Las ajetreadas semanas de la moda de la temporada primavera-verano 2018 están a un paso de terminar, cuando el próximo 3 de octubre tenga lugar el último desfile en el Paris Fashion Week. Lo que ocurrió en Nueva York, Londres y Milán, nos dejó un haz de luz sobre lo que se usará durante el próximo verano europeo y norteamericano (y que usaremos nosotras, cuando llegue el calor a fines de 2018, ¿o quizás antes?). A grandes rasgos, el mandato de estas colecciones dicta que no podremos obviar el color, especialmente el amarillo, el naranja y el rosa; lo femenino no tiene nada que ver con lo cursi, sino que va asociado a un poder avasallante; vale todo en materia de estampas: hubo lunares, flores, escocés y rayas en un mix & match no apto para minimalistas; y el concepto ready to wear se flexibizó: tenemos permiso para usar en el trabajo la ropa y los accesorios que nos pondríamos para una fiesta y al revés. Los límites se corren y es desconcertante, pero también un permiso para jugar.

Desfile Victoria Beckham. Foto: Vogue

Ralph Lauren, Carolina Herrera, Del Pozo, Victoria Beckham, Calvin Klein, Oscar de la Renta y Alexander Wang, fueron algunos de los diseñadores más importantes que dieron comienzo a la maratón de desfiles del mes de septiembre. De la Renta, Beckham y Herrera hicieron gala de lo femenino, sin llevarlo a un lugar cursi ni débil. Después de tantas colecciones con propuestas masculinas y deportivas, con mujeres preparadas para hacer frente a un mundo que exige de ellas, el retorno al romanticismo de los vestidos, tules, gasas, pasteles y escotes es un relax visual. El amarillo será indudablemente el color de la próxima temporada, pero también el lila, el rosa, el violeta y el naranja. La falda lápiz con la camisa oversized por dentro, como propone Victoria Beckham, es un combo de verano infaltable para las que queremos adoptar alguna tendencia. ¿En los pies? Stilettos, pero también cómodas slides -como las de Del Pozo- y zapatillas, que parecen no querer abandonar nuestro armario.

Calvin Klein eligió vinilo para vestidos y abrigos, el material que se pondrá de moda en todo tipo de prendas, en un homenaje a diferentes conceptos de Estados Unidos: la cultura pop, los años 50, el western, y los crímenes épicos. Una combinación perfecta entre el horror y la belleza.

Calvin Klein/Ralph Lauren/Alexander Wang.
Carolina Herrera/Oscar De La Renta/Calvin Klein
Desfile Del Pozo. Foto: Vogue

Josep Font, director creativo de Del Pozo, es otro de los diseñadores que hizo honor al concepto de lo femenino: fiel a su devoción por los lazos y moños, esta vez los puso en la cabeza y de materiales inesperados como la rafia; el patchwork en vestidos y tapados y los colores atemporales, para no perder la esencia Font, combinados con cítricos y pasteles. Estos colores también se combinan entre sí, rosa y naranja, lila y amarillo, celeste y rojo, serán las mezclas predilectas cuando nos vistamos de verano. La rafia será otra de las texturas del verano, que podremos incorporar -si no nos animamos a los moños gigantes de Font- en bolsos de estilo playero para usar en la ciudad.

Desfile Mary Katrantzou. Foto: Vogue

En Londres presentaron sus colecciones los clásicos Tommy Hilfiger, Burberry, Emporio Armani y también firmas que vienen creciendo sin pedir permiso como Simone Rocha y Mary Katrantzou. En cuanto al color, el amarillo se impone, pero no solo en formato pleno, sino también en flores y diversos estampados. Se suma al brillo y las transparencias, que se usan de día sin preguntar si es demasiado. Las carteras son mini bandoleras o maxi bolsos, no hay término medio. Una de las marcas vedette fue Burberry, que sorprendió con una master class en el manejo de su clásico escocés. Con un aura otoñal, la firma subió a la pasarela pilotos y gabardinas que protegen de la lluvia londinense en rosa y verde claro; medias gruesas para calentar los pies con sandalias metalizadas de verano; los maxi bolsos al mejor estilo Vetements en escocés colorido, que será el ítem favorito de las reinas del street style; caps, chalecos tejidos y ponchos completan una propuesta moderna que reivindica la esencia inglesa.

Simone Rocha/Mary Katrantzou/Burberry/Emporio Armani
Desfile Prada. Foto: Vogue

En la clave del rescate de la femineidad pero con impulso de mujer aguerrida, Simone Rocha y Mary Katrantzou jugaron a las muñecas. Rocha y sus vestidos, con apliques, volumen y mangas asimétricas, en colores neutros y con peinados sobrios, un deleite para los amantes del romanticismo. Katrantzou, por su parte, llenó la semana de la moda de vestidos para mujeres osadas: si miramos el cuello parece un piloto de lluvia de vinilo pero luego se abre en una falda de princesa. Otros comienzan con neoprene, como una surfista moderna, y acaban en atuendo de muñequita. Hay más, falda voluminosa -como de bailarina de cajita de música- pero con cintura deportiva. Un exquisito contrapunto de una diseñadora consagrada que nunca se pone cómoda y mejora cada año.

Foto: Getty.

El glamour de la semana de la moda de Milán no se hizo esperar. Los desfiles organizados en lugares de ensueño, como parques y teatros, fueron acompañados por suntuosas fiestas. El momento destacado fue sin dudas el desfile conmemorativo que realizó Donatella Versace en honor a su hermano, cerrando con la presencia de las supermodelos de los años 90, Cindy Crawford, Carla Bruni, Naomi Campbell, Helena Christensen y Claudia Schiffer.

Versace modelado por Kaia Gerber. Foto: Hypebeast.

Prada, Gucci, Dolce&Gabbana y Marni fueron favoritos entre los diseñadores que rescatan la sensualidad de la donna italiana. Miuccia Prada hizo una colección fiel a su estilo, para una mujer que se mueve y ocupa posiciones. Los abrigos de lana exquisita iban adornados con pailettes de plástico, los zapatos eran bajos, y las medias alcanzaban la rodilla. Los vestidos femeninos, de seda con cintura marcada, y los abrigos estaban ilustrados por artistas o con estampa de cómics, superpuestos sobre pantalones masculinos en colores neutros. También hubo vinilo, cuellos de camisa abotonados hasta arriba, color rosa, animal print, lentes futuristas y mini carteritas.

Marni se sumó al mix & match y al layering, o superposición de prendas, que estuvo tan presente durante los desfiles de septiembre: escocés con rayas y flores, vestidos románticos con corsets blandos que ciñen la cintura, abrigos de tartán con recortes de seda colorida, chombas con flores y sobredosis de color en los accesorios.

Backstage del desfile de Marni. Foto: @marni

Dolce & Gabbana mostró una vez más su obsesión por los millennials, que ubica alternativamente en la pasarela, las campañas para redes sociales y la primera fila de los desfiles. El humor fue un elemento de atracción para sumar entre sus consumidores a los sub 30, jugando con naipes, frutas, verduras, corazones y flores en atuendos que derrochan sensualidad. La religión, la música y la comida, emblemas de la italianidad, nunca faltan en las colecciones de Dolce & Gabbana, mucho más si la propuesta está pensada para pasar el verano y divertirse.

Dolce & Gabbana. Foto: Vogue.

Lo de Alessandro Michele para Gucci fue bastante parecido a lo que viene realizando, aprobado por los CEOs de la firma que no caben en sí de la felicidad por las recaudaciones económicas. La estrategia de ubicar como directores creativos de las marcas más célebres a diseñadores ignotos pero preparados viene dando óptimos resultados, y otras marcas lo están copiando. La reinvención funciona, y Gucci se convirtió en una de las marcas preferidas de los más jóvenes, sin perder su histórica esencia. Esta vez, el juego vino por el lado de la ciencia ficción y la estética de los 80, incluyendo peinados a los Farrah Fawcett y referencias directas a la figura de Elton John.

Detalle de look en el desfile de Gucci. Foto: @gucci

Las colecciones ready to wear de la primavera 2018 están terminando en París, en donde comenzaron con Dior y Jacquemus, uno de los favoritos de la casa. Siguiendo el hilo de los contrastes, Dior presentó una serie de vestidos festivos de lentejuelas con medias de porristas y botas metaleras (además de lanzar una provocativa nueva t-shirt feminista), mientras que Jacquemus eligió una propuesta para disfrutar de unas vacaciones en la playa, con enormes sombreros de rafia, inspirada en las prendas que usaba su madre.

Desfile Christian Dior. Foto: Vogue
Jacquemus SS18. Foto: Vogue.

Septiembre nos deja mucho para asimilar. Ahora hay que descifrar la manera de interpretar estas fabulosas ideas sin perder la cordura. Tendremos que esperar las propuestas de las marcas nacionales y adoptar lo que se adecúe a nuestro armario y lo que refleje nuestra personalidad. Mezclar colores impensados o distintas estampas en la misma paleta, incorporar el calzado con impronta playera al guardarropa de oficina, cambiar la clásica cartera de cuero por un bolso estampado extra grande, o un canasto de rafia, sumar un vestido floreado con volados y usarlo con una chaqueta de noche, cambiar la camisa blanca por una lila, usar una remera transparente sobre una básica de algodón, son algunos gestos mínimos que nos permiten acercarnos a esta explosión de conceptos fashionistas. El permiso para transgredir está dado. Solo resta animarse.