En octubre recibimos a Dani Umpi, el gran renacentista uruguayo contemporáneo, para leer y disfrutar en conjunto Solo te quiero como amigo, su novela de 2006 que viene de ser reeditada. Noviembre representa el final del ciclo 2019 del Club de Libros Couture –seamos honestos, diciembre ya tiene suficiente carga-, que se toma un descanso para leer más aun y ver cómo nos reencuentra 2020. Para la elección de este mes nos debatimos bastante, y decidimos finalmente honrar a la visita más ilustre de noviembre, y de las más ilustres del año: Patti Smith. La mítica artista –otra digna representante del renacimiento- llega junto a su banda a Montevideo el 20 de noviembre para presentar su último show en el festival Primavera 0.

Esta época está viendo realzar a mujeres entradas en años que no temen decir verdades: desde la activista Jane Fonda a Joan Didion y sus canas protagonizando la campaña de Céline hace un tiempo o Agnès Varda reivindicando su voz a los 90 años, poco antes de su muerte. Patti Smith tiene 72 y un camino recorrido que es tan particular como universal: el camino de la artista comprometida con el hecho de que expresar su arte será la única manera de ser ella misma y, por lo tanto, ser libre. Patti fue obrera, fue vendedora, fue (¿es?) punk, poeta, música, escritora, activista, investigadora, y ahora responsable de una de las cuentas más geniales que nos ofrece Instagram.

Dueña de una curiosidad única, su relato de vida está repleto de duros reveses y situaciones adversas, y también de momentos maravillosos. Patti Smith contribuyó fuertemente a la historia del arte norteamericano de las últimas décadas. Y, seremos afortunados, también la supo escribir desde su único punto de vista y con una narrativa deliciosa. Éramos unos niños (Lumen, 2010) es lo que en literatura se llama memoir, esto es, la historia de su vida hasta el momento, atravesada por la amistad –a falta de una palabra más fuerte- con el fotógrafo Robert Mapplethorpe, ese ser hermoso que la definió como mujer, como artista y como humana.

El contexto absolutamente fermental ayuda al relato: “Fue el verano en que murió Coltrane. El verano de ‘Crystal Ship’. Los hippies alzaron sus brazos vacíos y China hizo detonar la bomba de hidrógeno. Jimi Hendrix prendió fuego su guitarra en Monterrey. AM radio retransmitió ‘Ode to Billie Joe’. Hubo disturbios en Newark, Milwakee y Detroit. Fue en el verano de la película Elvira Madigan, el verano del amor. Y en aquel clima cambiante e inhóspito, un encuentro casual cambió el curso de mi vida. Fue el verano en que conocí a Robert Mapplethorpe”.

Llena de poesía, Patti Smith escribe lo que probablemente se convierta en un clásico de nuestra era. Y se nutre de fotos que le dan un carácter aún más entrañable. Una historia de amor, humor, amistad y muerte; una carta romántica a Nueva York de los años 70 y sobre todo un manifiesto sobre el ser artista y por ende, ser libre. Así Patti escribe sobre Bob: “No sabía a ciencia cierta si era buena o mala persona. Si era altruista. Si era demoníaco. Pero de una cosa estaba seguro: era un artista. Y por eso no se disculparía jamás. Se apoyó en una pared y se fumó un cigarrillo. Se sentía envuelto en claridad, un poco tembloroso, pero sabía que aquello era solo físico. Estaba comenzando a notar otra sensación para la que no tenía nombre. Se sentía dueño de su vida. Ya no volvería a ser un esclavo”.

El encuentro sobre Éramos unos niños será excepcionalmente el jueves 28 de noviembre de 19 a 21 hs en Escaramuza. Las inscripciones están abiertas aquí.