Se veía venir luego de su comentada ausencia en el último desfile de CHANEL en la semana de alta costura en París, el pasado enero. El omnipotente káiser, tal como anunció por altoparlante su fiel colaborador, el director de sonido Michel Gaubert, no saldría a saludar, ya que no se sentía bien. Imagino que habrá sido un golpe a su ego, pero, dentro de una compañía, los mensajes deben ser exactos. Karl Lagerfeld solo se iría de CHANEL, donde ejerció de director creativo desde 1983, cuando ya no respirara más. Hoy, martes 19 de febrero de 2019, el “tío Karl” falleció en París. Tenía 85 años. Reflejaba 15 menos.

Hoy podrán leer notas exhaustivas sobre su trabajo, su carácter y sus polémicas declaraciones, porque los medios suelen tener este tipo de notas preparadas. Yo lo dudaba. Pensaba que su momento no había llegado aun. Seguro tenía más para dar. Creo que no nos equivocamos al afirmar que fue un genius loci de la moda, alguien que guió y elevó la moda dentro del espíritu de su tiempo. Y si bien como diseñador fue prolífico, sus detractores lo llamaban “styliste”: en vez de crear nuevas cosas, creaba algo nuevo con lo ya existente.

El rol de director creativo moderno, aquel contratado para traer nueva vida a una maison estanca -como luego vinieron muchos otros- cobró sentido a través de Lagerfeld. Sin temor aparente, irrumpió sobre el legado de otra figura fundamental en la historia de la moda -no olvidemos que Coco Chanel impuso el negro fuera del luto, el bronceado, las perlas, el tailleur, los pantalones femeninos-, y lo hizo propio, proyectando lo que ella hubiese hecho, con una cuota de humor ácido que atravesó toda su obra, incluyendo su dirección creativa en Chloé, en Fendi, en su marca homónima y en sus tantísimos proyectos creativos.

No olvidemos que además era quien fotografiaba las campañas de CHANEL, revelando un ojo moderno y obsesivo, y haciendo que todo el universo estuviese bajo control. Admiro muchísimo a la gente que hace caso omiso a su edad y a los achaques del cuerpo y continúa creando con una mente fresca. Karl, dentro de su enorme poder en el mundo de la moda, entendió que podía trabajar con gente interesante que hubiese estado fuera del radar de las agencias de PR, y debemos agradecerle haber hecho un poco más mainstream a Chan Marshall (a.k.a. Cat Power), a Caroline de Maigret, a Florence Welsh, a Pharrell como fashionista… Lagerfeld era un amante de los libros, de la música, de los gatos, de la Coca Light (bueno, algo malo tenía que tener). No paraba jamás. Quería que la inspiración le llegara trabajando.

No vamos a obviar sus declaraciones en cuanto al cuerpo -odiaba a la gente gorda, de hecho él mismo adelgazó 45 kilos y sacó su libro de dieta-; y tampoco era políticamente correcto. Sin embargo, podemos decir, al ver las reacciones de la gente influyente de la moda en redes, que era un ser entrañable, querido y respetado, tanto profesional como personalmente. La tristeza es real, no es pour la gallerie. Y eso no es poco, para nada. Se puede decir que con Karl Lagerfeld muere una era, la moda tal como la conocimos, la moda de las tendencias dictatoriales, de las revistas satinadas, de las modelos delgadísimas, de las grandes editoras y los genios creativos. Pero él ya entendía que venía algo nuevo, y es muy posible que, en perspectiva, nos demos cuenta que nos preparó para enfrentarlo. Auf wiedersehen, dear Karl.

*Junto al anuncio de su fallecimiento, la maison CHANEL comunicó que su sucesora será Virginie Viard, Directora del Estudio de Creación de Moda de CHANEL y la colaboradora más cercana a Karl Lagerfeld durante más de 30 años.