Por mucha comunicación que exista a través de los medios digitales, nada nunca suplantará una buena charla cara a cara, y más aun si es con una rica bebida espirituosa y comida de por medio. Por eso, cuando nos asociamos con Johnnie Walker y su whisky Wine Cask Blend, quisimos generar ese tipo de instancias para entrevistar a personajes destacados de la escena creativa montevideana. En distintas instancias, la dupla responsable de PASTICHE y parte del equipo de T_i_e_n_d_aLucía y Florencia Ottonello-, el fotógrafo de bodas y destinos Mateo Boffano y la artista Alfonsina Álvarez se sentaron a conversar conmigo en el Bar Inmigrantes, con los icónicos tragos del Wine Cask y la buenísima propuesta gastronómica del bar (la tostada de palta y la burrata son favoritas de Couture).

Todos ellos tienen en común el hecho de ir más allá, de dar pasos no evidentes, de desafiar la inercia del entorno y sus convenciones y de hacerlo a su manera, sin pedir permiso ni perdón.

Andrés Jorges de Inmigrantes preparando los tragos con Wine Cask / Foto: Camila Jettar para Couture
Foto: Camila Jettar para Couture

Con ustedes, algunos extractos de los conceptos más importantes de estas entrevistas #HoradeRelax y reflexión con Wine Cask:

Lucía y Florencia Ottonello – PASTICHE & T_i_e_n_d_a

Foto: Camila Jettar para Couture

Estas hermanas Ottonello (que son dos de cinco) llevan adelante juntas PASTICHE desde 2011, retomando con una nueva mirada el proyecto personal que Lucía creó en 2007. Dueñas de una belleza única y una visión particular, hacen de su marca una extensión de su estética y filosofía de vida.

+ Sobre la filosofía de PASTICHE: “Es nuestro emprendimiento, y obviamente queremos que prospere, que la marca sea valorada, que la gente preserve las prendas. Pero el crecimiento debe ser consciente, sostenido, tanto hacia afuera como hacia dentro del equipo”. Ahora son cuatro personas trabajando, y les interesa que todas puedan crecer económicamente y en libertades. A Lucía y Florencia les importa ser honestas y tener buen entendimiento; priorizan el intercambio humano. “Tenemos el espíritu de las empresas B, aunque aun no estemos certificadas”. ¿Cuándo dirían basta? Cuando empiecen a pasar mal.

+ Sobre la evolución de la marca: El público inicial fue muy de nicho, era muy común que conocieran a la gente que llevaba PASTICHE. Pero por un lado cambió la comunicación, y por el otro incorporaron una variedad más grande de artículos, y mejoraron el producto, por lo que ahora llegan a un rango mucho más amplio de gente.

Lucía y Florencia Ottonello / Foto: Camila Jettar para Couture
Foto: Camila Jettar para Couture

+ Sobre el mercado local: PASTICHE trabaja con y para el mercado local, o sea que consideran fundamental apoyarlo. Compran las telas acá, lo cual es un desafío pero también estimula la creatividad. Trabajan con talleres locales, entablan relaciones; pese a que no levantan la bandera de la producción local, por ahora los eligen aunque les implique mayores precios que producir afuera. “Lo mismo con fotógrafos, modelos, medios: nos tenemos que sustentar, apoyarnos. No hay que caer en la ambición porque puede hacer que la gente se maree”.

+ Sobre T_i_e_n_d_a (donde son socias con Alexia Berthelemy, Agustina Pereira y Sabrina Srur de MUTMA): T_i_e_n_d_a surgió como una necesidad de tener un contenedor representativo para la marca, una propuesta multimarca que les permitiera ampliar la oferta sin tener necesariamente que incorporar productos a cada grifa. Es un negocio paralelo que implica estar y ponerle energía, pero “es un espacio muy interesante y alejado de los shoppings, y la moda se está volcando hacia lo no masivo”. Con respecto a la cantidad de locales, Lucía y Florencia dicen que llegaron a tener cuatro tiendas porque se dieron las oportunidades y se tiraron al agua, pero que eso también acarreó muchos temas logísticos (aclaración de la autora: la tienda de Sinergia WTC ya cerró y la de Sinergia Design permanecerá hasta fin de junio).

+ Sobre las experiencias personales difíciles: “Haber tenido la enfermedad a una edad joven me dio seguridad, me hizo perder los miedos. Es una experiencia que te fortalece y te hace tener gratitud hacia la vida”, comentó Floti, cuya historia contamos acá.

 

Mateo Boffano 

Foto: Camila Jettar para Couture

Más conocido como “El cabra”, este fotógrafo de 27 años tiene claro que la suerte también se trabaja y que “para ganar la lotería, hay que comprar todos los tickets posibles”. Sus fotografías de boda son las más codiciadas hoy en Montevideo y, espera él, en el mundo también.

+ Sobre los inicios: Mateo pasó por siete liceos, con diagnóstico de déficit atencional,  y al final descubrió que tenía dislexia. A los 18 años decidió que quería estudiar actuación y se inscribió en en El Montevideano, donde también daban un curso de fotografía de un año. Lo cursó, y al mismo tiempo lo empezaron a llamar de graduaciones, fiestas de 15, colegios… Se divertía, era un hobby y ganaba su dinero. En ese momento se casaba su tía y le dijo que quería que sacara las fotos. Era mucha responsabilidad, le dijo que no, pero insistió y finalmente se animó. Y después nunca paró.

+ Sobre la formación: Estudió comunicación en ORT y también aprendió mucho de Fran Russo, un fotógrafo de destino que vive en España pero viaja por el mundo y hace bodas en Uruguay. También se empezó a vincular con algunas comunidades fotográficas de bodas, como Fearless Photographers, que publican imágenes y organizan congresos, como al que fue recientemente en Rumania, para aprender de los mejores.

+ Sobre Boffano Studios: Empezó trabajando con un amigo que hacía video, luego seguió formando equipos,  y hoy son 12, y trabajan en una casa en Pocitos de Bello Reborati que funciona como un co-work informal. Mateo cree mucho en impulsar talentos y de hecho cada fotógrafo -entre ellos algunos hoy influencers como Santiago Colinet, Juanchi CamargoNacho Pignataro– tienen también sus propios clientes y sus propias bodas, y van a reunirse al estudio, o les presta equipos. Hay un sentido de comunidad y sinergia de trabajo, ya no existe para él la figura del fotógrafo celoso. “Lo que importa es la actitud, la mirada, eso es irremplazable”.

Foto: Camila Jettar para Couture
Foto: Camila Jettar para Couture

+ Sobre cómo es retratar casamientos: El primer año hicieron 10 casamientos, 20 al otro año, y en 2018 tienen 76 bodas agendadas, incluyendo cinco que son fuera de Uruguay. Mateo dice que es una responsabilidad enorme, y durante meses quizá no hay un fin de semana libre. Pero tiene claro que es un momento único para las parejas y su entorno íntimo entonces trata de vivirlo como uno más, estando muy cerca, divirtiéndose con ellos. La pre-boda -una sesión fotográfica previa de los novios- es fundamental, según él, para conocerlos más. “Lo increíble es que después vas a sus casas y están tus fotos en su living, de alguna forma te volvés inmortal”.

+ Sobre el casamiento perfecto (aunque él todavía está lejos): Un domingo, de día, con poca gente. Y la música es fundamental. Para él ahora los mejores son Nico Núñez y Mateo Milburn.

+ Sobre las redes sociales como plataforma de difusión: La magia de las redes reside en saber qué mostrar, y en ser siempre auténtico. No hay que forzar las cosas porque la gente se da cuenta enseguida. Para él son fundamentales, son una herramienta de trabajo y se ocupa de nutrirlas.

+ Sobre los viajes: Las dos cosas que más le gustan en la vida son la fotografía y los viajes. Entonces, poder viajar gracias a la fotografía es un sueño hecho realidad. Mateo aspira a ser fotógrafo de destino, esto es, viajar para fotografiar bodas, y lo está logrando. Este año, sin ir más lejos, habrá hecho cinco: estuvo en Nueva York, en Chicago, en Holanda, e irá a Francia. También pudo viajar a Islandia por segunda vez en dos años, esta vez gracias al apoyo de algunas marcas, y fotografiar la aurora boreal. “Soy un convencido de que para ganar la lotería hay que comprar todos los tickets posibles”.

Alfonsina Álvarez

Foto: Camila Jettar para Couture

Una perla en la escena musical uruguaya, Alfonsina reúne todo lo necesario para brillar: talento innato, avidez de conocimiento, una extensa lista de referentes de todas las áreas artísticas, una belleza fresca y un gusto impecable, que va desde sus canciones hasta su indumentaria. A punto de recibirse de artista visual en Bellas Artes y con su disco Pactos, lanzado en 2017, Alfonsina viene girando por Latinoamérica y su música pide pista para trascender.

+ Sobre su infancia y sus referencias: Alfonsina nombra a sus abuelos como dos figuras muy importantes en su vida. Cada uno le aportó algo fundamental. Uno es maestro y escritor no publicado, pero siempre le envió cartas (vive en Paysandú) alentándola a leer y a escribir: de chica ya leía a Neruda y Horacio Quiroga y a los 7 años escribía poesía. El otro es psiquiatra, y ambos pintan, según Alfonsina representan a Oriente y Occidente: uno es fanático de Van Gogh, el otro va por la geometría.

+ Sobre su primer vínculo con la música: “La música para mí es consecuencia de la poesía”. Al principio componía a capella, encerrada en su cuarto. Fue en la adolescencia, momento fermental en que una toma consciencia del ser, que la música pasó a ocupar un rol muy relevante. Con un dinero que tenía se compró su primera guitarra, un amplificador y cables, lo que generó una penitencia de parte de sus padres.

Foto: Camila Jettar para Couture

+ Sobre sus comienzos musicales: Tocar y cantar al principio le daba muchísima vergüenza, era algo solo para sí misma y cuando empezó a cantar con su guitarra lo tenía que hacer de espaldas a la gente que la escuchaba. Pero hubo un hito que cambió todo: Alfonsina estudiaba Comunicación y como hablaba bien inglés cada tanto la llamaban para que acompañara a artistas extranjeros en sus visitas a Montevideo. En 2009 vino Tricky, a quien ella había escuchado ya muchísimo sin saber quién era. Tuvieron una gran conexión, comenzaron a hablar de todo -incluyendo poesía- y su tecladista le pidió su material musical. Como no tenía nada, fue a buscar una guitarra e hizo una especie de audición, que terminó en una invitación para ir de gira con ellos. Era un sueño hecho realidad. Se preparó durante cinco meses e iba a viajar a Londres, y al final, por determinadas circunstancias, eso se pinchó. Por rabia, hizo su primer show. Y así empezó todo.

+ Sobre sus influencias: Más que cantautora, se considera una artista. El arte es para ella un espacio de investigación. Algunas de sus referencias literarias o filosóficas son Nietzsche, Clarice Lispector, Susan Sontag, Jean Gebser o Pierre Teilhard de Chardin. Las referencias musicales son súper variadas: de adolescente escuchaba Nirvana y Joni Mitchell, luego empezó a escuchar jazz, bossa nova y eso la llevó a conocer a Eduardo Mateo. Además, los 16 años iba a Milenio, y se metió de lleno en la escena del techno underground.

+ Sobre la escena montevideana: “Montevideo es una ciudad increíble en un momento increíble, pero es muy cara”. Según Alfonsina, los artistas acá están un poco aislados, guardan cierta distancia. Con respecto al público, lo que sucede es que “viene un artista internacional con entradas carísimas y llena las salas, pero eso no sucede tanto con artistas locales, al contrario por ejemplo de Brasil, donde la gente va y apoya (Alfonsina estuvo con su banda hace poco recorriendo algunas ciudades de Brasil).

Foto: Camila Jettar para Couture

+ Sobre su relación con la moda: “La moda es una forma de expresión, de descubrir rasgos de mí misma”. Como artista visual entiende el efecto que la indumentaria puede tener sobre el escenario. Pero su estilo está a la orden del día, va variando. Con respecto a marcas locales, tiene como referentes a PASTICHE, Telma, Rotunda, Magma y también OUD.

+ Sobre ser mujer y artista: “Antes de decir soy mujer, digo que soy persona: me identifico tanto con lo masculino como con lo femenino. Pero lo “bueno” de ser mujer es que la gente espera menos de vos, entonces los podés sorprender”.

Foto: Camila Jettar para Couture

Para conocer más sobre los tragos que tomamos durante las entrevistas, hagan click aquí.