Vivimos en una era en la que cada vez más los consumidores tenemos el poder. En la alimentación, la moda y hasta en las finanzas, se les exige a las empresas los mismos valores que a las personas y a la hora de realizar una compra no sólo entra en juego el producto en cuestión, sino la conducta de la empresa: ¿es sustentable? ¿Es transparente?

Y, en ese sentido, las empresas también están transformándose desde dentro, cada vez más comprometidas con su entorno. “Reforzamos el Programa para que todas las marcas que participan, más allá de las ganadoras, se lleven un aprendizaje y se den un tiempo para ver su negocio desde afuera”, manifestó la gerente de marketing y sustentabilidad de Itaú Uruguay, Lucía Cabanas.

Lucía López y Agustina Comas. Foto: Majo Casacó para Couture.
Pablo Giménez. Foto: Majo Casacó para Couture.
Los participantes del Programa Itaú. Foto: Majo Casacó para Couture.

Por eso, la edición 2018 del Programa Itaú de apoyo a diseñadores se enfoca en la sustentabilidad. En su lanzamiento del 3 de abril, los candidatos atendieron a charlas de Agustina Comas y Lucía López, expertas uruguayas en moda sustentable, de Pablo Giménez, director de la escuela Integra y de Paola Rapetti, directora de la Incubadora Sinergia; todos ellos, además, mentores y jurados del Programa Itaú.

Las charlas sirvieron de disparador para que los diseñadores conocieran qué se está haciendo en relación a esta materia en el mundo y luego se pasó a una instancia de taller en la que trasladaron estos aprendizajes a sus propias marcas, en función de sus posibilidades, necesidades, problemas e intereses. Pueden ver -¡y votar!- el resultado de este proceso en la web de Programa Itaú, donde además participan por un vale por $ 5.000.

Si algo quedó claro es que la sustentabilidad no es un todo o nada, sino que existen matices y diferentes formas de ir adentrándose en esta forma responsable de crear y consumir.

6 formas de hacer una marca más sustentable

1. Extender la vida útil de las prendas

No formar parte de la cultura del “uso y tiro”. Priorizar materiales nobles, una confección de alta calidad y proponer diseños que trasciendan las modas para que la persona que compre una prenda de mi marca pueda usarla durante años sin que quede obsoleta. A la hora de elegir los materiales -una de las patas flojas del diseño local- hay que tener en cuenta cómo va a soportar el paso del tiempo, si se estropea con los lavados o si es necesario plancharlo todo el tiempo, lo que implica un mayor gasto de energía eléctrica.

Si uno no puede comprometerse a que toda la producción tenga estas características, tal vez se puede hacer una línea de clásicos premium o buscar un medio camino. Otra buena idea es realizar piezas que puedan usarse de más de una forma, por ejemplo una campera reversible.

2. Generar un lazo afectivo

¿Qué nos lleva a conservar una prenda a lo largo de los años? El cariño. Puede ser porque nos acompañó en etapas claves de nuestra vida, porque está especialmente hecha para nosotros -customizada, tailored o hecha a medida- o porque forma parte de una edición limitada, lo que la vuelve exclusiva.

En ese sentido, una acción que es interesante es el Tailor Shop de Levi’s, donde proponen a los clientes intervenir los jeans que compren para darle un valor agregado.

Maite Rodríguez trabajando en la celebración de los 50 años de la trucker jacket. Foto: Pocket Studio para Couture.

3. Utilizar materiales reciclables o reciclados y optimizar recursos

Utilizar telas que no sean compuestas (por ejemplo 100% lino o lana) permite su reciclaje, más allá de si lo vamos a implementar o no en nuestra marca. Otra opción para ser un poco más sustentable desde los materiales es usar excedentes de producción (rollos de tela que están en un galpón sin usarse), materiales reciclados (como una tela generada a partir de desperdicio textil) o transformar prendas viejas en algo nuevo (upcycling). Un ejemplo de esto es el emprendimiento de Agus Comas, Comas São Paulo, que toma camisas de hombres que son excedentes de producción y las transforma en vestidos y camisas de mujer, dándoles un valor agregado.

También puede hacerse un esfuerzo a la hora de ver qué recursos implica hacer una prenda. Por ejemplo, si un jean lleva determinados litros de agua para hacer el teñido, ver la forma de hacerlo con menos. También se puede ahorrar en electricidad y en tela, usando patrones que permitan el zero waste.

Foto: Comas Sao Paulo.

4. Ofrecer servicios de reparación

Por más que las prendas sean de calidad, pueden llegar a romperse. Ofrecer servicios de reparación es una buena idea no solo desde el punto de vista sustentable, sino que es una forma de generar un diferencial que distinga a la marca de la competencia.

5. Sustentabilidad desde lo social

Tal vez lo primero en lo que pensamos cuando nos dicen “sustentabilidad” es en los materiales, el desperdicio y el reciclaje. Sin embargo, también tiene que ver también con lo social. Eso implica, como mínimo, pagar un salario adecuado y tener a todo el personal en regla. Pero, para llevarlo un paso más allá, se pueden hacer acciones de empoderamiento para las mujeres que trabajan en la empresa, colaborar con la comunidad, asegurarse de que las prendas tengan trazabilidad y hacerla pública, siempre dar crédito y pagar a fotógrafos, no abusar del sistema de pasantías, evitar la apropiación cultural y el plagio.

6. Packaging, transporte y locales

Una vez que la prenda está producida también podemos optimizar los recursos y reducir el impacto ambiental. En primer lugar, a la hora de empaquetar hay que evitar el uso del plástico -que es un gran problema- y luego, cuando llega al cliente entregarlo en una bolsa que pueda ser reutilizada e incentivar su uso para otras funciones, como por ejemplo ir al supermercado.

Tener una marca de moda en Uruguay implica mucha logística de idas a talleres y a proveedores, por lo que es importante buscar la forma de reducir los viajes en auto, que es una fuente de contaminación. En cuanto a los locales: cambiar las lamparitas por LED -que consumen menos energía-, apagar la luz de noche y usar materiales sustentables para su construcción y decoración.

Ahora sí, ¡no hay excusas!