Hace aproximadamente un año y medio Florencia Ottonello -Floti para sus amigos-, co-directora de Pastiche, subió su primera foto sin pelo a Instagram y escribió: “De Pocahontas a: Sinéad O’Connor, Gandhi y cabeza de chichón”. Así marcó, al menos públicamente, el comienzo de su lucha contra el cáncer de mama. A diferencia de lo que indica la norma se mostró sin pelo, sin vergüenza, pero con mucho humor. Dos características que luego mantendría a lo largo de su proceso de curación.

Todo había comenzado más de un año atrás, cuando le comentó al ginecólogo que tenía un bulto en la mama. Se hizo una ecografía, pero le dijeron que no era nada. Tenía 29 años, era saludable y no había ningún antecedente en su familia. Entonces, se fue tranquila.

De pocahontas a : sinead o connor, gandhi y cabeza de chichón 😝

Una foto publicada por Florencia ottonello (@florotto) el

Aproximadamente un año después, en diciembre de 2014, volvió a ver al médico para un control de rutina. El bulto se había agrandado y quería sacárselo porque le molestaba. Se hizo una nueva ecografía, y esta vez el técnico decidió hacerle una punción porque vio algo raro. “Fui a la semana a buscar el resultado. El ginecólogo abrió la computadora adelante mío y me dijo: ‘no son buenas noticias’. Me dijeron que estaba todo mal, que tenía cáncer. Quedé en shock. Yo hace unos años había tenido una situación horrible en la que falleció mi pareja y esto fue una sensación similar, en la que no podés creer lo que te está pasando. Justo en el momento en que estaba rearmando mi vida, que estaba bien, en pareja, me acababa de comprar una casa, me venían a dar otra noticia trágica. Después empecé a hacer mucha investigación, a estar muy alerta. Tuve mucho apoyo, de mi familia, mi pareja, mis amigos, ellos averiguaban de todo”, cuenta Florencia.

Luego de ese shock inicial tuvo su primera consulta con el oncólogo. “Me dijo que me iba a tener que hacer quimioterapia y que eso iba a hacer que se me cayera el pelo, pero que había pelucas en el BPS. Yo escuchaba pero en realidad pensaba: ‘¿Qué me importa que se me caiga el pelo?’. En primer lugar, ya lo sabía, porque es lo único que te muestran en las películas, la persona pelada. En segundo lugar, lo que menos me importaba era el pelo; lo que más me preocupaba era la parte de los hijos, porque la quimioterapia te puede dejar estéril”, recuerda.

Entrando en la recta final 💪

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Previo a comenzar su tratamiento decidió hacerse un procedimiento para congelar óvulos, teniendo en mente que si superaba la enfermedad lo que más quería era ser mamá. “Era la única carta que tenía”, explica. Luego, viajó a Estados Unidos para tratarse y operarse, gracias a un seguro de salud que había contratado “de casualidad, ni sé bien por qué”.

El cáncer de mama es una enfermedad que está muy ligada al aspecto estético por la caída de pelo, la pérdida de las mamas y las cicatrices que quedan. “Para mí es un disparate la importancia que se le da a lo estético en el cáncer de mama; habiéndolo vivido creo que hay cosas mucho más importantes”, sostiene. “Por ejemplo, vos acá tenés el gen positivo y los cirujanos te dicen que es un disparate sacarse los pezones. En Estados Unidos te dicen que es tu decisión, pero tenés un 3% más de riesgo. Entonces vos te parás y decís, ¿quiero tener un 3% más de chances de volver a tener cáncer después de haberme operado y sacarme las lolas?”, agrega.

Por eso, antes de hacerse la primera sesión de quimioterapia se rapó a cero. “Me lo tomé con bastante diversión. ¿Cuándo en la vida agarrás una gillette y te rapás la cabeza? Me sorprendió porque yo tenía un pelo muy largo, morocho y lindo y siempre pensé que me aportaba mucho a mi belleza física y cuando me rapé me di cuenta que no era tan así. Yo les mandaba las fotos a mis amigas y les decía: “¡No estoy tan terrible!”. No me sentí fea, ni mal… me divirtió. Me ponía pañuelos o turbantes, a veces andaba pelada”, cuenta.

Glorioso viernes #backtobasics #pasticheclub @t_i_e_n_d_a Schroeder @pasticheuy

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Luego de empezar la quimioterapia Florencia notó cómo la piel le cambiaba de color y perdía peso, lo que sumado al estar pelada le daba un aspecto enfermo, que impactaba a sus seres más cercanos. “Empecé a maquillarme bastante, para generar otra sensación en mis familiares y amigos, para que no me vieran tan flaca, pelada y verdosa. Porque sino te miran con cara de dolor. Entonces entendí que la caída de pelo refleja físicamente que estás atravesando una enfermedad”, cuenta.

Finalmente todo salió bien y Florencia volvió a tener una vida relativamente normal, trabajando en Pastiche junto a su hermana Lucía. La marca está en un gran momento y sus colecciones se vieron hasta fortalecidas por toda la experiencia, que la sublimaron transformándola en arte y prendas hermosas.

En MoWeek, octubre 2016 :) // Foto: Camila Montenegro para Couture.
En MoWeek, octubre 2016 🙂 // Foto: Camila Montenegro para Couture.

Sin embargo, el cáncer es una lucha que continúa. “Hoy estoy con tratamiento, me tengo que dar inyecciones todos los meses, tengo que tomar medicamentos todos los días, me bajan las hormonas. Tengo 30 años y vivo en un físico como si fuese una mujer de 50. Y de un día para el otro, no es paulatino, es un shock que te bombardea. Yo no soy de quedarme quieta, no tengo miedo, si veo que algo no está andando bien voy a un psiquiatra o lo que sea para tener una buena calidad de vida. No tengo prejuicios. Esta enfermedad lleva muchos años, los tratamientos son de cinco a diez años”.

¿Qué te dio la fuerza para salir adelante?

El haber vivido la otra situación, que fue espantosa, lo peor que me pasó en la vida. Mi pareja de toda la vida salió con un amigo de noche y no volvió. Tener esa vara de medición, el que algo te pase a ti y no a otro que querés tanto te hace llevarlo de otra manera. También un poco por como soy, de mirar para adelante y tener resiliencia, de adaptarme a lo que me toca, a sus dolores. Yo me considero una persona bendecida, si me pongo a escuchar y mirar lo que le pasa a otras personas. Soy afortunada porque estoy rodeada de gente querida, tengo mucha familia que me apoya, millones de amigas, una situación económica impecable, un trabajo que es mío, educación como para entender lo que me estaba pasando. No puedo no agradecer todo eso que me tocó.

¿Que le dirías a alguien que fue diagnosticado y qué le dirías a una persona sana?
Yo estoy en el proceso de curarme y le diría a las mujeres que las diagnosticaron que traten de ver el vaso lleno, que es una enfermedad para la que hay cura, que hay muchas cosas para hacer y para sentirse mejor. Parte de lo feo que tiene es que te sentís horrible, pero hay cosas a la mano para estar bien. Hay que tomárselo con calma y aprender, porque cuando la vida te pone en estos lugares solo te fortalece. El miedo está ahí. Pero si te cuestionás el futuro siempre da miedo y no hay que quedarse en el drama del cáncer. Hoy por hoy se puede curar y podés vivir bien el resto de tu vida.

Al que no le diagnosticaron: que insista y que esté informado. La medicina está un poco atorada, con muchos pacientes y poco tiempo, entonces tenés que saber vos las cosas. Ellos ven una paciente sana, joven con un bulto, que puede ser normal y no van a pensar que es algo malo. Si uno tiene la duda, que insista. Yo era ignorante del asunto.

Foto: Camila Montenegro para Couture.
Foto: Camila Montenegro para Couture.

Para averiguar más sobre el cáncer de mama y cómo prevenirlo, ir aquí. También pueden conocer el trabajo de la Fundación Clarita Berenbau aquí.

Foto: Camila Montenegro para Couture.
Foto: Camila Montenegro para Couture.