El mundo está lleno de injusticias. De noticias terribles, de tragedias que leemos en titulares, que comentamos en redes, a las que adherimos a veces con esa fórmula ya gastada -aun en sus mejores intenciones- de “Pray for”. Sin ir tan lejos, esta semana nos tuvo en vilo por 44 argentinos en un submarino, con un lamentable final.

Lo de Brissa, sin embargo, fue un puñetazo en el estómago. Fue una arcada, un acceso de lágrimas, un dolor en el pecho. A la infinitamente triste noticia del hallazgo de su cuerpo enterrado ayer, siguieron hoy un montón de datos escabrosos que preferiríamos desconocer. Tenía 12 años. Sabemos poco de ella, pero la proyección de su imagen con esos lentes de colores nos la hizo imaginar como una niña curiosa, alegre, vital. Una niña transformándose en mujer pero -en ese incómodo momento de la transición- aún una niña.

Como dijo Flo Núñez en el texto que ayer compartimos, Brissa no llegará a ser joven, mujer, nuera, suegra. No llegará a ser científica, abogada, o maestra. Porque ni siquiera llegará a ser bachiller. No tendrá vacaciones con sus amigas en una playa. No tendrá el corazón roto por amor. No podrá bailar libremente en el espejo. No podrá bailar. No vivirá, como tuve yo y como tuvo su madre, a quien hoy abrazo a distancia pero con todas mis fuerzas, el máximo privilegio de mirar a su hija recién nacida y fundirse con ella y dejar correr las lágrimas de emoción.

Brissa es una, pero representa a todas. A todas las mujeres, a todas las niñas, y a todas las víctimas de la violencia, que no conoce de géneros porque es lamentable e intrínsecamente humana. Las Brissas, arrancadas de su inocencia por una sociedad que aún lo permite, nos interpelan. Tenemos que actuar. No más brazos cruzados, no más voces calladas. Desde Couture entendemos y tomamos esta responsabilidad. Creemos que, desde nuestro lugar, tenemos que cuestionar, por ejemplo, el uso de las modelos menores de edad (13, 14, 15 años), que contribuyen a validar esa imagen sexualizada. Y abrimos este espacio para hablar, debatir, y también abrazar.

Hoy es Black Friday, por todas las razones equivocadas.

Descansá en paz, Brissa.