Octubre empezó con ritmo. Desde Renner, la tienda departamental icónica de Brasil, nos invitaron a vivir su experiencia. Una experiencia que duró tres días.

Día 1: Co-pa-ca-ba-na

¡Llegamos! Durante todo el trayecto en avión -incluso los minutos que me quedé dormida- sonaba en loop en mi cabeza el bossa dulce de Comer, Rezar, Amar. La sonrisa crecía del aeropuerto al hotel y cuando vimos las olas rompiendo en la arena blanquecina, alcanzó su punto máximo. Qué felicidad poder sentir Copacabana en el cuerpo. Estaba nublado, lloviznaba y se sentía de igual manera. El aire es más ligero, todo es más ligero.

Copacabana en un día nublado. Foto: Flickr

Apenas llegamos al hotel, se completó el team viajero entre uruguayos y argentinos, influencers y periodistas de moda que se debatían entre pisar la arena y descansar un rato en la habitación.

La mayoría descansamos para después arreglarnos e ir al happy hour en Xian Rio, en el centro de la ciudad. El roof bar asiático tiene vista a la Bahía de Guanabara que, con lucecitas encendidas, nos cautivó.

Tragos mediante, nos conocimos con el team de comunicación de Renner. Probamos delicias varias (¡qué postres!) y regresamos al JW Marriot con el corazón contento.

 

Día 2 – Parte 1: Aloha Loja

Empezamos temprano en la mañana desayunando en el hotel. Si tuviera que elegir un único desayuno para el resto de mi vida la respuesta sería: huevos revueltos. Al entrar en el buffet, ahí estaba, una cocina a la vista haciendo exclusivamente huevos, de todas las formas que uno se pueda imaginar. Dreams do come true.

En seguida salimos para el Shopping Leblon. Ahí conocimos una de las más de 300 tiendas que tiene Renner en Brasil. Nos recibieron con una giftcard para que pudiéramos tener la experiencia de compra completa. Dreams do come true 2.

En la tienda (loja, en portugués) nos encontramos con todas las líneas propias que conforman el universo Renner: las de indumentaria se diferenciaban por sus propuestas de lifestyle mientras que las de accesorios, zapatos, lencería completaban cualquier outfit. Podés entrar sin nada y salir con todo lo necesario para una fiesta, maquillaje y perfume incluidos.

Eso hicimos, llenamos las bolsas con todo para la gran noche del desfile. ¿El dresscode a seguir? Ninguno. El lema de Renner es “Vos tenés tu estilo, Renner tiene todos” y eso significa que no vas a sentirte forzado por vestirte de una manera en particular.

Día 2 – Parte 2: Feeling Lady Di

Saliendo del shopping, volvimos a subirnos al bus para llegar al hotel Copacabana Palace. Primero comimos en Pérgula, el resturante vibrante, modernísimo y con menú mediterráneo ubicado en planta baja del hotel. Más tarde, recorrimos la terraza, la misma por donde pasearon Lady Di y Simone de Beauvoir cuando fueron huéspedes.

Las nubes insistían en acompañarnos pero la vista nos llenó de ganas de caminar por la orilla contemplando el Pan de Azúcar. Paseamos, compramos alguna chuchería en modo souvenir. Se empezó a hacer de noche cuando llegó el momento de lucir el outfit que elegimos más temprano en la tienda para asistir al desfile Alto Verano 2020 de Renner.

Día 2 – Parte 3: Front row del mañana

El Museu do Amanhã fue la locación elegida para mostrar la colección primavera-verano 2020 de Renner. Llegamos unos minutos antes para tener la oportunidad de conversar con los voceros de la firma, que estaban felices de profundizar en la primicia del momento: Renner llega a la Argentina y no con una, sino con cuatro tiendas: dos en Córdoba Capital más dos en Ciudad de Buenos Aires. También hablamos de sustentabilidad (Renner asume compromisos que cumple con creces) y de la inspiración del desfile que estaba por comenzar.

Cuando fuimos juntos hasta el Salón del desfile, nos recibió una performance audiovisual ideada por el director creativo Giovanni Bianco que nos puso en mood selvático.

El desfile estuvo dividido en tres momentos: apastelado con neutros y ácidos, noventoso pop-tropical y por último, una oda al blanco más puro.

Estas fueron las pasadas que me enamoraron por completo:

Al cierre del desfile empezó a sonar Duda Beat en vivo. Duda es la reina del pop brasileño y se sintió en el púbico, que sabía sus canciones de principio a fin. Después de subir todo a Stories y tomar una cerveza, volvimos al hotel para una última noche de cinco estrellas.

Duda Beat a puro ritmo. Foto: Agencia Fotosite

Día 3: Un poco de portugués

Por la mañana, más huevos revueltos y, por fortuna, un sol radiante que devolvió a Río todo su color. El vuelo salía a las 15. Teníamos algunas horas para tomar sol en la playa o bien, pasear por la ciudad. Me incliné por lo segundo porque nunca antes había estado en Río.

Todo lo que vi me gustó tanto que ya quiero volver. Comprar frutas en sus infinitas ferias, caminar por la rambla, aprender un poco del dulce portugués. Además de loja, me llevo otras dos palabras: leveza y obrigada.

Leveza se traduce como levedad, ligereza y es eso que sentí en el aire de principio a fin. Obrigada es simplemente gracias.

Playas de Ipanema, Copacabana y una feria de plantas en una de las plazas de Leblon.

Obrigada, Renner, por este viaje lleno de magia y leveza.

Souli