“Paren el auto, por favor”. Corría el año 1995, íbamos con mi familia por una carretera en California, visitando a mi abuela que por aquel momento vivía allá y, como una revelación, se me presentó una imagen en un billboard de tres chicas adolescentes, extravagantes y con aires pop. Tenía 14 años, esa edad a la vez tierna y durísima de cambios profundos y búsqueda de identidad, edad de revolución hormonal y desafío al status quo. Y qué difícil que era, en la era pre-Internet, encontrar algo que apelara a mi estética adolescente en formación.

Podría haber sido una película más -de hecho, mis amigas del momento saben que me supe obsesionar también con Reality Bites– pero Clueless se convirtió en una de los filmes-icono de los años 90. Ya hicimos un homenaje desde Couture cuando la película cumplió 18 años pero yo tengo mis propias razones por las cuales todo el mundo debería verla -y adorarla-. Paso a detallar:

+ Porque el guión es una adaptación brillante a la década de los 90 de una novela brillante del siglo XIX: Emma, de Jane Austen

+ Porque actuaba Alicia Silverstone en su mejor momento, interpretando a Cher Horowitz (¿podemos encontrar un mejor nombre para su personaje?)

Paul Rudd y Alicia Silverstone. Foto: Paramount.
Cher y el famoso vestido de Alaia. Foto: Paramount.

+ Porque los estereotipos del high school americano estaban tan bien logrados -Trevor, el pothead; Elton, el preppy; Christian, el gay adorador de James Dean, etc- que daban ganas de estudiar ahí

+ Por la historia de amor entre Cher y su hermanastro Josh, interpretado por el eternamente adorable Paul Rudd (¿cómo puede ser que se mantenga tan bien?)

+ Por el clóset virtual de Cher, que le mostraba todo lo que tenía en su placard y le sugería combinaciones. Sigo esperando que salga esa tecnología

+ Por la ropa. Ah. Detengámonos en este punto. Tan emblemático fue el vestuario de esta película devenida en serie -ya no fue de mi época pero mucha gente más joven la conoce por esa vía- que hasta el día de hoy continúa inspirando. Los vestidos enagua con remeras blancas por debajo. El vestido rojo de Alaïa cuyo miedo a arruinar hace que Cher se resista a tirarse al piso cuando es robada. La camisa larga con chaleco corto por encima. La camisa transparente con top abajo. El jean perfecto con el twinset lila cuando mira Ren & Stimpy en el sillón con Josh. Las medias bucaneras blancas con guillerminas. Las boinas. Las plumas. Y, por supuesto, el traje amarillo a cuadros escoceses de falda tableada que es la inspiración de esta temporada y lo veremos por doquier y que a mi yo interior de 14 años hace que dé un mini gritito de alegría. As if!

Guillerminas + medias. Foto: Paramount.
Foto: Paramount.