¡Hola! Somos Ana y Ceci Faget, hermanas y codirectoras del estudio de arquitectura y diseño de interiores La Mar en Coche. Como nuestra primer entrega de (¡ojalá!) muchas coincide con el mes dedicado a los emprendedores y la maternidad, nos pareció una linda oportunidad para presentarnos y contar algo de nuestra historia como estudio. Porque, justamente, nuestra historia no difiere de la de muchas mujeres y también nos toca vivir en paralelo esto de empezar a emprender y maternar a la vez, aprendiendo (a los ponchazos) en una y otra materia. Y si bien solo una de nosotras es madre, al otro 50% le toca la doble tarea de ser sostén dentro y fuera del estudio. Ser madre y emprendedora no es changa. Ser socia, hermana y tía tampoco.

foto via Google

Si nuestra biografía tuviese un leitmotiv, éste podría ser  el dicho popular “el pasto del vecino siempre es más verde”. Porque en nuestros inicios no encontramos mejor idea que hacer a un lado nuestras profesiones (arquitecta una, licenciada en ciencias de la comunicación y escenógrafa la otra) y embarcarnos en una tarea para la que no teníamos preparación ni experiencia alguna: poner una tienda donde reunir y vender nuestros “objetos de deseo”.

Durante largo tiempo nos dedicamos a hacer curaduría de piezas de todas partes (por curaduría entiéndase comprar cuanta pieza captase nuestra atención y guardarla en nuestras casas, sin mucho análisis de viabilidad). Demasiado tiempo almacenando, buscando local y soñando nombres para la tienda mientras otros, los vecinos con el pasto más verde, se tiraban al agua, armaban sus tiendas y soñaban con las manos en la masa. Y nosotras, que no nacimos con el don de vender nada ni hacer plata ni coordinar pasos de baile (esto último no viene al caso pero se trata, aparentemente, del mismo gen familiar) seguíamos descuidando nuestra chacrita por poner el foco en la vereda de enfrente.

Un día de fines de 2010 finalmente nos avivamos, abrimos el garage donde almacenábamos los productos, nos repartimos o regalamos el botín (de vender, nada, ¡mirá si ganamos plata!) y decidimos dedicarnos a lo nuestro. Juntas, pero a lo nuestro: arquitectura y diseño de espacios.

Aguanten chicos que ya nos vamos a la playa

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El nombre ya lo teníamos (gracias, tienda que nunca fue):

Hallazgo del año 2009, cuando no sabíamos qué tipo de emprendimiento ser ni cómo llamarnos. ⛵️.

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Como les contábamos, el nacimiento y primeras etapas del estudio coincidió en fechas con el nacimiento de las hijas de Ana (¿querías emprender? ¡tomá!). Fueron, y siguen siendo, épocas en que las fronteras entre lo laboral y lo doméstico se hacían difusas, confusas y por momentos inexistentes. Nuestros nuevos referentes, también vecinos de pasto más verde, tenían oficinas constituidas , pero por casa lo que tocaba era, justamente, el trabajo desde casa. Es así que durante años alternamos entre:

  • El comedor de lo de Ana

Oficina con sidecar #esloquetoca

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Donde había momentos buenos:

Y te quiero todavia mas cuando me dejas laburar

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Y de los otros:

Cosas que me va arrimando Antonia mientras laburo #trabajarencasa

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Parafraseando el viejo refrán, podemos afirmar que el que trabaja con niños amanece rayado (basado en una historia real):

"Mamá, te pinté un plano"

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Y aunque la intención siempre fue dar una imagen profesional, los behind the scenes de nuestras fotos muestran la dura realidad:

  • Un cuarto en lo de Ceci

Lunes de organización

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Pa' mi que mis hijas me quieren decir algo ❤️❤️

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Desde ahí intentamos dar una imagen “profesional a la par que descontracturada”, mostrando un desorden calidad instagram:

Mañana ordenamos 💣

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Nota: sepan que si van a armar oficina en un cuarto frío dentro de una casa acogedora, hay altas chances de que terminen trabajando en el sillón del living frente a la estufa, comiendo mandarinas y mirando Intrusos. La oficina corre serio riesgo de convertirse en lavadero. Le pasó a unas conocidas…

Otra mañana soleada en el estudio 😁

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  • Un apartamento prestado 

Parecía que íbamos a lograrlo, ¡conseguimos (gracias, mamá) un apartamento vacío! Cuando decimos vacío,  we mean it: no íbamos. Por lo menos no solas.

Hubo compañías de dos patas:

Hoy lunes vinimos todos a trabajar

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Y también de cuatro patas:

Todos

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Cómo nos costó entender que no era el momento de trabajar fuera de casa. Y que quizás el vecino, el del pasto más verde y la oficina “de verdad” podría estar a su vez mirando para enfrente a nosotras, sus vecinas, y envidiando nuestro pasto verde y nuestra libertad de horarios, nuestra posibilidad de estar en casa atendiendo (a medias, OK, pero presentes al fin) a nuestros cachorros, nuestra ausencia de costos fijos. Finalmente lo entendimos, dejamos de mirar para enfrente y comenzamos a disfrutar de lo que comenzamos a llamar popup offices (léase nuevamente alternar entre nuestros comedores, nuestros livings, nuestras teles con Intrusos). El vaso medio lleno, que le dicen.

Volvimos a invadir:

  • Comedores

Que nunca falten las galletitas en las reuniones.

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  • Jardines

Nada mal para el arranque 🍒 ☀️ 💻

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  • Sofás (incluye gripe)

La oficina hoy.

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  • Y, por qué no, camas

SÁ BA DO

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Recién este año, con 7 jóvenes años laborales recién cumplidos, nos encuentra con estudio “de verdad”: con escritorio, sillas, computadoras, sin tele ni Intrusos. Recién este año “llego al estudio y te lo mando” significa eso y no “llego a casa y veo cómo hago para eludir lo doméstico y mandártelo”,  hacer una llamada no involucra amordazar hijas, recibir a un cliente “en nuestro estudio” no obliga a encajar la reunión en horario escolar, esconder maridos, disfrazar nuestros livings y apagar Intrusos. Recién este año podemos ver claramente cuánto creció el pasto, todo lo que lo regamos y lo lindo que se ve desde acá, desde cerquita.
Dense una vuelta y visítennos, tenemos:

    • Mate (¡y qué bombilla!)

A ver cuando se pasan a tomar unos mates patriotas por el estudio 🇺🇾

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  • Un gatito de la suerte (de plástico, los de verdad están en casa con los hijos y maridos)

¡Estamos de vuelta (y con recuerditos de Chinatown)!

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  • Un arcoiris de neón

Afuera llueve pero en el estudio 🌈

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Y música en vez de tele. Vengan rápido, antes de que se nos dé por mirar para enfrente, algo nos llame la atención y crucemos. Apartamento 2, griten porque no funciona el timbre.

Hang-it-all!

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