Hermès Menswear SS 14 | Foto: Fashion 156
Hermès Menswear SS 14 | Foto: Fashion 156

Hasta mediados del año pasado el mes de junio era para mí uno de los meses más intensos del año. Al haber hecho parte  del equipo creativo que diseña la ropa masculina para Hermès, las ultimas semanas de junio significaban encargarse de los últimos preparativos -o más bien todos los cambios de última hora que a Madame Véronique Nichanian, nuestra querida directora artística, se le ocurrían para su desfile de verano-.

Todo el proceso comienza a principios de febrero, cuando la colección de otoño-invierno se manda al departamento de producción, y se abre un nuevo capítulo para la de primavera-verano.

Tras haber ido a las ferias Première Vision y Milano Unica, haber recibido millones de muestras de tela,  haber hecho una extensa investigación, y luego de varias reuniones y de enemil fittings, llega por fin el momento de organizar el desfile. Quizás el momento más duro, más exigente física y sicológicamente, pero sin lugar a duda el más emocionante de la colección.

Hermès Menswear SS 14 | Foto: Fashion 156
Hermès Menswear SS 14 | Foto: Fashion 156
Hermès Menswear SS 14 | Foto: Fashion 156
Hermès Menswear SS 14 | Foto: Fashion 156

Dos semanas antes del desfile todo el equipo se muda al lugar de preparación. Por lo general se trata de un gran espacio abierto que se convierte en un closet gigantesco donde se van ordenando todas las piezas de la colección a medida que van llegando. Cada una se va disponiendo por modelo y por color, y así se van multiplicando los estantes de sweaters apilados y declinados en todos los colores de la temporada. Es indispensable seguir el orden de los colores que fue preestablecido por Madame Nichanian, la directora artística, y así evitar todo drama innecesario. Ella va recorriendo los estantes metálicos, descubriendo su propia colección terminada, merodeando como un tigre para asegurarse que todo esta cuidadosamente clasificado.

El ambiente es tenso. Cada uno de nosotros esta chequeando los trackings de Fedex y UPS para asegurarse que las prendas que faltan están llegando a tiempo de Italia. Cualquier retraso podría ser mortal.

A una semana del D-day se supone que la colección esta “completa” -siempre hay algo que no alcanzó a llegar pero todo está en el arte de camuflar ese desliz y cruzar los dedos para que nadie se acuerde de esa prenda faltante-.

Ahí comienza la elaboración de los looks que Veronique Nichanian prepara con la ayuda del famoso stylist Beat Bolliger. Empiezan tres días intensivos de fittings en el que se le prueba toda las combinaciones posibles e imaginables de prendas al modelo de cabina, con el fin de encontrar los looks.

Backstage Hermès Menswear SS 14 | Foto: Vogue.fr
Backstage Hermès Menswear SS 14 | Foto: Vogue.fr
Backstage Hermès Menswear SS 14 | Foto: Vogue.fr
Backstage Hermès Menswear SS 14 | Foto: Vogue.fr

Una vez que los 45 looks quedan definidos vienen otros 3 días de fittings, esta vez para escoger a los modelos y definir a quien se le ve mejor tal o tal look. En cuanto a su elección de modelos, Mme Nichanian es fiel a su harén de argentinos entre los cuales siempre están Lucho Jacob, Nicolás Ripoll, Matías Chico y Tomás Guarracino. Como ellos saben que yo hablo español -«la colombiana» me dicen-, vienen y me charlan. Mi colega gay se pone celoso y por un momento yo me siento una diva rodeada de estos hermosos machos viriles.

Pronto vuelvo a la realidad, mi cansancio me recuerda que llevo 18 días trabajando non stop incluyendo los fines de semana y que aunque esta noche será larga, ya mañana es el gran día.

Backstage Hermès Menswear SS 14 | Foto: Vogue.fr
Backstage Hermès Menswear SS 14 | Foto: Vogue.fr
Backstage Hermès Menswear SS 14 | Foto: Vogue.fr
Backstage Hermès Menswear SS 14 | Foto: Caroline Daily

Algo similar a lo que les estoy contando debieron sentir mis colegas la semana pasada.

Y yo, lejos de la histeria fashionista pude, por una vez, mirar tranquilamente el desfile desde el sillón de mi casa, lejos del estrés y la tensión del backsage. Sin embargo debo admitir que extrañé ese júbilo posdesfile donde salíamos todos a festejar. Era una mezcla de alegría y satisfacción combinado con cansancio y desolación. Seis meses de trabajo intensivo se habían evaporado en 20 minutos de desfile.