Foto: Peter Lindbergh

Ella decía que la mejor manera de dejar una marca en la vida, aparte de legarle al mundo un hijo, es crear historia. La artista performática Marina Abramović la retrató en el documental Franca: Chaos & Creation, que se estrenó por Netflix hace pocos días, como “esa clase de gente que no renuncia. Es de los que trabajan hasta que se mueren”. A pocos días de morir (falleció el 22 de diciembre de 2016), y ya enferma con un cáncer muy agresivo, Franca Sozzani no dejó de asistir al desfile de Chanel Metiers d’Arts en París.

Está ya mismo, y sin dudas, entre las leyendas de la moda y afortunadamente, su hijo Francesco Carrozzini, nos dejó una hora y cuarto de esta gran señora italiana en video para ver más de una vez. Estos son los platos principales de la vida de Franca Sozzani al frente de Vogue Italia por más de 25 años:

  • Fue la primera editora de una revista de moda en publicar un número entero con todas modelos negras. Se conoció como el “All Black Issue“.
  • Levantó controversias cuando trató temas como el derrame de petróleo en la costa de México, la rehabilitación o la violencia doméstica.
  • Fue condecorada con la Legión de Honor en Francia.
  • Era Embajadora de Buena Voluntad en las Naciones Unidas.
  • Reconoció y alentó, con libertad editorial, el talento de quienes hoy son algunos de los fotógrafos más importantes de la moda
  • Dedicó, además de una edición, parte del sitio de Vogue Italia para las mujeres con curvas.
Franca Sozzani con su hijo Francesco Carrozzini

Para realizar el documental, Carrozzini la entrevistó durante seis años, permitiendo que conozcamos un poco la intimidad de la insignia de la moda que fue su madre. Así es como nos enteramos a través de ella que, entendiendo que la debilidad de la revista para trascender fronteras era el idioma, puso toda la artillería en las imágenes, para hacer de la versión italiana de Vogue un vehículo de mensajes contundentes lanzados al público, al que no subestimaba de ninguna forma.

Se animó a cometer sus propios errores, rehuyendo de los consejos de los demás y de los estudios de mercado, para llevar adelante la revista que dirigía; y si bien estuvo unas cuantas veces en el ojo de la tormenta por abordar temáticas de las que muchos prefieren no hablar porque son difíciles (violencia doméstica, problemas de drogas, adicción a cirugías estéticas), enfrentó las críticas y siguió adelante con su visión de que la moda tiene que servir para un propósito más grande que simplemente vender vestidos bonitos. No creía que las revistas de este tipo debieran limitarse a mostrar lo obvio. Ella instalaba temas, y parte de jugarse a hacerlo, es que le saltaran a la yugular.

Makeover Madness, la tapa de Vogue Italia con fotos de Meisel exponiendo la obsesión por las cirugías estéticas
Fotos de Meisel para el número de Vogue Italia dedicado al tema de la violencia doméstica
El famoso Black Issue de Vogue Italia

Por tomar una postura editorial frente a los temas difíciles de la sociedad la llamaron oportunista, porque las fotos de la revista no eran artísticas sino comerciales. Y esto último es cierto, pero ¿dónde hay oportunismo real? ¿En hacer algo que otros no hicieron con los riesgos que implica tentar a la suerte? ¿O en aplicar una y otra vez la misma fórmula complaciente de la típica revista de moda que nos trivializa y nos trata de tontas? Muestra, en el documental, una seguridad en sí misma envidiable que no pude leer como soberbia. Es la seguridad de alguien que está centrado en la vida y comprende el lugar enorme que le tocó ocupar. Ella misma cuenta que cada número que sacaba adelante sabía que podían despedirla, pero que a la vez era consciente de que estaba haciendo un trabajo para el futuro. Fue la piedra en el zapato de la moda.

Sozzani con su adorado Bruce Weber

Hay un repaso de su infancia, de su juventud y de su maternidad y también de su carrera profesional que compartió con grandes de la fotografía como Bruce Weber, Paolo Roversi, Peter Lindbergh y su aliado por 27 años, Steven Meisel; y un gran despliegue de imágenes que en su hora estuvieron publicadas en la Vogue italiana para deleite de cualquiera que disfrute del material visual que proponía Franca Sozzani.

Ya saben, está en Netflix.

No me quiero ir sin las frases que más me gustaron de ella (qué mujer impresionante):

“No podés ser avaro con los sueños; los sueños tienen que ser grandiosos”.

“Mi verdadero talento fue encontrar gente muy talentosa”.

“El camino que tomás es un viaje. No decís simplemente: ahora terminé. Cuando creés que terminaste, significa que no queda nada”.

“La vida empieza de nuevo cada día”.

Y un dialoguito que muestra su sentido del humor y un poco también su pragmatismo:

El hijo le pregunta sobre su matrimonio de joven, que duró tres meses, mientras miran fotos de ese día. Se la ve vestida de blanco antes de la ceremonia del brazo de su padre. El hijo le comenta “tu padre estaba enojado”. Ella le responde que ella también estaba enojada porque no quería estar ahí.

–¿Por qué te casaste entonces?– la cuestiona Francesco.

–Porque ya tenía puesto el vestido– le contesta Franca, la editora de los ojos azules.