Iustración por Marigogh

¿Sienten que están viendo un fantasma cuando entran a una cuenta de Instagram que no tiene Stories? Sabemos que esa persona existe, quizás tiene un posteo de ayer pero falta algo, no es tan… real.

Subir fotos y videos más o menos en vivo nos humaniza. Y después de tanto filtro de VSCO y retoques de Lightroom, de fotos en lugares paradisíacos y poses de modelo, se hizo evidente que necesitábamos un poco de realismo. Instagram lo interpretó y los 400 millones de usuarios activos a diario que circulan por Stories lo avalamos.

Siendo una plataforma tan poblada -y en constante crecimiento-, desde el conglomerado Facebook la consideran su fuente de ingresos más prometedora. ¿Por qué? Porque tiene un engagement altísimo y los anunciantes no tienen que hacer inversiones millonarias para generar conversiones. Incluso se sumó la opción de shopping (vinculando los productos de una tienda online mostrando una etiqueta con precio).

Para emprendedores e influencers es una herramienta cada vez más amigable. Para los fundadores de Instagram significó un momento oportuno de renunciar a sus cargos. Pero no significa el principio del fin. El contenido orgánico sigue siendo fuerte, necesario y el preferido de todos los mortales.

Aquí una serie de tips para hacer mucho del bueno:

1) Más es más

Hasta siete Stories por día se considera una cantidad óptima. Hagan la prueba: suban una historia, registren la cantidad de impresiones pasadas dos horas, suban una historia más y van a ver que la anterior vuelve a aumentar el número de impresiones.

2) Contenido mata calidad

Si bien se espera que uno pueda ver bien una foto o video, de preferencia a través de una buena cámara y con buena luz, lo más importante es contar una buena historia. En este sentido, Santi Maratea es uno de mis referentes predilectos. Puede gustar o no su estilo, pero él comparte su rutina (con mucha publicidad de por medio) de forma ingeniosa y con narrativa coherente. Pensemos que cada día es una nueva película con principio, un nudo y un desenlace en el que nosotros somos los protagonistas que vamos divulgando el backstage.

3) La hora importa

Los mejores momentos para subir Stories son a las 6 y las 8 de la mañana, al mediodía y entre las 21 y las 23hs. Coinciden con los horarios no laborales. Piensen en ustedes mismos: ¿en qué momento del día se ponen a scrollear?

4) El potencial de lo efímero

Que duren un día es una limitante (aunque están los highlights para contenido destacado) y al mismo tiempo, una bendición que nos permite ser más espontáneos, probar distintas alternativas, jugar y relajarnos.

5) Pensar en mudo

Pensemos que muchísimos usuarios usan el celular sin sonido. Entonces subir una historia de nosotros hablando a cámara sin ningún texto que aclare qué estamos diciendo, nos deja afuera de muchas pantallas.

6) Hacernos encontrar

A nuestras Stories también pueden llegar personas que no nos siguen, a través de hashtags o geolocalización. Todas las herramientas que brinda Instagram para darnos a conocer, están allí para ser usadas.

7) Keep it social

Si hablamos siempre de nosotros mismos, es muy probable que el otro se aburra. Lo mismo pasa en Instagram. Por eso hacer preguntas, encuestas e interactuar con otros usuarios es la única manera de generar engagement real.

8) Reciclar

Si no se nos ocurre nada que contar, seguramente podamos compartir en Stories algún posteo viejo en el que hablamos sobre algo actual, alguna nota de blog, contenido de otros usuarios que nos inspiran. ¡Siempre hay algo que vale la pena compartir!

¿Ya estás pensando en compartir esta nota en tus Stories de hoy?