Lejos de los flashes, la moda es una industria agreste, y tan contaminante como para pelear a codo con la industria petrolera por un escaño de impopularidad. Revertir su ecuación tal cual ha funcionado por años implica persistencia y mucha, mucha voluntad. Nunca fue fácil ser portador del cambio: generalmente quedas expuesto si no te traga antes la marea con sus altas y bajas. ¿Por qué hacerlo entonces?

Si miras de cerca son rostros femeninos, en su mayoría, los que inclinan la balanza. Destacan detrás de las marcas sustentables, de plataformas de consultoría de ecofashion o slowfashion, green markets o fair trades, magazines, blogs… que se han ido consolidando a lo largo y ancho con el influjo del cambio de paradigma. Un ejemplo notorio y súper conocido es el de la diseñadora Stella McCartney, que está comprometida con la sustentabilidad, el fair trade y el cruelty free.

Las mujeres están en el origen de Fashion Revolution, Eco Age, Slow Fashion Next, People Tree, Latitude, Fair Changes, Moda en positivo, Itfasion, Gansos Salvajes, Retahíla, Peppermint. O desde la mirada Latina autóctona Ethical Fashion Space, Slowmotiv, AMSP, Hecho por Nosotros, Couture, Revista Lima, SLOWFASHIONUY. Referentes que van in crescendo con el toque femenino por cada uno de sus costados.

Ethical Fashion Space Efs
Ethical Fashion Space Efs

En efecto, para transformar los impactos negativos de una industria billonaria no basta con empujar desde y hacia adentro, es necesario construir y divulgar este mensaje al público, que son quienes tienen la palabra final y pueden actuar sobre la cadena de valor. Al final de la jornada, en una economía de mercado no hay planes posibles si se descuida al consumidor, por eso es tan importante el rol de los medios, blogs y eventos como MOLA.

Hacia el interior de la industria hay quienes aplican por intuición los principios de la moda sustentable, concepto que se afianza con una creciente elaboración académica y editorial tras sus espaldas protagonizado también por mujeres de la talla de Kate Fletcher y Safia Minney.

Otros tienen claro qué hacen y por qué lo hacen. Su apuesta no es una prueba de fe, es un acto consciente que aspira a ver sus frutos en el creciente mercado de las marcas sostenibles. El mismo que viene registrando valores por encima de los 200 millones de euros.

Detrás de bambalinas de marcas uruguayas como Ana Livni, Calmo, Savia, Madame Hibou, Texturable, Ramona y  Bamba hay diseñadoras, empresarias, emprendedoras. Son ellas parte indisoluble del #girlpower local. La mirada se agudiza mientras la lista crece entre sus acciones por establecerse, permanecer y crecer.

Madame Hibou
Madame Hibou Maison

Quizá entre sus principales retos siga estando el difícil acceso a las materias primas en medio de una inconexa red donde proveedores, distribuidores y precios aún no juegan en sintonía, a lo que se les suma la estrechez del mercado interno que apela a algo más de un millón de consumidores activos -en el mejor de los casos-.

No obstante, la racha de confianza va en aumento y alcanzamos a ver más allá de las fronteras nacionales. Con genes de integración gana terreno la plataforma MOLA, que celebrará del 7 al 10 de junio el evento internacional homónimo de cuya mano Latinoamérica se viste de slow.

Sus puertas abren a un espacio de confluencia y proyección para colecciones pensadas desde la moda sostenible, nacidas en la diversa geografía del continente. El Foro MOLA, Pasarela estudiantes, Pasarelas diseñadores y marcas serán los platos fuertes de MOLA, cuyo nicho se nutre sin dudas del #girlpower.

Lo que comenzó con un sueño echó raíces en Uruguay impulsado por un dúo de colombianas que hoy comparten su visión junto a otras tres mujeres emprendedoras provenientes del país anfitrión, de Argentina y de Cuba.


En torno a esta plataforma, que aspira aportar a la innovación en el diseño y la generación de contenidos, giran también un buen número de féminas que han dado riendas al #voyconMOLA, mujeres de profesiones diversas que vienen del mundo de la política, el derecho en la moda, el estilismo y la cosmetología, el audiovisual, el sector empresarial e institucional, el diseño y la academia.

Nuevos aires que impulsan la moda hacia puerto sustentable. Inspirador camino gestado por mujeres, esas de carne y hueso que echan a andar venciendo el desgaste de lo adverso, haciéndonos pensar que es más sencillo de lo que parece.