Ilustración de Bernardita de la Fuente

A esta altura de las cosas ya tenemos que estar avivados de que las modas son pequeñas mutaciones en la ropa, en el calzado o en los accesorios, que se van dando sobre una base de partida. Así es que las colecciones giran en torno a los mismos ítems (silueta, color, adornos, complementos, largos modulares) que todas las temporadas cambian de maquillaje porque, ¿adivinen qué? Hay que seguir vendiendo, claro que sí. Las marcas gastan mucha energía en darle un nuevo cariz a los diseños de manera tal que lo que ya tenemos en el placard quede desactualizado.

Mirar las pasarelas ayuda a vislumbrar hacia dónde van las cosas y, como pantallazo, siempre vienen bien para elegir una dirección, pero la realidad es que cada vez que termina una semana de la moda se dice mucho “esto es lo que se va a usar el próximo invierno”, “estos son los siete ítems que necesitás tener para estar in la nueva temporada” y al final, desde que vemos los desfiles, hasta que las marcas cuelgan en las tiendas su colección, ya pasaron meses de esas notas y en el medio hubo treinta nuevas microtendencias que ya no le importan a nadie.

Es cierto que estas microtendencias tienen la particularidad de que siempre rebotan un poco. Así es que, por ejemplo, cuando Nicolas Ghesquière debutó como diseñador en Louis Vuitton (colección Fall 2014 Ready to Wear), puso en la pasarela vestidos, faldas y pantalones con el cierre bien a la vista. Hubo en aquel entonces un breve retorno de esta resolución de diseño que se trasladó a los puntos de venta de las marcas de moda rápida en algunos ítems, pero todo pasó pronto. El año pasado, Vetements junto a Levi’s y por otro lado la marca Reformation, lanzaron jeans con cremalleras comprometedoras o polémicas, o como prefieran decirles, y sentaron precedente para que este recurso vuelva a estar latente.

Levi’s x Vetements.

La hora de la verdad

Cuando revisamos las páginas web de las marcas cuyas prendas sí nos podemos comprar —o vamos a sus tiendas— nos encontramos con que todo es muy distinto de lo que vimos en la pasarela. Aunque Zara copie, por ejemplo, lo que se acaba de presentar; en hechura, calidad de telas, estampados y avíos, se puede ver que hay muchísimas diferencias a pesar del intento deliberado de simulación.

Las etiquetas mainstream no se pueden dar el lujo de hacer saltos radicales en los diseños que presentan de una temporada a la otra porque nosotros, los consumidores, no habituamos tan rápido nuestro gusto a lo nuevo, sin mencionar que no podemos seguir el ritmo de gasto que plantean. Las nuevas propuestas, como siempre, tienen algo que ya estuvo dando vueltas por ahí, en algún momento del sinfín de colecciones que se lanzan al mundo todos los años. Se incorporan sutilezas que hacen que deseemos esa cosa actual porque tiene un giro inesperado, ese pequeño gran cambio que hace que un ítem quede obsoleto por una pavadita. Y aunque sabemos que es una pavadita, se activa el deseo dentro nuestro de “estar a la moda”.

Este año

Quizá la silueta de la falda es idéntica a la de la temporada pasada, pero ¿saben qué? Este año se le ven las costuras, bien evidentes. El jean volvió a ser recto y dejó de tener agujeros, pero mantuvo el ruedo desecho, para pasar a tener como novedad, que ahora viene cortado por su costura lateral interna (las que tenemos más de treinta recontra recortábamos así nuestros jeans en los 90s para que tuvieran “onda”). Como decía más arriba, los cierres vuelven a estar a la vista y en los pantalones de algodón o viscosa (o poliéster), incorporan incluso el cinturoncito de la misma tela. El nudo para las camisas no se terminó de ir y ya volvió y por último el buzo no es más la prenda top sino que lo es su primo, el hoodie, que ahora se lleva tanto con blazer o abrigo o bien oversized, consiguiendo un look refrescado.

ph: Sandro
Foto: Rejina Pyo.
ph: Sandro
ph: Bimba y Lola

 

ph: Topshop
ph: & Other Stories
Foto: Couturezilla.

Ya saben, primero es mejor mirar bien qué tenemos en el placard antes de sucumbir y salir de compras, y si hace falta alguna cosita para que nos veamos con un toque actual, pensar a cuál de todas las opciones le vamos a sacar mayor provecho, no pensando en quiénes queremos ser con esa prenda porque ya sabemos que eso no funciona, sino en quiénes verdaderamente somos y qué nos hace sentir realmente cómodos y sueltos para desenvolvernos en las actividades del día.