Sé que a muchos no les gusta admitir esta realidad, pero acá les va: las mujeres no tenemos mucha representación en el cine. Seguro puedas mostrarme la infinidad de películas que tienen a mujeres como protagonistas, pero no dejan de ser como las mujeres en el arte, un objeto de la mirada de un hombre en vez de la narradora de su propia historia.

Después de leer el primer párrafo estarás pensando que soy una “feminazi con bigote” que quiere acabar con el patriarcado, pero te equivocarás. Solo estoy haciendo una observación con los datos que tengo.

La realidad es que si te ponés a pensar es probable que no recuerdes más que un manojo de directoras en la historia. Leni Riefenstahl dejó su marca, aunque por todas las razones equivocadas, pero después de ella no hay mucha presencia femenina en la historia del cine. Y, es más, según The Hollywood Reporter, en 2016 sólo el 7% de las 250 películas más taquilleras tenían a mujeres en el mando.

Pero no todo es oscuridad. A pesar de que las mujeres tienden a encontrar más éxito en el cine independiente, este año hubo dos casos de realizadoras que llegaron a las grandes ligas y que nos llena de esperanza por el futuro.

Vivan las amazonas

Tengo que confesar que no tenía nada de fe a Wonder Woman. En parte porque todas las entregas del universo DC (Man of Steel, Batman v Superman y Suicide Squad) son puro estilo y nada de sustancia, las historias son rebuscadas y tontas a la misma vez (¿en serio Batman y Superman se hacen amigos porque sus mamás se llaman igual? ¿En serio?) y la verdad es que simplemente me tienen harta los superhéroes.

Sin embargo, esta vez encontraron una fórmula que les sirvió. Lo primero que diferencia a Wonder Woman es que tiene colores y sentido del humor. No parece mucho, pero cuando te acostumbras a ver las películas oscuras y -perdón a los fans- desabridas de Zach Snyder, un poco de luz y alegría te transforma el día. Además la historia está contenida en un momento determinado (la primera Guerra Mundial) y es interesante ver a una amazona intentando adaptarse a la Inglaterra de la época en vez de servirnos el típico cuento del superhéroe que debe pelear contra un villano que quiere lanzar un rayo hacia el cielo (véase The Avengers, Suicide Squad, Man of Steel, etc.)

Wonder Woman está muy bien lograda en general: el casting es excelente, la dupla Gal Gadot – Chris Pine no puede funcionar mejor, tiene una historia sólida y la aparición de Robin Wright como Antíope es tan buena que hubiese hecho que hasta la peor de las películas valga la pena.

Y todo gracias a una mujer que acaba de hacer algo extraordinario. Patty Jenkins es la primera directora de una película de superhéroes, la primera en romper la maldición de DC con el film mejor valorado de la compañía (tiene un 93% de aprobación en Rotten Tomatoes y críticas positivas) y es, oficialmente, la directora más taquillera de la historia.

Abrir el primer fin de semana con 223 millones de dólares a nivel global es un éxito que le aseguró una secuela a la franquicia, pero no es un número tan impresionante para DC, que abrió su -cómo me duele decirlo- oscarizada Suicide Squad con más de 260 millones en el mundo. Es un pequeño paso para un estudio que ostenta algunos de los personajes más importantes de los cómics, pero un gran salto para las mujeres detrás de las cámaras.

Realeza del cine

A estas alturas Sofia Coppola ya demostró es igual de buena que su padre, el legendario Francis Ford Coppola, pero nunca la vas a ver haciendo un drama de mafiosos. Si Francis era el rey de las superproducciones y de las historias épicas, Sofia es la de la sutileza. Lo genial de ella no está en lo que muestra sino en lo que oculta, como el susurro de Bill Murray al final de Lost in translation y el sufrimiento silencioso de The Suicide Virgins.

Cuando compitió por la Palma de oro en Cannes con Marie Antoinette la abuchearon y este año regresó con The Beguiled, la adaptación feminista de la novela homónima, que le valió su primer premio como Mejor Directora en el festival de cine más famoso de todos.

Cuando recibió el premio agradeció a Jane Campion (directora de The piano y Top of the lake, entre otros) por su apoyo a las mujeres realizadoras. Campion es la única directora que ha ganado la Palma de oro, el premio más codiciado, en la historia del festival. Sofía tuvo la satisfacción de taparle la boca a todos los detractores y se acaba de convertir en la segunda mujer en ganar como directora. La primera fue la soviética Yuliya Solntseva con The Chronicle of Flaming Years en 1961.

The Beguiled aún no se ha estrenado por estos lugares, pero la esperamos con ansias. Se trata de un grupo de mujeres (Nicole Kidman, Kirsten Dunst y Elle Fanning) aisladas del mundo en la Virginia de la guerra civil recibe a un soldado de la unión (Colin Farrell) herido. Sabemos poco, pero como Sofia no defrauda no podemos esperar a verla.

2017 parece ser el año en el que las mujeres por fin se establecen como una fuerza en la industria del cine.