A principios de los 2000, en pleno auge de Sex and The City, el ideal de un sábado a la noche era vestirse de forma fabulosa, pasar a buscar a tus amigas e ir a tomar un Cosmopolitan -o un daikiri, al menos-. Sin embargo, hoy valoramos cada vez más disfrutar de nuestro hogar en los tiempos libres. Tal vez sea culpa de Netflix, que popularizó quedarse en casa, tapado con una manta disfrutando de una buena película o serie. Es que, cuanto más ajetreadas se volvieron nuestras vidas, corriendo de un lado al otro, más se convirtió el hogar en un auténtico refugio.

Y no es una percepción personal. El Centro Estético Global de AkzoNobel (compañía a la que pertenece Inca) estudió las tendencias y comportamientos de consumo e identificó que las personas necesitan, cada vez más, que su casa sea su santuario.”Vivimos en tiempos impredecibles. Todas los días las noticias parecen cambiar el mundo de un segundo a otro. Tenemos acceso a más información y más opciones que nunca antes. Cada día hay más expectativas y se demanda más de nosotros. Mientras la vida se acelera, ahora es el momento de apretar pausa. A medida de que vamos participando de más conversaciones, necesitamos permitirnos dar un paso atrás para reflexionar. Nuestra casa debe ser ese lugar donde podamos apagar el sonido, nutrir nuestros valores y recargar”, escribió Heleen Van Gent, Directora Creativa del Centro Estético Global. No podríamos haberlo dicho mejor.

Miren esta foto y díganme si no quieren tirarse a leer en ese sillón. Foto: The Jungalow.

Atrás quedaron esos apartamentos de revista, fríos, impolutos e inalcanzables, con sillones incómodos que solo servían para la foto y elementos de decoración puestos exclusivamente para impresionar a las visitas. Un hogar, hoy en día, debe darnos la bienvenida y hacernos sentir seguros. No en vano se popularizó la filosofía de vida y estética del “Hygge”, que es el sentimiento de sentirse bien en un hogar cómodo, calmo y cálido y el “Lagom“, que se traduce del danés como “suficiente, la cantidad justa, en el punto medio. Una felicidad humilde y sencilla”. No necesitamos un millón de habitaciones o electrodomésticos enormes, sino que, con poco, podemos transformar una casa vacía en nuestro capullo.

La calidez en el hogar

El color

Puede ser desde los objetos -sillones, alfombras, tapices, cuadros y acolchados- o, para los más osados, en las paredes. La pared blanca es un clásico, pero también es impersonal. Mientras que para 2017 el gris humo fue el elegido, Inca propone a “Adorno Rupestre”, un acogedor rosa que evoca los naturales matices del cuero y la madera, como el color del año 2018. Fue seleccionado por su fuerte cualidad para armonizar el hogar, aportando confort, energía o relajación, dependiendo de la paleta que lo acompañe.

A simple vista puede no parecerlo, pero en realidad es súper fácil de combinar y muy versátil. Inca propone tres paletas distintas en función de la personalidad de cada uno (pueden hacer el test acá) y varias técnicas para incorporarlo, como por ejemplo las formas orgánicas (círculos imperfectos, amamos), franjas y rayas. También pueden usar la herramienta Inca Visualizer para probar cómo queda en su hogar antes de pintar (¡qué gran momento para estar vivos!).

“Adorno rupestre” en los detalles. Foto: INCA.
Foto: INCA.
“Adorno Rupestre”. Foto: INCA.
Foto: INCA.

Las plantas

¿Notaron que las plantas y los motivos botánicos están atravesando un momentum y es imposible escaparles en Instagram? No es casualidad, los millennials estamos obsesionados con las plantas en el hogar como una forma accesible y sencilla de darle un toque personal a un espacio, incorporar algo de naturaleza y algo de color. Además tienen beneficios a nivel psicológico: nos ayuda a desestresarnos el tener un ser vivo en el hogar, cuidarlo y verlo crecer.

La madera

Y nada combina mejor con el verde de las plantas que la madera. Es una receta infalible para darle un aire rústico y acogedor a un ambiente. El color “Adorno Rupestre”, al tener toques amaderados también es la combinación perfecta para estos tonos.

Foto: The Jungalow.

La luz natural

Tanto en la moda como en la gastronomía y la decoración está habiendo un retorno a lo natural. Esto también influye en cómo decidimos iluminar a nuestro hogar. Al igual que las plantas, la luz solar es fundamental para hacernos sentir un poquito más en contacto con la naturaleza incluso cuando estamos entre cuatro paredes. Por eso, cada vez más buscamos espacios con ventanas altas, ventanales e incluso claraboyas. ¿Qué más lindo que despertarse con los rayos de luz colándose por la ventana o ver el atardecer tomando un rico café?

Foto: The Jungalow.

Y claro, nada hace a un espacio tan nuestro como aquellos objetos que tienen historia. Una reliquia familiar, un recuerdo de un viaje increíble o el regalo de un amigo.