Las fotos son en 35mm sacadas por mí. Sí, me gasté medio rollo en la exposición.

Tal vez sea por dónde estoy trabajando, por mi edad, porque los tiempos están cambiando o por todas esas cosas juntas, pero mi relación con la moda está cambiando. Estoy… cansada (a falta de mejor adjetivo). Estoy saturada de “ropita”, tendencias, marcas, novedades, lookbooks, descuentos. Las mismas prendas que hace unos años me quitaban el sueño hoy me generan indiferencia. Esa sensación de fatiga se me fue instalando y terminó por asentarse gracias a dos experiencias: ver la exposición de Rei Kawakubo/Comme des Garçons en el MET y mirar el documental Minimalism en Netflix.

Foto: Alejandra Pintos.
Foto: Alejandra Pintos.

El viaje a New York me resultó iluminador de principio a fin -nunca había ido más al norte que las Cataratas del Iguazú, así que se imaginarán que todo era un mundo nuevo- pero pocos momentos se comparan a cuando entré a la sala blanca donde estaba The Art of In-between. En el mismo momento que empecé a ver los vestidos de cerca me di cuenta de que existe un abismo que separa a la moda como forma de arte de la moda como industria.

Rei Kawakubo fundó Comme des Garçons en 1969 y rápidamente se convirtió en una revolucionaria del mundo de la moda. Fue disruptiva, repensó las siluetas y los volúmenes de las prendas, y así reescribió algunas de las reglas más sagradas de la industria (como qué es lo considerado bello). A tal punto fue innovadora que, si analizamos sus colecciones históricas, podemos ver que la mayoría de las tendencias que hoy encontramos novedosas, Kawakubo ya las había explorado décadas antes (el genderless, lo asimétrico, a estética inacabada). Se podría definir a su estilo como prendas que “dan confort a quien las lleva e incomodan a quien las mira”. En la exposición del Costume Institute, inaugurada el 1º de mayo con la famosísima MET Gala, explora unos 140 diseños de Kawakubo desde principios de la década de 1980 su última colección. Esos 40 años de trabajo concentrados son una suerte de testigo/ensayo de la evolución de la moda y la concepción del cuerpo femenino organizado en puntos de vista: Ausencia/Presencia, Diseño/No Diseño, Moda/Anti Moda, Modelo/Múltiplo, Antes/Ahora, Alto/Bajo, Uno/El otro, Objeto/Sujeto y Ropa/No ropa.

Como dije apenas salí: la exposición es la definición de breathtaking (te quita el aliento). Es abrumador y vigorizante poder ver a la moda en su estado más puro. Y eso, hoy más que nunca es muy importante: no hay que olvidarse de que la moda es mucho más que si se usa tal o cuál remera, qué se puso un influencer o si me hace más flaca ese pantalón. Es, como dijo Blair en Gossip Girl -perdonen que sea tan millennial– “La moda es el arte más poderoso que hay. Es movimiento, diseño y arquitectura. Le muestra al mundo quiénes somos y quiénes nos gustaría ser”.

Foto: Alejandra Pintos.

Acá es donde entran The Minimalists.

El documental Minimalism -que lo pueden ver en Netflix- habla sobre el consumismo y cómo el medir el éxito en función de lo que tenemos y de cuánto ganamos no hace más que hacernos infelices. Uno de los pasajes que más me marcó fue un discurso que dio Jimmy Carter en 1979. “La identidad de las personas ya no se definen por lo que uno hace, sino por lo que uno tiene. Pero hemos descubierto que tener y consumir cosas no nos satisface nuestras ganas de encontrar un sentido. Aprendimos que acumular bienes materiales no puede llenar el vacío de nuestras vidas, que no tienen seguridad o propósito”.

Y eso me hizo pensar en que esa relación con la moda en la que siempre quiero algo nuevo y lo quiero ya no es sana. Cada vez más tenemos nuestros placares explotados de ropa y nada para ponernos. Nuestra imaginación a la hora de crear estilismos es casi nula, porque compramos el outfit entero sin siquiera intentar crear algo nuevo con lo que ya tenemos. Uno de los protagonistas del documental decía que tenía poca ropa, pero todas sus prendas eran su favoritas. Así deberíamos sentirnos siempre. Por eso vale más tener una prenda increíble que trasmita quién soy, que me haga sentir segura, representada a tener la misma remera de Zara que todo el mundo.

Foto: Alejandra Pintos.

Justamente eso es lo que intenta materializar Rei Kawakubo con sus piezas de otro planeta. “Las personas solo quieren ropas baratas, rápidas y están felices de verse igual que todo el resto. El entusiasmo y la furia de querer generar un cambio en el statu quo es debilitador. Cada tanto necesitás lucir algo fuerte, que puede sentirse raro. Te hace ser consciente de tu propia existencia y puede reafirmar tu relación con la sociedad. Creo que la gente siente una corriente dentro de ellos cuando entra en contacto con algo hecho por alguien que explora sus propios límites. Cuando te ponés ropa que está luchando contra algo, te da coraje. La ropa puede liberarte”.

Exploremos nuestros propios límites. Usemos piezas increíbles que nos desafían. Repensemos nuestro guardarropas. Compremos poco pero bien. Caminemos por la calle sintiéndonos únicos, increíbles y seguros de nosotros mismos. Salgamos de la zona de confort al mismo tiempo que buscamos comodidad. Vivamos a la moda como arte y no como industria.

Seamos como estas señoras que estaban en la exposición.

Foto: Alejandra Pintos.