Este es el segundo capítulo de nuestra entrega de notas junto a Itaú en las que hablamos de dinero, ahorro, presupuestos y más. Podés leer el primer artículo aquí. La ilustración de tapa es de Maite Garía Argul.

En esta ocasión, hablamos del ahorro, una enseñanza clave de generaciones anteriores pero tan difícil de lograr en tiempos de retribuciones inmediatas y amplias financiaciones.

¿En qué moneda conviene ahorrar?

Para saber en qué moneda ahorrar es fundamental tener un objetivo claro que nos motive a hacerlo, la moneda dependerá entonces de ese objetivo. Por ejemplo, si queremos viajar, conviene que ahorremos en dólares, porque es en esa moneda que vamos a pagar los pasajes y gastos.

¿Cómo se establece el monto de ahorro?

Para empezar es importante entender el ahorro como el medio para alcanzar nuestros objetivos, en vez de pensarlo como lo que nos sobra a fin de mes. Lo ideal es que ahorrar se convierta en un hábito. Según cuál sea nuestra meta, se puede establecer un porcentaje o un monto fijo de nuestros ingresos, de manera de incorporar el ahorro a nuestro presupuesto mensual. Por eso, la mejor opción es separar el dinero el día que cobremos (y así resistir la tentación de empezar a gastar).

Es clave tener un objetivo o un plan que nos motive a ahorrar. La motivación de ahorrar es diferente para cada persona. Depende de nuestros proyectos, gustos, edad y personalidad. Si pensamos en el futuro, ¿qué queremos alcanzar? Puede ser realizar una compra concreta (un instrumento musical, un auto, una casa), generar un fondo de emergencia (por si nos quedamos sin trabajo, por ejemplo) o liquidar alguna deuda.

Si un mes tenemos un ingreso extra, intentar ahorrarlo nos va a ayudar a cumplir los objetivos más rápido.

Para alcanzar nuestro objetivo es recomendable definir metas en varios niveles:

+ Corto plazo (hasta 1 año)

+ Mediano plazo (aproximadamente 3 años)

+ Largo plazo (más de 5 años)

Guía para fijar nuestros objetivos

  1. ¿Cuánto dinero precisamos para alcanzar nuestros objetivos?
  2. ¿Para cuándo necesitamos el dinero?
  3. ¿Cuánto debemos ahorrar por mes?
  4. ¿Qué gastos pueden ser recortados con esta finalidad?

La herramienta Bolsillo Planificador de Itaú nos ayuda a hacer el cálculo de forma interactiva.

¿Cuál es el principal enemigo del ahorro?

Existen diversas situaciones que nos pueden alejar del ahorro, como por ejemplo la falta de una motivación que nos lleve a hacerlo, pero una de las principales es el “consumo por impulso”. Para evitarlo, tengan en cuenta esta guía antes de comprar:

  1. Antes de comprar algo, pensemos si realmente lo precisamos. A algunas personas les sirve la técnica de ir a ver y volver a casa con las manos vacías y tomar la decisión de compra en frío.
  2. Si hay algo que tenemos que comprar (un electrodoméstico, por ejemplo) comparar precios y aprovechar campañas de descuentos.
  3. Pensemos si es el mejor momento de hacer una compra, si entra en nuestro presupuesto.
  4. Repasemos con una lista lo necesitamos antes de ir al supermercado, tienda o shopping para evitar comprar de más.
  5. Asignemos un tope máximo de compras (por ejemplo, un monto mensual para gastar en ropa si es algo que hacemos de forma habitual).
  6. Otras cuestiones que nos pueden alejar del ahorro son la falta de un objetivo claro que nos motive a ahorrar y la falta de hábito de ahorro.

Llevar el ahorro a otro nivel, invertir:

La inversión es una manera de aumentar y hacer rendir nuestros ahorros. Para determinar cuál es la mejor manera de invertir hay que hacerse las siguientes preguntas:

+ ¿Cuál es el objetivo de mi inversión?

+ ¿Cuánto dinero tengo para invertir?

+ ¿Cuándo voy a precisar el dinero?

+ ¿Qué tanto riesgo quiero asumir en mis inversiones?

La combinación de las respuestas a estas preguntas nos ayudará a definir en qué invertir. Para tomar la decisión final recomendamos acercarse a una institución financiera e informarse con el área correspondiente.

A la hora de invertir, nos encontraremos con una amplia variedad de opciones.

Renta fija

Se le denomina renta fija a los instrumentos que al momento de emitirse tienen estipulado cuánto interés van a pagar, en qué momento y el vencimiento que van a tener.

Renta variable

A este tipo de activos se los denomina variable ya que de antemano se desconoce el rendimiento que se va a obtener del mismo.

Los instrumentos más comunes y al alcance de la mano que existen hoy en día son instrumentos de renta fija como el depósito a plazo fijo o las letras de regulación monetaria. La mayoría de los bancos ofrecen hoy en día contratar este tipo de inversiones a través de las páginas web.