El año pasado se estrenaron 455 series originales en la televisión estadounidense, según un informe de FX. Si la duración promedio de un episodio es de una hora, necesitarías 18 días sin descanso para ver un capítulo de cada uno. Y más seis meses para ver esas series completas. Todo eso sin eso sin contar los cientos de reality shows (¡Hola RuPaul!) y docuseries que también tiene para ofrecer la pantalla chica.

No nos da la vida para ver todo lo que hay, ni tampoco todo vale la pena, por eso les presentamos las tres que no se pueden perder. Por mera casualidad, ninguna de estas está en Netflix , pero les prometemos que la próxima traemos una selección para el #EquipoNetflix y sino pueden ir viendo alguna de esta nota.

Big Little Lies: dramas burgueses

A veces la ficción parece realidad. La nueva serie de HBO, Big Little Lies, perfectamente podría ser la historia de vida de muchas mujeres. Tres mujeres (Resee Witherspoon, Nicole Kidman y Shailene Woodley) se hacen amigas porque sus hijos van a la escuela juntos. De lejos parece la imagen perfecta de madres que manejan autos de lujo por las calles de la idílica Monterrey, pero al acercarnos vemos que nada es lo que parece.

Leí una crítica que decía que las protagonistas de Big Little Lies llevan vidas de silenciosa desesperación y creo que esa es la mejor definición. Detrás de cada ida al colegio, de horas recogiendo juguetes y sin tiempo para ellas mismas, esas amas de casa perfectas se derrumban sin hacer ruido, preguntándose si aprovecharon su potencial y recordándonos que las mujeres no siempre podemos tenerlo todo.

Cada episodio te adentra en la intimidad de tres familias tan verosímiles que casi te hacen sentir como un voyeur espiando a tus vecinos. Seguramente puedas ver a personas que conozcas y ames en estas mujeres: todas conocemos mujeres que sacrificaron carreras prometedoras por sus hijos, que intentaron balancear profesión y maternidad y otras que se vieron forzadas a elegir una o la otra.

Los dramas burgueses son aquellos de personas acomodadas, pero no por eso son menos interesantes. Big Little Lies es una hora perfectamente construida y la prueba perfecta de que no hace falta una trama épica y mil giros para hacer buena televisión. Lo que se necesita es un guion fuerte y buenos actores.

Santísimo Underwood: The Young Pope

Cuando empecé a ver The Young Pope, otra nueva serie de HBO con elenco de primera, en lo primero en lo que pensé fue en House of Cards. Paolo Sorrentino (el oscarizado director de La gran belleza) vuelve a Roma con un drama político protagonizado por Jude Law y Diane Keaton.

Como esa serie de Netflix, The Young Pope está plagada de narcisistas que buscan conseguir el poder para dominar un estado y un antihéroe con sangre fría que los supera a todos. Pero hay una diferencia entre las series de HBO y Netflix: Dios.

El ficticio Pío XIII (Jude Law, un crush por siempre) es un huérfano que llega a ser el líder de la Iglesia Católica, el más joven de todos y elegido por otros sacerdotes que creen que pueden manipularlo por su edad. Pero el joven Papa demuestra a todos que es un personaje impredecible y que no va a ser manejado por nadie.

Puede ser lenta de a ratos, pero hay dos grandes razones para darle una chance: Law y Sorrentino son una dupla ganadora. Acá Law demuestra que es mucho más que una cara bonita, su Papa es un hombre cruel, indiferente a todos y, a veces, odioso; pero también le da algunos matices de humanidad para que quedemos enganchados y queramos rasgar un poco la superficie.

Por otro lado la Roma de Sorrentino es un lugar mágico y surreal, donde el máximo pontífice se tiene que enfrentar a una montaña de bebés desnudos y los canguros pasean libres por los jardines del Vaticano. Todo eso con una fotografía hermosa que te dan ganas de dejar todo e irte a Italia.

Para llorar y reír: This is Us

El show sigue la vida de una familia compuesta por Jack (Milo Ventimiglia, otro crush), Rebecca (Mandy Moore, en su mejor rol hasta ahora) y sus tres hijos Kevin (Justin Hartley), Kate (Chrissy Metz) y Randall (Sterling K. Brown). Parece una premisa simple, pero This is Us debe de ser una de las series del momento que mejor maneja el pasaje de la risa al llanto, transformando a cada episodio en una montaña rusa emocional y catártica.

La complejidad acá está en que se mueven en tres grandes tiempos: previo al embarazo, cuando los hijos son chicos y la actualidad, cuando ellos tienen treinta años. En el primer capítulo los vemos nacer y de a poco vamos conociendo los reveses de la vida que sufre cada uno de los integrantes de la familia. Esas adversidades y alegrías los van marcando y transformándolos en lo que son hoy en día. Por ejemplo, Kevin es un actor de Hollywood que lucha contra el estereotipo de “rubio tonto”, Kate intenta superar la obesidad, y Randall, que es adoptado, decide conocer a su padre biológico.

La trama es extremadamente interesante y plantea varios giros y secretos que se van desvelando conforme avanza la serie (el misterio más grande de todos, relacionado con la muerte de Jack, aún no ha sido resuelto). También es muy interesante la dirección de arte, que plantea vestuarios increíbles para tres épocas históricas distintas.

Sabemos que no es fácil encontrar dónde verlas y por eso las pasamos este pique (un saludo al FBI si nos está leyendo). Ahora sí, ustedes, ¿por cuál van a empezar? 

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