que nos gustaría que nuestras retinas captaran en otra forma aparte del píxel.

1. Björk

Foto: Björk France
Foto: Björk France

En realidad, cualquier obra que tenga de protagonista a Björk es digna de ser colgada y vista en exhibición (#MuseumMaterial). Pero esta fotografía se destaca en el trabajo de LaChapelle por los hermosos elementos que la componen. Acá el simbolismo pasa por objetos mágicos y colores estimulantes, que nos envuelven en una atmósfera onírica que refleja la fuerza y belleza tanto de lo poderoso (navíos de oro) como de lo frágil (flores exóticas). Una dualidad que también está presente en Björk y su trabajo.

2. Elton John

Fotos: Ecos Cotidianos
Fotos: Ecos Cotidianos

Al ver distintos behind the scenes o documentales de LaChapelle, uno puede ver la importancia que se le da (¡y con mucha razón!) a la preproducción. No deja nada librado al azar, cada detalle está pensado, y por eso trabaja con detenimiento con su equipo creativo en la elaboración del concepto. Pero a veces son los detalles los que desencadenan sus ideas, como los simpáticos leopardos de esta foto (al parecer, una de esas estatuas es propiedad de DL). De todas maneras, este cómico retrato de Elton John (nos da gracia solo el pensar cuánto tiempo tuvo que mantenerse en esa pose) es un ejemplo de la magia del fotógrafo, que parecería seguir una receta que no falla: para crear una imagen icónica, simplemente se necesita una idea (sea conceptual o visual), un protagonista carismático y un increíble equipo de colaboradores que aporten a la visión original.

3. Alek Wek

Foto: Visual Artists
Foto: Visual Artists

Por más que David LaChapelle haya realizado varias producciones de moda, las prendas nunca son las protagonistas; en su trabajo todo gira en torno a los personajes. Pero él sabe utilizar este recurso a su favor, y por más que sea un poco cínico con el ambiente, termina creando piezas extraordinarias, como esta de Alek Wek que cualquier amante de la moda querrá ver en persona. La concentración está en la modelo, en el intenso fucsia del vestido así como en el contraste con su hermoso tono de piel. Luego, empezamos a distinguir cómo lo que sucede en primer plano dialoga con el fondo, y ahí la imagen cobra profundidad y más fuerza. Pero no hay que olvidarse del componente humorístico detrás de esta y casi todas sus fotos, que son parte del appeal que tiene LaChapelle para editores y diseñadores: no se toma las cosas tan en serio.

4. Andy Warhol

Foto: Eserp Life
Foto: Eserp Life

No podíamos dejar afuera este retrato de Andy Warhol, uno de los mentores de LaChapelle. Más allá de los signos sagrados de la imagen (como el halo y las Biblias) y de la curiosidad que nos genera el ver cómo capturó a un referente, es la mirada creepy de Warhol la que nos atrapa, potenciada por el increíble juego de luces y sombras. Queremos estar frente a frente a Andy para sentir el magnetismo que se percibe en esta rareza de imagen. Después de todo, es una pieza un poco anti-LaChapelle, al prescindir de uno de sus principales medios: el color.

5. Courtney Love

Foto: Taschen
Foto: Taschen

Siguiendo con la temática religiosa (el artista parece estar obsesionado con todo lo sagrado), acá tenemos a la Pietà à la LaChapelle, protagonizada por nada menos que Courtney Love (exhibida ahora en el EAC). Ella es perfecta para el lente del fotógrafo: el espíritu irreverente, la estética un poco kitsch y sucia, el gusto por la controversia y la capacidad para reírse de uno mismo son algunas de las cosas que los unen. Hicieron varias producciones juntos, pero esta está cargada de sentimientos por la forma en que simboliza la tragedia en la vida de Love. Esta Pietà tiene como Virgen María a la cantautora, que está sosteniendo el cuerpo de un Jesús cobainesco, con marcas de pinchazos por la heroína y el rubio grasiento que lo caracterizaba. Esta referencia a una dolorosa realidad podría ser juzgada como de mal gusto, pero la exageración de simbolizar lo que la gente relaciona con los artistas es lo que predomina en sus retratos. Y, lamentablemente, varios siguen viendo a Courtney Love como la viuda de Kurt Cobain. Queremos enfrentarnos a esta escena inquietante por nuestro gusto por lo controversial pero también para ver las increíbles luces que participan en la imagen, y poder discutir si se podría considerar como una especie de pintura fotográfica. ¡Solo hay que mirarla para darse cuenta!

6. Ewan McGregor

Foto: The Triumph of Postmodernism
Foto: The Triumph of Postmodernism

Sí, lo que más nos gusta de su obra son las composiciones complejas, cargadas de simbolismo, colores y personajes estrafalarios. Pero hay que reconocer que sus close-ups son de los más hermosos que vimos. Bueno, Ewan McGregor no necesita la ayuda de ningún fotógrafo para parecer atractivo (tenemos que admitir que él es una de las razones por la que esta pieza está en la selección) pero es la expresión del actor lo que de verdad atrae nuestra mirada, algo que DL logra incluso con personalidades que, a diferencia del retratado, son muy malos actuando. Nos gustaría quedarnos contemplando la cara de Ewan en dimensiones más grandes de las que estamos acostumbradas, y también poder apreciar de cerca los tiernos mini objetos de la dollhouse. Y no somos las únicas fascinadas con esta imagen: la foto fue apropiada por varios fans que parecen haber encontrado una forma fácil de recrear una composición de LaChapelle.

7. Faye Dunaway

Foto: Mutual Art
Foto: Mutual Art

“¿Pero qué esta pasando acá?”, sería una reacción bastante lógica al entrar en contacto con este retrato de Faye Dunaway. De por sí, nos divierte las maneras en que esta imagen desafía a nuestro ojo: la protagonista está invertida y hay una incalculable cantidad de personajes secundarios. Pero lo que más nos fascina es la forma en que todos estos elementos interactúan entre sí, especialmente lo que están haciendo los extras. Sobre todo, nos gustaría estar frente a esta pieza para corroborar si lo que está a la izquierda de la actriz es un lobo (¿no lo ven?) y si la perspectiva del hombre que está ahorcando a otro (ángulo inferior derecho) tiene sentido.

8. Daphne Guinness

Foto: eMercedesBenz
Foto: eMercedesBenz

Quizás no sean sus más conocidas, pero las producciones con la extravagante Daphne Guinness reflejan esa unión de visiones con personas/personajes con las que LaChapelle puede ir más lejos, como también sucede con Amanda Lepore y Pamela Anderson. Parecería ser que cuanto más conoce o le atrae la personalidad del retratado, más deja volar su imaginación. Incluso, nadie puede cuestionar que sabe sacarle jugo hasta a las figuras más conservadoras. Esta foto de Guinness no solo celebra con humor cómo la percibe la opinión pública, sino que también funciona como una especie de epitafio: podemos apostar que así es como le gustaría ser recordada. De cualquier manera, la luz de esta escena apocalíptica tiene la capacidad de ser terrorífica y hermosa al mismo tiempo, dos sensaciones que nos convencen de ir a verla a una muestra.

9. Tori Amos

Foto: LaChapelle Studio
Foto: LaChapelle Studio

Unos comentarios atrás mencionábamos que, además de los personajes que crea con ellos, LaChapelle siempre resalta la belleza de sus retratados. ¿Necesitamos más pruebas de eso que esta foto de Tori Amos? Claro que ayuda que sea una artista talentosa, hermosa y un tanto mística, pero no solemos ver producciones que reflejen singularidades tan impalpables, como la vulnerabilidad y la pureza, de una forma que no sea obvia. Es esa capacidad de representar a los artistas con una visión única y artística lo que hace al trabajo del fotógrafo uno de los principales recursos decorativos para habitaciones de adolescentes. Es que cuando una persona decora su pared con una de sus fotografías, no lo está haciendo con un simple retrato de una cantante: está decorando con un LaChapelle. Queremos conocer esta versión mágica de Tori para sentir las texturas de su pelo y de las alas de las libélulas que la rodean, así como para enamorarnos de esos colores imposibles que pertenecen a otro mundo.

1o. Alexander McQueen e Isabella Blow

Foto: Metro
Foto: Metro

Por último, pero para nada menos importante, está el icónico retrato de uno de los dúos más importantes de la historia de la moda: McQueen y Blow. El fotógrafo plasma en imagen el espíritu explosivo de la pareja creativa de una forma que les calza a la perfección: McQueen dispuesto a prender fuego todo lo que está a su alrededor y Blow detrás, asistiéndolo pero sin necesidad de seguirlo: ella comparte su misión. Aparte del valor de la pieza como memoria de dos grandes de la moda en su esplendor, la foto impresiona por la potencia de los colores, las sombras que al fin pueden brillar (irónico, ¿no?), y la increíble composición que expone toda una historia en una sola imagen. No queremos saber cuánto de la foto es verdadero y cuánto es retoque, solo queremos estar frente a ella y quedarnos admirándola hasta que cierre la sala.