“La historia de Levi’s es la historia del mundo reciente”, dijo Val de Llano, y nos conquistó. Es que probablemente ninguna otra prenda haya resultado tan revolucionaria como el jean y ningún material tan versátil como el denim. Poder decir que tu compañía lo inventó y que está más sana y fuerte que nunca luego de 166 años es un privilegio único. Porque además lo fascinante está en el hecho de que Levi’s entienda que, tan o más importante que alguien se lleve una prenda, es que esa persona la haga propia de una manera única.

Con esta premisa y en honor a nuestro entrevistador/fotógrafo favorito HONY salimos a buscar “Humanos en Levi’s” en Montevideo, esto es, personas que adoran la marca y que tienen un estilo particular que potencian gracias a Levi’s. Así decidimos entrevistar y fotografiar a la modelo y estudiante de psicología Manuela Bozoglian, al músico y cocinero Martín Sanjinés (aka Sanjo) y a la diseñadora, estilista y casi contadora Valentina de Llano. Y de las conversaciones surgieron ideas muy interesantes. Las fotos son de Camila Jettar, y los estilismos de cada uno son 100% propios (era la gracia, claro).

Martín Sanjinés (aka Sanjo)

Músico, actualmente con la banda argentina Alfonso el pintor , con el proyecto Rolando Bruno y el grupo Arévalo. Cocinero, hoy al frente de La Rotisería. Fanático de las bicicletas. Ciclista. Usa el modelo 501 blanco de Levi’s.

Sanjo en Levi’s. Foto: Camila Jettar para Couture

¿Cómo describirías tu estilo? ¿Qué se mantuvo a lo largo de los años?

Me gusta combinar elementos, por lo general o consumo marcas bien específicas o prendas súper random que encuentro en mercados, ferias etc. Estoy bastante influenciado desde chico por la estética rapera de NY de mediados y finales de los 80, por un lado y por el brit pop de los 90 por el otro, aunque hoy es más ecléctico, la data va cambiando con los años y mezclándose con diferentes estilos e influencias. Lo que nunca cambia es mi fanatismo con las camperas, tengo muchas que fui coleccionando a través de los años.

¿Cuál es tu acercamiento a la moda? ¿Le dedicás tiempo y recursos?

No tengo demasiado acercamiento con el mundo de la moda más allá de varios amigos que laburan en el rubro. Cuando estoy de viaje, o de gira, me hago algún rato para visitar lugares alternativos, no tanto tiendas, me dan mucha fobia los shoppings por ejemplo. Hace unas semanas anduve por unas tiendas second hand y galpones de vintage muy buenos en Berlín y Amsterdam, ¡ese tipo de lugares me ceban!

¿Cuál es tu relación con Levi’s?

Tuve varias pilchas Levi’s preciadas: una campera de jean con corderito cuando era niño; cerca de los 18 tenía una banda de rap, en plan Beastie Boys, 311 esa onda, y le robé a mi viejo unos 501 increíbles porque me quedaban medio baggy y me hacían sentir en onda (risas).

Sanjo en Levi’s. Foto: Camila Jettar para Couture

¿Te gusta más la escena creativa local actual que la de hace 20 años? ¿Qué extrañás?

Lo que aprecio de ahora es que hay muchísima gente haciendo cosas, generando contenido y producto de calidad, con la velocidad y bombardeo de data, hay más herramientas y espacios para encontrar inspiración, influenciarse y aprender. Hace 20 años de repente había que rebuscarse más con los recursos que teníamos y la escasa data que nos llegaba, ¡lo cual estaba buenísimo también!

¿Qué dejaste para siempre y qué incorporaste recientemente?

Hace unos cuantos años andaba de arriba para abajo con un sombrero bombín que le había robado al padre de una amiga, eso definitivamente no va a volver jaja. Ahora estoy mucho para los sacos negros, largos, sobrios de líneas rectas y elegantes, y para el all black en general.

Sos uno de los precursores de la llamada “nueva gastronomía” local, que surge desde un lugar más honesto. ¿Cuál es tu visión de la comida hoy en Uruguay? ¿Es sustentable este boom?

Me encanta lo que está pasando en Uruguay, hay gente cocinando muy muy rico y con cosas para decir a través de su oficio, así como productores que hacen las cosas como se debe. Es sustentable, o sostenible, en la medida que los involucrados en el rubro trabajemos con mucha constancia, compromiso y honestidad y demos, generemos, herramientas y espacios para incentivar al consumidor a apoyar y consumir de forma local.

¿Cuál es el objetivo de La Rotisería?

En este proyecto  buscamos darle un poco de vuelo y cariño al concepto de rotisería que tenemos acá en Uruguay, partiendo de varias acciones como cocinar con compromiso y oficio recetas simples con buenos productos, no utilizando nunca insumos industrializados, e involucrando en el proceso a colegas y productores locales que admiramos y con los cuales nos sentimos identificados. Pero más que nada surgió de nuestro interés por el formato rotisero y la manija de hacer un lugar al que a nosotros nos gustaría ir a levantar comida para llevar.

Sanjo en Levi’s. Foto: Camila Jettar para Couture

¿Adónde fuiste a comer últimamente que te haya impresionado?

Algunos que me  encantaron en estos últimos meses: Mérito en Perú, increíble; Mishiguene un clásico en Buenos Aires con un servicio destacadísimo, Fc hyena y de Ceuvel, ambos en la zona norte, no tan turística de Amsterdam, comandados por gente muy joven y con la bandera sustainable bien en alto. En Uruguay, al último al que fui a cenar y al primero al que voy a volver es Tepache, Juan tremendo crack!

¿Qué propuesta harías para mejorar Montevideo?

Voy a hablar desde el lugar que me toca en los ámbitos en los que me muevo, la música y la cocina: la colaboración y el diálogo entre los actores es la mejor manera de avanzar y darle sentido a las acciones.

Vas y venís desde Buenos Aires, tenés una banda allá. ¿Qué te hace falta de un lado y del otro?

Regulo bastante la intensidad y la calma entre ciudades con esta dinámica, ahora estamos viajando bastante con la música y cuando estoy en Montevideo, si bien me junto a tocar y a colaborar con amigos músicos de acá, estoy dedicado al 100 a proyectos de cocina.

Sanjo en Levi’s. Foto: Camila Jettar para Couture
Sanjo en Levi’s. Foto: Camila Jettar para Couture

¿Cuál es el cuelgue con las bicicletas?

La libertad.

¿Pensás en envejecer? ¿Qué te imaginás?

No pienso EN envejecer, sí pienso envejecer todos los días un poco y solo dejo que suceda, la imaginación la vuelco en otras cosas.

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Manu Bozoglian

Estudiante avanzada de psicología. Modelo. La Cindy Crawford uruguaya 🙂 Usa el modelo 711 skinny de Levi’s.

Manu Bozoglian. Foto: Camila Jettar para Couture

¿Cómo describirías tu estilo? ¿Qué no te pondrías jamás?

Mi estilo es bastante descontracturado, cómodo pero tendiendo hacia lo elegante. Me gusta tener mi propio estilo, no me guío mucho por lo que se usa. Uso mucha ropa de mi madre, guardó muchas cosas y tiene una gran influencia en mí. Lo clásico suele calzar mejor.

¿Cuál es tu relación con Levi’s?

Viene también por mi madre, ella siempre usó Levi’s, pero elegía el 501 de hombre, porque le gustaba usar la ropa holgada y cómoda. Y de hecho yo también terminé eligiendo ese modelo, pensé que no me iba a favorecer por el tiro pero me encanta, y priorizo la calidad antes que la cantidad. De niña y preadolescente mi madre me llevaba a la tienda de Levi’s, y me sucede hasta hoy, aunque intente darle una oportunidad a otras marcas, que ninguna me convence tanto como Levi’s.

Manu Bozoglian en Levi’s. Foto: Camila Jettar para Couture

¿Cómo es trabajar como modelo sin ser “la típica”? 

Antes hacía comerciales, pero arranqué a hacer publicidades y fotos para marcas hace dos años y no he parado. Creo que la diferencia es la actitud, las ganas, si te proponés las cosas es muy posible que las logres. Lo mío fue paso a paso, fui creciendo a nivel personal, aprendiendo a conocerme, a ganar seguridad y aprender. Y hace poco se me cumplió un sueño: hacer fotos en Tulum para una marca, gracias a un fotógrafo mexicano que conocí en José Ignacio, haciendo temporada en La Huella. O hacer fotos para marcas locales que me encantan. 

¿Pensás en el tema de la belleza y la diversidad?

Las industrias hoy apuntan a mostrar a las mujeres sanas, reales, en su justa medida, mujeres que se pueden cuidar pero que no van a renunciar a darse gustos, a tener vida social, a exigirse mucho solo con tal de estar delgadas. Y de nuevo, la actitud es fundamental.

¿Por qué decidiste estudiar Psicología? ¿Sobre qué es tu tesis?

Quise estudiar psicología desde el liceo. Podía estar horas escuchando a mis amigas, aconsejándolas, ayudando y aportando desde mi lugar. Siento que tengo bastante claras las cosas, salvo para mí (risas). La tesis es sobre la resiliencia, sobre cómo uno puede salir adelante a pesar de las adversidades. El tema de la tesis parte de mi práctica profesional, la hice en el Cerro y trataba mucho a familias, por eso la estoy aplicando a nivel familiar.

¿Dirías que la ansiedad es el gran tema de tu generación?

Definitivamente sí. Lo veo en mí, en mis amigas. Las redes sociales tienen un gran peso porque muestran cosas que no son reales y te hacen compararte con personas, o cosas que nos tientan pero no podemos consumir…

Manu Bozoglian en Levi’s. Foto: Camila Jettar para Couture

¿Cuál es tu relación con las redes sociales?

Es una buena herramienta. A mí me sirven un montón las redes para mi trabajo, me contactan por ahí. Pero trato de estar relajada al respecto, de dejar el celular de lado, porque a veces por estar pendiente te perdés momentos importantes. A veces tomo consciencia y a propósito lo dejo, y después miro todo.

¿Qué música escuchás?

De todo: oldies, rock n roll, depende mucho de mi estado de ánimo, pero puedo pasar de algo muy tranqui a algo para arriba en segundos.

¿Te considerás feminista? ¿Por qué?

Sí, desde la perspectiva de igualdad de derechos. No he ido a marchas, algunas manifestaciones me resultan exageradas. Pero sí me considero feminista.

Hace poco hiciste un viaje sola a Europa. ¿Llevaste un diario?

En realidad viajé sola pero a ver amigas. Sí estuve sola en varios momentos porque mis amigas viven allá y tienen sus vidas, pero también me hice otras amigas. Cuando estaba sola aprovechaba para sentarme y tomar un café riquísimo, tomarme ese rato. No llevé un diario pero sí hacía notas en el teléfono, anotaba palabras, cosas que después me hicieran recordar cómo me sentía en el momento.

¿Qué aprendiste en el viaje? ¿Cuál fue la experiencia que más te marcó?

Aprendí varias cosas, sobre todo compartir y ceder. Las mañas de tu familia ya las conocés, pero otro asunto es compartir con extraños. También me impresionó la suciedad e inseguridad de ciudades como Roma, París… La gente me decía que me iba a querer quedar para siempre en Barcelona, pero no me pasó, me hizo valorar mucho más lo que tenemos acá.

Manu Bozoglian en Levi’s. Foto: Camila Jettar para Couture

¿Qué propuesta harías para mejorar Montevideo?

Me encantaría implementar un metro, es TODO. Yo me estreso mucho con el tráfico acá, no voy tranquila. También ampliaría el circuito de bicisendas, e incentivaría mucho más a la gente a usar bicis. Y otra propuesta es que haya más movida, bares donde escuchar otro tipo de música que no sea reggaetón o cumbia.

Un sueño a cumplir.

Va a sonar a cliché: me encantaría casarme con el amor de mi vida y que perdure. Miro películas, me identifico, pero soy inestable, cuando siento que estoy ahí baja muy rápido. Tengo que aprender a ceder y a no idealizar, el tema es cómo.

¿Pensás en envejecer? ¿Qué te imaginás?

Sé que está y me va a llegar, pero sé que tengo tanto por vivir… Lo veo lejano. Todavía estoy en un proceso de definición de mí misma.

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Valentina de Llano

Diseñadora y estilista. Emprendedora, hoy en Inclusive Factory. Casi contadora. Rock n roll. Usa Levi’s  501 vintage y campera Ex Boyfriend Trucker.

Valentina de Llano en Levi’s. Foto: Camila Jettar para Couture

¿Cómo describirías tu estilo? 

Me gustan las cosas prácticas, sencillas, funcionales, pero con un toque de diseño o al menos de estilismo. Prendas simples, clásicas, o combinadas, o que tengan algo. Oscilo entre lo que tiene mucho diseño o es bien clásico. Pero es importante que sea práctico y fácil de usar para mí.

¿Cómo entra Levi’s en esa ecuación?

Para mí Levi’s es una marca súper respetable, al estudiar sus orígenes entendés el mundo también: por qué se inventó, cómo fue, para quiénes estaba pensando en un primer momento… Y si bien ahora la industria del denim se amplió y hay millares de marcas, Levi’s mantiene su esencia. Sin contar los jeans que yo hago para mí o los que consigo vintage, Levi’s es la única marca que uso porque me hace sentir segura. Si tengo un Levi’s, estoy dentro de un marco que me gusta. 

¿Cuántos pares de jeans tenés?

Tuve muchos que fui cortando, o transformando. Me encantaría tenerlos todos originales. Luego incorporé los más nuevos con lycra… debo tener cinco pares de Levi’s.

Valentina de Llano en Levi’s. Foto: Camila Jettar para Couture

¿Qué percibís del sistema actual de la moda?

Está tendiendo a colapsar, ya es imposible conocer las marcas que existen. Antes podías ser más nerd de la moda, ahora las marcas no tienen personalidad, y ya no les puedo seguir el rastro. Entiendo que es un tema generacional pero a mí me encanta investigar por un tema de laburo, y no estoy entendiendo hacia dónde va la cosa. Siguen estando los diseñadores que también cada vez son más, que son carísimos, y por otro lado el fast fashion. En algún momento va a colapsar, porque hay una demanda zarpada de la juventud sobre el medio ambiente que es contradictorio con el consumo de prendas que tienen. En nuestra época teníamos cinco pilchas y las íbamos rotando, pero no consumíamos.

Sos fundadora de Inclusive Factory, marca de moda inclusiva, ¿qué significa ese emprendimiento para vos?

Significa pararme desde un lugar distinto con respecto al que me paraba hasta ahora como diseñadora y hasta como persona. Un emprendimiento con tanta carga social implica una gran satisfacción y también una gran responsabilidad de tratar todo con respeto, que se haga y se perciba bien… Pero si lo hacés desde el corazón, eso se logra.

Además estás por recibirte de Contadora. ¿Cómo se dio eso? ¿Qué aporta la contabilidad a tu carrera de diseño y viceversa?

Hace un tiempo me vinieron ganas de terminar la carrera que había empezado cuando salí del liceo. La empecé en su momento porque tenía facilidad y me gustaba mucho, pero mi gran pasión era el diseño. Me puse a estudiar en UTU y luego vino el Centro de Diseño, y la contabilidad no entraba en lo que imaginaba para mi vida. Pero al ingresar en el mundo de los emprendimientos hace un par de años, me di cuenta de que me iba a ser súper útil, que muchos de los consultores y expertos eran contadores, y pensé: “me queda menos de la mitad, ¿por qué no terminarla?”. Me anoté en un par de materias, me empezó a ir bien, me entusiasmé, y ahora estoy a tres materias de terminar la carrera. Me sirve a nivel personal para manejar mi propio negocio y me doy cuenta que sé mucho más que antes. Hoy la contabilidad no es más hacer asientos, es manejar los datos del software y gestionar los riesgos, ese es el valor agregado, que te obliga a pensar, a estar despierta, y eso me encanta.

Valentina de Llano en Levi’s. Foto: Camila Jettar para Couture

¿Qué incorporaste recientemente en tu vida?

Lo que incorporé más de grande, por haber vivido en Dublín, es salir temprano, cuando todavía es de día, tipo 7 de la tarde. Tomar o comer algo con amigos, ir a ver una banda, y volver temprano para estar fresca al día siguiente.

¿Qué músicos se repiten en tus playlists?

Soy mega variada. En los 80s escuchaba Guns n Roses, metal.. Hay bandas de los 90s que sigo escuchando a full, que me transportan a ciertos momentos, como Pearl Jam, Foo Fighters, Queens of the Stone Age. Los sigo porque siguen super activos y me copa.

Muchas veces pongo playlists aleatorias y me dejo sorprender, y me encanta. Estoy escuchando mucho Paco Amoroso y Catriel, que mucha gente dice que es trap pero para mí es hip hop hardcore, son unos pendejos y me parecen divertidos. También me encanta Marilina Bertoldi, es una chica joven que anda bien y siento que ahora están menos peleados entre géneros, siempre me emboló eso de que los del punk estuvieran peleados con los metaleros porque a mí me gustaban ambos. 

Un buen plan de sábado.

Salir temprano, ir a algún museo, ir a almorzar a un lugar lindo de los nuevos que hay, después tirarte un rato e ir a ver una banda, o a comer algo. Me encanta ver una buena muestra, o ir a una feria interesante, pienso mucho en los sábados de cuando estoy de viaje.

¿Qué propuesta harías para mejorar la vida en Montevideo?

Los autos me están molestando bastante últimamente. La ciudad se transformó en un caos de autos, la gente lo agarra por tres cuadras, o ves mucha gente sola en el auto. Hay ciudades que lo tienen más controlado. Me gustaría que fuera más caminable, más agradable. Si tengo tiempo, me encanta caminar. Los ómnibus deberían ser más pequeños, más adaptados a las calles, más limpios… En Pocitos muchas veces circulan vacíos pero en otras zonas ves a la gente viajando parada por más de una hora. 

Y la ciudad debería ser más accesible para todos, ahora hay un poco más de conciencia pero debe haber un compromiso, un foco real, no marketineado, aprovechar la escala de Montevideo para que sea una ciudad donde todos podamos circular más cómodos.

Valentina de Llano en Levi’s. Foto: Camila Jettar para Couture

¿Cómo es vivir con tu perro Coco?

Me lo dio una amiga hace cinco años, ya sabía que lo iba a tener desde que estaba en la panza de su madre. Yo me comunico con él como si fuera una inteligencia superior, nos entendemos perfecto. El mayor desafío es el tema pelos: ropa negra con pelos blancos. Tiene un carácter muy fuerte, hay gente que odia y le ladra y a otros los ama. Cuando me voy para afuera trato de llevármelo siempre que puedo. Se re banca los viajes porque sabe que lo que le espera está buenísimo. Es re inteligente. Yo lo amo y quiero que esté siempre que pueda conmigo.

¿Te considerás feminista?

Soy re feminista de toda la vida. No soy estudiosa del feminismo, pero es algo que me surgió naturalmente de chica, siempre odié el machismo y entendí que no podía dejar de hacer algo por ser mujer. Voy a las marchas ahora y apoyo y celebro porque lo que está pasando ahora me resulta maravilloso.

¿Pensás en envejecer?

Soy un poco contradictoria. Por un lado no me importa, pero por el otro desde que tengo 17 no quería cumplir años, me pesaba que quedaba menos de la vida. Ahora estoy más o menos en la mitad de la vida y siento que el foco tiene que estar puesto en otro lado. La belleza la tenés que ver distinta, tenés que ver todo distinto. Está bueno hacer el trabajo antes para que cuando llegue el momento no estés pensando en las cirugías que te querés hacer. Hay que estar más relajada. Igual me preocupa, me miro las arrugas, pero o estás muerto o estás envejeciendo, o sea que hay que encararlo y transitarlo de la mejor manera posible.