Justo cuando parecía que el revival de los noventas se estaba agotando, los broches de pelo hicieron su regreso. Una de las pioneras fue Solange Knowles, musa de Couture, que usó unos en la tapa de su último álbum, A seat at the table, que salió en 2016. No son exactamente lo que acá llamamos “sapitos” sino más bien de los de peluquería, pero puso el tema sobre la mesa. También se pueden ver sus raíces en el estilo decora, una corriente de estilo japonés.

Estilo Decora japonés. Foto: Pinterest.

Pero, como tantas otras veces, esta moda surgió desde la calle. Los broches de pelo empezaron a hacer su aparición en los outfits más extravagantes a las afueras de las semanas de la moda y fueron capturados por los fotógrafos de street style, que ayudaron a propagar esta tendencia. Las marcas que la capitalizaron en un principio fueron las más pequeñas -con más libertad de movimiento- y luego llegó a las grandes ligas al punto que Chanel y Gucci lanzaron sus propios modelos.

La clave para usarlos está en no ser tímidos: usar más de uno, combinar colores y modelos. Hay que animarse a que se vuelvan los protagonistas del look.

Foto: Getty.

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Dang it indeed!

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It takes a village (of hair clips)

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Foto: Getty.

Tenemos que hacer una mención especial al sitio Man Repeller, de Leandra Medine, que hizo un modelo para su clásico Buffet (una tienda de regalos navideña). Porque, como lo indica el nombre de la página, esta es una moda bastante “repeledora de hombres”: en parte infantil, en parte ridícula. Y por eso nos encanta, porque no está hecha para gustar sino para nosotras mismas.

En Uruguay aún no han llegado los que están de moda (de carey o con brillos) sino que podemos encontrar con suerte algunos de colores en alguna farmacia de barrio o un mayorista de accesorios. Seguramente en las próximas temporadas los podamos encontrar en cadenas como Zara o HM pero, mientras tanto, nos pondremos a revolver el cajón de los recuerdos en busca de uno.