En un momento de histórico consumo expeditivo, en el que las firmas presentan colección tras colección para vender sin pausa, la artesanía y la dedicación que implica una presentación de alta costura parece un hecho medieval. Pero, por suerte, algunas maisons aún se pueden dar el lujo de hacerlo.

Los suntuosos vestidos repletos de bordados, teñidos especiales, plumas y pedrería, confeccionados con telas magistrales por costureras que dedican semanas enteras, ¿qué otro destino tienen además de una alfombra roja? Tal vez si una tuviera la oportunidad de asistir a la boda de un jeque árabe, y de pagar por él lo que cuesta un auto de alta gama, hallaríamos la ocasión ideal de hacerle honor a semejantes obra de arte.

Los desfiles de haute couture tienen un propósito claro: interpretar la moda de una manera más cercana al arte. Si el prêt-à-porter invita a usar de manera práctica bajo el lema “listo para llevar”, la alta costura es una vía de ensoñación.

Los cuatro días dedicados en París a las colecciones de alta costura (la última vez fue del 22 a 25 de enero de 2018) tienen adoradores y detractores. Las aguas de dividen entre los que valoran el trabajo artesanal de marcas que hace décadas se dedican a esto y los que sienten que hubo más de lo mismo, y que se trata de un segmento en crisis que no está a la altura del clima de época.

A continuación, les presentamos un detalle de nuestras colecciones favoritas y de los vestidos que usaríamos si fuéramos Margot Robbie o Saoirse Ronan en la próxima entrega de los Oscars:

Colección alta costura de Christian Dior. Fuente: Vogue Francia

El surrealismo de Dior

Dior es una de las últimas grandes casas de alta costura que mantiene viva la tradición de la moda hecha a mano que se remonta a la corte de Napoleón III. En esta oportunidad, Maria Grazia Chiuri se inspiró en la artista argentina Leonor Fini, una pintora surrealista que fue amiga de Christian Dior y Pablo Picasso, vestuarista de obras de teatro e ilustradora. Algo del surrealismo de su musa se coló en la presentación de Chiuri, que ocurrió sobre un piso damero en donde predominó el blanco y negro, los estampados dadá y los tules en vestidos y antifaces. La propuesta fue diferente a las que presentó anteriormente: referencias arquitectónicas y colores plenos, en lugar de estampados evanescentes y colores pastel.

Christian Dior fue el primer galerista en organizarle una exposición a Leonor Fini, una de las primeras mujeres artistas, algo que remite a las camisetas que presentó en su colección prêt-à-porter 2018 con la frase ¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas? También eligió tatuar en el pecho de los vestidos frases icónicas de André Breton, el principal exponente del surrealismo, como el imaginario es aquello que tiende a convertirse en real. Tampoco faltaron los trajes, una forma de modernizar la icónica silueta new look que creó el modisto francés.

Colección alta costura de Christian Dior. Fuente: Vogue Francia
Foto: Vogue.

Chanel, o cincuenta formas de hacer un abrigo

Chanel es una de las casas que no suele escatimar recursos a la hora de presentar su colección de alta costura -porque se puede dar el lujo para hacerlo-. Alrededor de una fuente de agua en el Grand Palais de París, rodeada de rosales de plástico, Karl Lagerfeld hizo circular una cantidad inaudita de piezas de impecable sastrería, para que no olvidemos que solo él es capaz de confeccionar la clásica chaqueta Chanel de cincuenta formas diferentes. Mientras sonaba Vangelis, hubo sobredosis de tweed (incluso en botas bucaneras), camperas estructuradas y minifaldas de gasa con microcristales bordados.

Lagerfeld a la cabeza de Chanel innova pero siempre sobre el espíritu de su creadora: trajes de chaqueta y falda en el mismo tejido, accesorios que apenas reinterpretan los modelos originales y zapatos que emulan los diseños clásicos de Coco. A diferencia de otras firmas lujosas similares que modifican por completo su estética, Chanel conserva su concepto clásico sin la intención de generar nuevas tendencias. Es lo que es y no pretende ser más (ni menos).

Colección alta costura de Chanel. Fuente: Vogue Francia
Colección alta costura de Chanel. Fuente: Vogue Francia

El coro de suspiros que dejó Valentino

Cada pieza que presentó Pierpaolo Piccioli en el desfile de Valentino llevaba bordada en su interior el nombre de la modista responsable de su confección. Un gesto que vincula la exclusividad con el detalle artesanal. La colección mezcló en dosis justas la tradición de la alta costura y el modernismo, creando una majestuosa presentación llena de color y excentricidad. Daban ganas de ponerse esos tocados de plumas incluso para salir a comprar leche al supermercado del barrio, de tan perfectos y balanceados con los vestidos y los palazzos. Los preferidos de la casa fueron los tops de tafetán con enormes lazos; los vestidos y pantalones con caída y las capas de superheroína que flotaban como una estela de humo detrás del andar de las modelos. Enamora que también contemple el uso diurno, con pantalones y tapados, y no solo vestido edulcorados de alfombra roja. Verde, violeta, amarillo y rojo tomaron la posta de la paleta de colores, reemplazando los pasteles que tanto vimos. Aplausos de pie para todo lo que ocurrió en la cabeza de Piccioli, y que con tanto efectismo logró traducir en la pasarela de Valentino.

Colección alta costura de Valentino. Fuente: Vogue Francia
Colección alta costura de Valentino. Fuente: Vogue Francia
Colección alta costura de Valentino. Fuente: Vogue Francia

El archivo de Givenchy como motor de inspiración

Colección alta costura de Givenchy. Fuente: Vogue Francia
Colección alta costura de Givenchy. Fuente: Vogue.
Colección alta costura de Givenchy. Fuente: Vogue.

La diseñadora británica Clare Waight Keller, responsable hasta el año pasado de la romántica Chloé, debutó en el escenario de alta costura como directora creativa de Givenchy. Ricardo Tisci, su antecesor, dejó la vara alta. Y ella, ni lerda ni perezosa, utilizó una estrategia que le valió reconocimientos al alejarse del trabajo del italiano.

Presentó una cantidad muchísimo mayor de diseños de lo que solía desplegar Tisci, y homenajeando en sus decisiones al fundador de la marca, Hubert de Givenchy. Hubo estudio y análisis de archivo en la presentación de Waight Keller, que hasta reinterpretó el clásico modelo de vestido globo. El homenajear la historia de la maison es un clásico de los debuts de los nuevos directores creativos.

La crisis de la que se estuvo hablando en relación a la alta costura ha impulsado a diseñadores como Giambattista Valli o Jean Paul Gaultier a simplificar los diseños, para que las piezas se vean, al menos en apariencia, como “más usables”. Parece un buen momento para que los defensores de este segmento de lujo recuerden la frase de Donatella Versace: Siempre habrá súper ricos que querrán diferenciarse de los simplemente ricos.