Puede ser gracias a una nueva conciencia ambiental o la nostalgia de décadas pasadas que está atravesando la moda, pero la ropa usada está en auge y en Uruguay surgen cada vez más propuestas. Sin embargo, no hay que confundir vintage auténtico con second hand -nada más molesto que encontrarse con una etiqueta de fast fashion– y por eso es muy importante la curaduría.

Con esta distinción en mente Dolores de Arteaga –una mujer con un estilo exquisito– creó Antigua, un mercado de ropa vintage de alta calidad, para aquellos sibaritas de la moda. Las prendas, para empezar, provienen de Milán y Buenos Aires, ciudades a las que viajó con el objetivo de encontrar piezas de lujo que normalmente no se encuentran en Uruguay. Así dio con un vestido de Ungaro, una chaqueta Chanel, un abrigo Cacharel o un foulard de Dolce & Gabbana que estarán a la venta en el mercado.

Foto: Dolores de Arteaga.

Si alguna vez existió algún prejuicio en cuanto a la ropa de segunda mano, ya sería hora de dejarlo atrás. No se le dice uso, sino historia. Algún hilo salido o una pequeña mancha es algo que se perdona con tal de tener una prenda con un corte increíble, un género noble y única. Además, según Dolores las imperfecciones son parte de la magia.

La primera edición de Antigua fue en abril y este fin de semana, el sábado 2 y domingo 3 de junio, en la casa de Dolores, en Beranger 7136 esquina Cooper. Los precios van desde los 30 a los 300 dólares.

¿Cómo fue la primera experiencia?

Fue espectacular. Se llenó de gente que estaba ávida de esto, de prendas únicas y diferentes. Incluso personas que nunca habían comprado de segunda mano se llevaron algo, porque se daban cuenta de que era buena. En Uruguay no hay acceso a ropa de alta calidad y ahí está el valor.

¿Qué es lo que más te gusta de la curaduría que hiciste para Antigua?

Me encanta que sea ropa vintage de verdad -hay mucho de los sesentas- con algunas piezas contemporáneas como alguna de Adolfo Domínguez, también me gusta que hayan marcas reconocidas y otras prendas excelentes pero anónimas.

Foto: Dolores de Arteaga.

¿Qué es lo que buscabas cuando fuiste a seleccionar prendas a Milán?

Enseguida me voy a las texturas, soy muy de tocar la ropa. Me gustan mucho los materiales nobles y que tenga un valor agregado de diseño, que sea original. Aunque claro que también compré cosas clásicas. Me llevé una lista de 50 lugares para ir en Milán, de los que terminé comprando solo en 10 porque no nos dio el tiempo, implica mucho trabajo mirar y seleccionar qué es bueno. Por cada joya encontrabas mil que no valían la pena. No hay que perder el ojo curador.

Personalmente, ¿qué te gusta del vintage?

Yo soy muy ecléctica, combino algo vintage Chanel con un jean de Zara sin problemas. Estando en esos galpones llenos de ropa veía una chaqueta Giorgio Armani y me enloquecía porque me encanta. Prefiero el vintage a lo nuevo. Amo que sean prendas únicas, por ejemplo es raro ir a un lugar y que alguien tenga tu mismo blazer de YSL de los ochentas. Cuando es algo que te gusta de un diseñador es un homenaje, es honrar el paso del tiempo, es resignificar el pasado.

Primera edición de Antigua. Foto: Dolores de Arteaga.