Gracias a ella nos enteramos que existen términos como “fondo de armario” (¡y queremos que nos haga uno!). Cerca de las tendencias pero enfocada en sacar a relucir lo mejor del estilo de cada persona, Debbie Goldfarb es EL nombre que viene a la mente cuando hablamos de asesoría de imagen. Chispeante, carismática e incansable, entre sus tips del día, seminarios y servicios a medida se va metiendo en los guardarropas de uruguayas y uruguayos, y no solo los montevideanos porque, como bien dice, el interior también existe. Además, viene sumando acciones en Argentina, Chile y próximamente Perú. Y, para coronar este auspicioso 2014, una entrevista en Caras. Conozcan más sobre la genial Debbie Goldfarb:

¿Cuál es el tu primer recuerdo asociado a la moda?

Aunque todavía no sabía hablar bien, recuerdo que solo me gustaba vestirme de “achul”, y toda mi ropa debía ser de ese color.

Sos Licenciada en Sociología. ¿Qué te llevó a estudiar la carrera?

Con 18 años me fui a vivir al exterior por un año y luego me fui tres meses de mochilera por Europa. Estamos hablando de hace 27 años atrás, un mundo muy diferente, sin internet, sin celulares, redes, mails, Skype etc: el impacto que generaba vivir lejos y ver otras realidades tan diferentes al Uruguay de aquella época te marcacba muchísimo. Me fui de acá habiendo cursado seis meses de Administración de Empresas (lejos, muy lejos de lo que me pueda identificar) y viví experiencias tales que me abrieron la cabeza de forma muy positiva. Fue un antes y un después, cuando volví me vi en un país que seguía en el mismo lugar y yo no podía encajar en él… Me costó tanto la reinserción que me llevó a querer estudiar justamente eso: el comportamiento de las diferentes sociedades, culturas etc. De todas formas ya estando en el exterior visité una universidad de Diseño de Indumentaria, de artes, pero no me animé a quedarme. La moda me interesó siempre, solo que acá no había donde estudiarla.

Foto cortesía Debbie Goldfarb
Foto cortesía Debbie Goldfarb

¿Cuándo comenzaste a vincularla con moda?

Mientras cursaba el tercer año de carrera tomé algunas clases en Instituto Strasser y luego me inscribí en la carrera de Diseño de Modas en la academia de Peter Hamers, donde culminé el ciclo. Al mismo tiempo me incorporé a la empresa familiar que está en el rubro de confecciones, por tanto mientras finalizaba mi carrera de Sociología me iba insertando en el mundo laboral de la industria de la moda.

Durante mi época de estudiante universitaria me fui dando cuenta que todo lo que tuviese que ver con sociología de la moda me interesaba de forma particular y mucho más que el resto. El aspecto de la moda como herramienta de comunicación y expresión cultural siempre me apasionó. Y de hecho me baso mucho en ella para poder entender las tendencias y las diferentes aceptaciones en uno u otro país.

¿Cuándo supiste que querías ser estilista y asesora en moda?

Hace unos 10 años me enteré de que existía esta carrera en el exterior, sabía que estaba en España e Inglaterra, pero no sabía cómo hacer para poder prepararme. Al año siguiente me enteré que podía estudiarla en Buenos Aires y hace 8 que me embarqué en este hermoso viaje.

Foto cortesía Debbie Goldfarb
Foto cortesía Debbie Goldfarb

¿Qué cualidades son las necesarias para hacerlo?

Pasión, comprensión, saber escuchar, paciencia, capacidad estética.

¿Quién fue tu primera clienta?

Mi primer cliente fue un hombre, un médico de 40 años que quería sorprender a su novia en su cambio de imagen.

¿Cuál es tu aporte en las vidas de tus clientas?

Ese punto es justamente el que me hace amar tanto mi trabajo, el aporte que logro dejarles. Sin ánimo de creerme nada ni de exagerar el tema, en el 99% de los casos cuando solicitan mi servicio viene acompañado de cambios en sus vidas de una u otra índole, junto a un tema de autoestima. Es genial verlas felices y entusiasmadas con ellas mismas luego de ver el cambio. Se amigan con ellas mismas. Lo más reconfortante es verlas sonreír cuando se miran al espejo al final, es un antes y un después.

Foto cortesía Debbie Goldfard
Foto cortesía Debbie Goldfarb

¿Hasta dónde te cuentan sobre sus vidas?

Algunas son más cerradas que otras claro, depende también si es un asesoramiento para un evento puntual o es un fondo de de armario donde puedo estar de cuatro a ocho horas con la persona. Ahí sí se abren y me cuentan de todo, sobre todo cuando comienzo a separar las prendas para descartar y no quieren por las historias que conllevan.

¿Cuál fue el caso más desafiante que tuviste?

No sé si fue el más desafiante pero sí el que tengo muy presente a pesar del paso del tiempo: fue una señora que cuando me contrató para su cambio de imagen me dijo que ella solo se vestía de blanco y negro y que no iba a cambiar esa postura. De hecho era tal cual, cuando vi su armario solo había prendas blancas o negras. Fue un hermoso trabajo que hicimos en conjunto (porque de eso se trata, de hacer el cambio juntas) y cuando la veo hoy en la calle, guardando siempre su estilo de blanco y negro, pero con toques de colores siempre diferentes, me saca una sonrisa.

¿Cómo preparás los contenidos para tu página?

Navego todo el tiempo por diferentes páginas, revistas, blogs de moda de diferentes redes para alimentarme de ideas y conocimientos. También estoy alerta a lo que escucho en la calle, lo que me pregunta la gente, trato de ser una esponja. Varío todo el tiempo de un tema a otro para poder cubrir el mayor espectro de necesidades posible: desde explicar qué tendencias se llevan y cómo se usan, hasta consejos prácticos de qué sí y qué no usar y por qué.

Foto cortesía Debbie Goldfard
Foto revista Caras – cortesía Debbie Goldfarb

¿Qué te han brindado las redes sociales?

Gracias a las redes sociales he podido mostrar mi trabajo, hacerme conocer y generar una movida tal que hoy mi nombre ya es una marca. No se cómo hubiese podido llegar a toda la gente a la que he podido llegar sin ellas. Pero claro que requiere de un trabajo diario y constante: es fácil tener seguidores, lo difícil es mantenerlos, y no solo me refiero a Facebook, ya que trato de estar en todas las redes.

¿Cuáles son las preguntas que siempre te hacen en los seminarios?

Siempre preguntan sobre qué forma de cuerpo tienen, es increíble cómo la imagen personal está distorsionada, son muy pocas las que realmente captan qué silueta tienen. También preguntan qué colores les quedan bien, cómo deberían usar el pelo, qué vestido les favorece para una fiesta, dónde comprar, etc.

¿Quiénes son tus referentes de estilo?

Me gustan mucho Olivia Palermo, Rachel Zoe, Sarah Jessica Parker.

¿Cómo ves la escena de la moda local?

¡La veo positivamente en crecimiento y apertura! Con muchos talentos nuevos, eso me deja super contenta. Porque nada es lineal, todo en la vida tiene un ida y vuelta a mi parecer, por un lado nos quejábamos de lo gris de la vestimenta de nuestra gente, y por otro lado para quienes querían imponer estilo propio no tenían oferta de producto. Hoy estamos en presencia de nuevas ofertas para cubrir nuevas demandas.

Foto cortesía Debbie Goldfard
Foto cortesía Debbie Goldfarb

¿Te gustaría ser la Rachel Zoe uruguaya?

¿No será mucho? (risas). Una mezcla de Rachel Zoe y Olivia Palermo no estaría nada mal. De todas formas me halaga muchísimo que me comparen con Rachel Zoe, aunque tengo mucho que aprender aún para ello. Por ahora estoy trabajando en mi sello propio.

Has tenido experiencias en el exterior: ¿dónde y por qué buscás esos caminos?

He tenido experiencia en Buenos Aires y Santiago de Chile, y está en camino Perú, esto es una primicia total.
En Buenos Aires se dio porque tengo amigas y me pidieron que les hiciera el fondo de armario y la verdad que cruzar el charco no es nada, de hecho es más rápido ir a Buenos Aires que a Rivera (adonde voy también algunas veces al año). Con respecto a Chile, lo que sucedió es que quise agrandar mi nicho de mercado porque la realidad es que no es fácil trabajar de asesora de imagen en Uruguay. Todavía hace falta mucha educación de servicio; si bien ha cambiado muchísimo el concepto y la valoración de los trabajos de servicio, falta mucho por hacer para darles el valor adecuado.

¿Qué falta en tu guardarropas?

Para mí siempre falta algo (risas). Nunca lo voy a ver completo como yo quisiera, pero siendo precisa, puedo decir que en este momento le está faltando una cartera blanca para el verano.

El estilo de Debbie | Foto cortesía Debbie Goldfard
El estilo de Debbie | Foto cortesía Debbie Goldfarb

¿Qué les falta a los uruguayos para vestirse?

Creo que les falta incorporar más colores y estampados, si bien reconozco que están dando pasos sobre este tema.
Por otra parte considero que falta tirar abajo el mito de que para arreglarme debo tener una razón especial, y creo que es lindo que la mujer sea coqueta y femenina por el simple hecho de ser mujer, y no por tener una ocasión especial para hacerlo. Sí, me gustaría ver a las mujeres de mi país más arregladas diariamente.

¿Qué opinás de la apertura de Forever 21 en Uruguay?

Sin duda que esta pregunta ha generado mucha polémica en los últimos días.Como todo en la vida, nada es blanco y negro. Por un lado todo, lo que genere cambios, movimientos en el mercado y replanteamientos también genera miedos, preocupaciones e incertidumbres que son totalmente normales y esperables. Luego que pasa el tiempo las fichas se acomodan y todo decanta en rutina. Recuerdo muy bien cuando llegó Zara a Uruguay, se pensaba que se iban a fundir el resto de las marcas que existían en esa época, y no sucedió. Lo que sí considero es que va a permitir que muchas personas puedan acceder a buenos precios del llamado fast fashion: prendas de moda de baja calidad y bajos precios. Y como siempre sucede en estos lugares, si revisás con tiempo y dedicación encontrás esas gangas que valen la pena. No es un punto menor que estas mismas personas que hicieron eternas colas en los primeros días de su apertura son seguramente las mismas que se traían las ofertas que aparecían online vía correos privados directo a sus casas. Este tema es de suma importancia y no suele ser tratado como debiera. Me parece positivo que una marca de estas características mire a nuestro mercado con cariño para instalarse. Pero a no olvidar que no deja de ser una tienda de moda masiva. Las personas van a tener que usar mucho su creatividad para no parecer uniformadas, aunque sabemos bien que es lo que buscan las adolescentes (el mayor porcentaje de consumidoras de esta tienda), ya que ciertamente es parte del proceso de la edad. Por otra parte, habrá que ver cómo se reacomodan las otras grifas de plaza para ver qué diferenciación van a dar en sus productos. Ahora, la pregunta que me hago y aún no encuentro respuesta es: ¿hay público suficiente para tanta oferta similar? Habrá que ver cómo se suceden los hechos, lo que sí es seguro que las marcas nacionales van a tener que trabajar mucho en sus próximas colecciones.

Foto cortesía Debbie Goldfarb
Foto cortesía Debbie Goldfarb