Muy poca gente sabe que durante cinco meses viví en Francia. Específicamente en Lille, al norte, cerca de París (très bien) pero muy lejos del idílico sur y los outfits a cuadros vichy de Brigitte Bardot. Me fui por un intercambio estudiantil y me rodeé más de amigos españoles, italianos, griegos y alemanes que de los propios franceses. O sea que lo que aprendí de cultura cotidiana francesa fue más por curiosear que por contar con una real guía de estilo de vida. Por esta razón, y por las exploraciones gastronómicas que terminaron en 10 kilos de sobrepeso -y no, no hablamos de valijas-, estaba bastante lejos del ideal de la femme francesa que tanto busca emular el mundo hoy.

Sin embargo, sí recuerdo observar a las parisinas con admiración, capaces de llevar las mismas prendas que cualquier otro mortal con un estilo increíble. Y sus pieles lozanas y sus cortes de pelo, mon Dieu. Así como las bailarinas, lo hacían lucir tan fácil… Pero no hay que dejarse engañar: una visita a las gloriosas farmacias francesas (a las que la gurú de lifestyle Gwyneth Paltrow dedicó un posteo especial), y se abre una puerta de cientos de años de ciencia, dedicación y esfuerzo puesto al servicio de que nuestro cuerpo y sobre todo su órgano más grande y expuesto, la piel, sufran lo menos posible los avatares del tiempo. Y que encima pueda hacerlo con gracia y, si todo ayuda, lucir radiantes en el intento.

Estoy a días de cumplir 36 años y de pronto el cuidado personal se empieza a volver UN TEMA. Nota para mi yo del pasado: ya sé que debería haberlo abordado hace más de una década (y que debería haber tomado menos sol), pero ¡cuánto menos se sabía y se hablaba en relación a ahora! A los imperios tradicionales de belleza, dermatología y afines (¿puedo decir apotecarios, por favor?) se han sumado las imbatibles marcas coreanas, los productos naturales, orgánicos y/o artesanales, y las beauty startups donde importa más el producto que la grifa. Estamos, en definitiva, en una plena revolución del cuidado personal, de redefinir los parámetros de belleza, y ante ello se plantea un panorama de miles de productos y fórmulas posibles (sin llegar a meternos en cirugías y afines aún).

En respuesta a este tema que nos afecta o influye a todos en mayor o menor medida -o lo hará-, decidimos que agosto es el mes del cuidado personal en Couture. Por su cercanía con la primavera, agosto nos obliga a estar alertas sobre el hecho de que pronto emergeremos de los capullos de abrigo y, así como la naturaleza, queremos hacerlo en flor. Por eso tendrán una Guía de cuidado personal con los productos que #CoutureAdora, tips de personas que realmente entienden del tema, algún experimento con firma propia y ainda mais.

La ilustración llega de la mano de Sofía Urquiola, estudiante de la carrera de Diseño Industrial perfil Textil-Indumentaria en la EUCD y talentosísima ilustradora de moda, que con 21 años (edad suficiente para empezar a usar cremas, je) supo captar la belleza natural en estas imágenes que nos acompañarán durante el mes.

Por cierto, todos los piques de cuidado que tengan son bienvenidos. ¡Feliz agosto para la juventud!

Ilustración: Sofía Urquiola para Couture