Advertencia: este post tiene un alto contenido de fotos de comida, por lo cual recomendamos no leer con demasiada hambre o cerca de alguien que no haya desayunado aún.

Hace un tiempo les contamos por qué NYC es un paraíso foodie: desde la gran y variada oferta hasta la presencia de todo lo que podamos imaginar para preparar nuestros propios platos, New York es una perla gastronómica digna de ser explorada.

Por eso, si están por ir (no importa si es la primera vez) acá les pasamos unos piques sobre dónde comer:

1. Black Seed Bagels

Dicen varios de los blogs y diarios más importantes que está entre los mejores 10 lugares donde comer bagels. Y yo, desconfiada, tuve que ir a probarlos. Veredicto: todos deberían. Son hechos a mano (amasados, digo) y pueden ver el proceso ya que la cocina es abierta y está detrás del mostrador. Dato: la chef es mujer y, junto a otras, están liderando la “escena” gastronómica neoyorquina. Pueden leer más acá.

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Black Seed Bagel (foto de @irenichus)

2. Locanda Verde

Es el restaurante de Robert De Niro y se encuentra en el corazón de Tribeca. Lejos de escatimar, De Niro contrató al prestigioso chef Andrew Cardellini y a la talentosa -y no menos prestigiosa- Karen DeMasco (con quien tuve la oportunidad de charlar sobre postres :)). Fiel a los orígenes de su dueño, Locanda Verde sirve comida italiana de primera, vinos increíbles y postres muy abundantes. Su barista es un mexicano muy atento y amable, y su café es delicioso. ¡Alerta! Suele estar lleno de celebridades, incluyendo a su dueño, el increíble De Niro.

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Bellísimo Locanda Verde, en Tribeca (foto de @irenichus)

3. Eisenberg’s

¿De qué hablamos cuando hablamos de pastrami? De carne calentita y grasosa (y salvo que no comas carne, debe haber pocas cosas más ricas que carne calentita y grasosa). Investigando entre artículos de diarios y preguntando a colegas viviendo en NY o a locales con quienes charlábamos, resulta que Eisenberg’s está entre los mejores locales para comer pastrami. Más allá de Katz (que además es conocido por LA escena de When Harry met Sally), parece que este es un lugar estimado por los locales, especialmente porque no está lleno de turistas. Y como turista, también está bueno llegar y poder sentarte tranquilo, ¿no? Bonus: el slogan de Eisenberg’s es “Raising NY’s chollesterol since 1929” (Aumentando el colesterol de NY desde 1929) y hasta podes comprarte una remera con él.

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¿Ven ese brillo en mis manos? Es la irresistible grasa del pastrami de Eisenberg’s (foto de @irenichus)

4. Sabbia

Increíble rooftop bar en el piso 14 de Eataly Flatiron. Es un oasis en medio del ruido de Manhattan. No se caracteriza por tener la vista monumental de los rooftops neoyorquinos, pero sí podemos ver asomar el imponente Flatiron Building desde la barra. La comida es italiana; hay muchos platos con pescado y mariscos, pero lo que más me compró fueron las bebidas. Ojo, no estoy queriendo decir que tuve que tomar dos tragos a eso de las 16 para descansar luego de tomar clases de cocina y caminar muchas cuadras, eh. Pero vean el menú de tragos, son tan irresistibles como el lugar.

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Trago de ron oscuro, amargo, pomelo y romero (foto de @irenichus)

5. Sadelle’s

Ubicado en el corazón del SoHo, Sadelle’s es un lugar al que ningún amante de la buena cocina debería faltar. Multipremiado y megaelogiado, Sadelle’s no solo ofrece bagels y babka (¿se acuerdan de nuestra receta?) sino que cuenta con el mejor -o uno de los mejores- brunches de la Gran Manzana. Las fotos lo dicen todo: papas doradas y crocantes -también picantes-, huevos revueltos, bagels, pescados, café; todo perfectamente presentado. Alerta: Sadelle’s es muy caro y en general está lleno, por lo que hay que reservar.

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El imponente brunch de Sadelle’s (foto de @irenichus)
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El bagel de Sadelle’s en acción (foto de @irenichus)

6. Dominique Ansel Bakery

Cuidado, Sadelle’s: el brunch de Dominique también está bueno, aunque no podes comerlo en el local ya que es muy pequeño y siempre esta llenísimo. Dominique Ansel es el creador de varios postres súper originales, como el Cronut (una mezcla entre croissant y doughnut). Asusta un poco pensar en hojaldre frito, ¿no? Sí, pero vale la pena. Se cocinan dos veces al día y en esos momentos se pueden ver colas de cientos de metros. Lo malo: la producción es limitada, así que si ven mucha cola, sigan de largo o compren otra cosa, ya que se suelen terminar. Tiene varios postres famosos y riquísimos. Pero lo genial de Dominique Ansel es su creatividad e innovación: revive clásicos con su toque personal, dándole nuevas formas (por ejemplo, la chocolate cookie con forma de vasito rellena de crema). Acá pueden ver más de su propuesta. Para el brunch, yo no me perdería el Perfect little egg sandwich (pan brioche, huevo revuelto al horno y queso).

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Clásicos de Dominique Ansel (foto de @irenichus)
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Perfect little egg sandwich, tostada de palta y mini tarta de lima y frambuesas de Dominique Ansel (foto de @irenichus)

7. Holes in the wall

Ni famosos, ni elegantes, ni frecuentados por celebridades (bueno, no estoy segura de esto último). Primero, en la esquina de la 3rd Avenue y E 8th St (St. Marks Place) esta Ray’s Pizza Sandwiches and Bagels. ¿Alguien lo conoce? No. Aun pienso en la frescura de ese pan y lo crocante de esa pizza y abrazo el recuerdo para no dejarlo ir. Extra: es súper económico y abundante. En esa equina comienza Little Tokyo. Sí, leyeron bien: acá se viene a degustar ramen, sushi y beber sake del bueno. Son lugares pequeños, atendidos por sus dueños, cero pretenciosos donde pueden comer verdaderos platos japoneses por unos pocos dólares. Acá pueden leer más sobre Little Tokyo, pero yo les recomiendo Noodle Café Zen (no, su web no es para nada linda y mucho menos moderna, pero les prometo que el ramen es increíble).

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Sandwich y pizza en Ray’s (foto de @irenichus)
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Ramen de Noodle Café Zen (foto de @irenichus)

8. There’s no place like home

…decía Dorothy en El Mago de Oz. Y lo genial es que en New York City, aún quedándote en tu casa, podés cocinar lo que se te ocurra. En un solo almacén local se encuentra una cantidad insospechada de productos: especias, verduras, aromáticas, arroces, frutas… Así que si te cansaste de comer afuera y extrañás la cocina, prepará unos sándwiches y algún postre fácil y salí de picnic.

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Crumble de limón y frambuesas (foto de @irenichus)
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Sandwich de milanesa de berenjena hecha con panko, huevo, palta, queso, eneldo y morrones rojos hecha en casa (foto de @irenichus)