En los últimos dos o tres años ha habido un boom de los llamados “cristales” o piedras semipreciosas. Las estrellas de Hollywood las usan de amuletos, la gurú del wellness Gwyneth Paltrow las recomienda para balancear las energías e incluso tienen fanatizados a los ejecutivos de Wall Street. Sin embargo, estas piedras no tienen nada de novedoso: se trata de formaciones minerales milenarias y que desde las culturas más antiguas se veneran por sus propiedades energéticas, curativas y espirituales. Además son bellísimas, ¿a quién no le gusta tener una piedra hermosa en su hogar?

Por eso, le pedimos a la orfebre y diseñadora Sarah Kosta, una gran fanática y experta de las piedras semipreciosas, que nos contara cuáles son sus cristales favoritos y qué propiedades tienen.

Las piedras según Sarah Kosta

A mí me gustan todas las piedras sin distinción. Son mi pasión, por eso en mis joyas sólo uso gemas naturales y genuinas. Si bien no me considero una persona esotérica, sí creo que las piedras tienen propiedades únicas. Lo he comprobado usándolas como amuleto tanto en mí como para mis clientas. No en vano se usaban hace miles de años como sanadoras en forma de elixires.

En mis lugares de trabajo estoy rodeada de piedras en bruto y nunca me dejo de sorprender con esos hermosos y mágicos regalos de la naturaleza. Sin entrar en detalles minerológicos y estructurales, y obviando aspectos técnicos, elegí hablar de cinco piedras sumamente peculiares que me fascinan.

Pirita

Foto: cortesía Sarah Kosta

La pirita es conocida “el oro de los tontos” ya que, si se la mira de lejos, simula una pepita de oro. En bruto, si es de buena calidad, posee una belleza cautivante. Su componente principal es óxido de hierro, lo que hace que sea una piedra muy pesada.

Me gusta especialmente porque es la piedra de la abundancia y se la asocia con la generación de riqueza. Además, es una gema que estimula la creación, enfocándose en la pasión por lo que uno hace y en la ambición. Yo soy una apasionada de mi trabajo y hago joyas con amor, por lo que me siento muy identificada con la pirita. Tanto en mi escritorio como en mi mesa de trabajo tengo una que siempre me acompaña.

Cuarzo rosa

Foto: cortesía Sarah Kosta

Siempre digo que todos tendríamos que tener un cuarzo porque es el sanador universal, la piedra por excelencia para armonizar cuerpo y mente. De entre todas sus variantes, elijo al cuarzo rosa que, además de tener el poder de sanar, es la gema del amor incondicional. Su magia nutre los afectos.

Esta gema tiene distintas tonalidades, yendo desde el lavanda hasta el rosa puro y cristalino. Dependiendo de su color varía su calidad y precio, pero sus propiedades permanecen en todos los casos.

Cuando una persona está en busca de una piedra, es porque, sabiéndolo o no, está necesitando la sanación que la gema le puede dar. Recuerdo a una clienta que siempre tenía mal de amores y cada vez que venía al atelier se sentía atraída por las piezas con cuarzo rosa. Entonces un día le pregunté: “¿Qué problemas de amor tenés?”. Y me contó su historia. Juntas elegimos la joya perfecta para ella y hoy está felizmente casada. Desde entonces me pregunto… ¿habrá sido la piedra?

Diamante herkimer

Foto: cortesía Sarah Kosta

El diamante herkimer es el más exótico de todos los cuarzos, vendría a ser como su diamante. Se encuentra en países tan diversos como Brasil, India, Italia, Rusia y Madagascar. Su peculiaridad es que parece haber sido tallada, pero en realidad su estructura facetada es producto de la naturaleza.

En el universo de las piedras naturales, uno de los parámetros mediante los cuales podemos clasificar a las gemas para determinar su calidad y precio, es su dureza. Esta va del 0 (talco) al 10 (diamante). El diamante herkimer es el más duro de todos los cuarzos, y por eso es el más caro.

Es una de mis piedras favoritas porque además poseer las propiedades sanadoras del cuarzo, cura aquello que traemos de vidas pasadas: nos protege de lo que traemos con nosotros desde antes de nacer. Por eso me gusta llamarla la piedra biodecodificadora.

Siempre llevo conmigo una pulsera con un hermoso diamante herkimer y cada vez que alguien la ve y le cuento las propiedades de la piedra se siente atraída por su poder. Es, sin dudas, una gema que atrae a todo aquel que la conoce.

Amatista

Foto: cortesía Sarah Kosta

La amatista es la piedra uruguaya por excelencia. La mayor cantidad de canteras se encuentra en Artigas y hay calidades excepcionales.

Su color simboliza el sexto chakra que es el de la intuición. En mi vida me guío mucho por la intuición, por eso es una piedra con la que me siento identificada. Además es una gema altamente protectora, por lo que la tengo en mi casa para que me acompañe a mí y a mi familia. La amatista varía en su tono yendo de un color que se asemeja al cristal hasta un violeta profundo.

Además de proteger, es una piedra que relaja, distiende y armoniza el lugar donde uno está, por eso es bueno tenerla en la casa. En este mundo rápido de hoy, en el que muchos buscan un oasis de paz, la amatista ayuda calmando la ansiedad.

Es ideal llevarla con uno mismo en situaciones en las que necesitamos sentirnos protegidos o regenerados energéticamente, ya que es una gema de fuerza. La recomiendo también cuando las mujeres quieren quedar embarazadas, ya que estimula la fertilidad.

Piedra de la luna

Foto: cortesía Sarah Kosta

Adoro la piedra de la luna. Es por excelencia la gema de la mujer ya que acompaña los ciclos lunares que rigen al sexo femenino armonizando las distintas etapas.

Su mágico tono opalino despierta pasiones en todas aquellas mujeres que la ven. Es una piedra que hechiza y atrae. Si se la pone a la luz muta y se ven sus distintas gamas de colores. Es una piedra que fortalece la autoestima y aporta seguridad ya que trabaja sobre los miedos femeninos. Por eso, es ideal llevarla con uno mismo en un dije o anillo.

Se encuentra en Birmania, España, USA, Italia, Suiza y Sri Lanka.

Turmalina negra

Foto: cortesía Sarah Kosta

La turmalina es la reina de los amuletos y, por ello, no podía dejar de elegirla. Es mi talismán preferido. Cuando voy a reuniones en las que sé que voy a estar expuesta, llevo esta piedra siempre conmigo. Es altamente protectora ya que repele la mala energía y la envidia. Repele aquellas vibraciones que no nos interesa sentir.

En una ocasión una persona me pidió que le diera una piedra para curar todos sus males y, si bien en la vida uno siempre enfrenta dificultades, le recomendé que usara una turmalina negra para que se protegiera de las situaciones negativas que estaba viviendo.

A pesar de su color negro intenso y denso (no es traslúcida), es una piedra que te saca de la oscuridad y te lleva a la luz. Da fuerza y coraje entonces ayuda a sobrellevar las instancias difíciles.

Todas las piedras que elegí son las que yo uso y las que le regalaría a mis hijas para que las acompañen en la vida.

Cómo limpiar las piedras en lo energético: nunca entrego una piedra sin limpiarla y liberarla de las energías que trae. Uno nunca sabe qué camino recorrió esa gema o quién la tuvo. Para limpiarlas recomiendo poner la piedra en un bowl, cubrirla por completo con agua, agrega un puñado de sal gruesa y un chorro de alcohol. Se la deja entre 4 y 5 horas y después se la cepilla. Este tipo de limpieza energética es la que yo prefiero.