Si bien el modelo de belleza imperante en la moda sigue siendo la chica joven, delgada y blanca, la diversidad está pasando de ser un discurso políticamente correcto a una realidad que resquebraja lo conocido. Mientras que la diversidad étnica es la conquista más visible, los tipos de cuerpo con más curvas, la incorporación de modelos transgénero y las personas de más edad comienzan a infiltrarse -y ser abrazadas- en campañas y pasarelas. La última conquista de hacer visible lo invisibilizado corresponde a incorporar las imágenes de personas con discapacidades físicas, una lucha que se lleva a cabo en el terreno físico de la ciudad y también en los nuevos medios como Refinery29.

En este contexto surge Inclusive Factory, un proyecto uruguayo llevado a cabo por la diseñadora Valentina De Llano, la emprendedora Gabriela Poplavski y el programador Abraham Mendlewicz. Recientemente apoyado por el programa de Capital Semilla de ANDE, IF busca hacer visible lo invisible y brindar soluciones reales y atractivas de indumentaria para aquellas personas que las necesitan y que hasta ahora debían adaptarse a lo diseñado para todo el mundo. Y además lo hace teniendo en cuenta la sostenibilidad: las prendas se realizan a demanda desde una colección previa, utilizan la tecnología a su favor en la venta online y se adaptan a las personas. Conversamos con ellos para conocer más a fondo IF:

Foto: Flavio Giusti para Inclusive Factory

¿Cómo surgió este proyecto? ¿Hace cuánto se viene gestando?

Valentina De Llano: El proyecto surgió a fines de 2018 cuando, luego de participar en un programa de aceleración en moda y tecnología en Tenerife, Gabriela Poplavski conoció a un emprendedor que vendía ropa adaptada en tienda física. Este tenía muchas dificultades para comercializar sus prendas debido a que producía muchas cantidades y no dejaban de ser prendas iguales entre ellas, sin la adaptación de las medidas, solo estandarizadas por talle. A Gaby le fascinó el proyecto, pero para que fuera viable entendió que debía trabajar con un formato “a demanda”. Ahí me llamó a mí, que ya me conocía de antes, para proponerme esta idea y fue automático, ya que yo lo había tenido en mi cabeza en algún momento; primero porque siempre me interesó llegar a modelos escalables que no implicaran generar stock previo a la demanda, con modelos que funcionen de manera ágil, incorporando a la tecnología como aliada principal. Esto sumado a una historia personal: antes de fallecer en 2015, mi padre fue amputado primero de una pierna y luego de la otra y tuvimos que transitar un montón de dificultades con su ropa, adaptándosela y tratando de diseñar formas prácticas de ponérselas y sacárselas el mismo, ya que él eligió seguir viviendo solo.

Así que la asociación fue instantánea y nos pusimos a trabajar casi de inmediato.

¿Qué referencias tomaron para llevarlo a cabo?

VDL: En Uruguay no hay, pero en muchas otras partes del mundo sí existen marcas y emprendimientos que se dedican al negocio de la ropa adaptada. Nosotros llevamos a cabo una investigación de varios meses, fuimos a charlas, hablamos con diferentes organizaciones, instituciones y fuimos entrando en el tema de lleno, concluyendo que la necesidad no está para nada cubierta en el país.

De nuestra investigación encontramos que hay muchas marcas de moda que han tenido estrategias de incorporar ropa inclusiva dentro de sus líneas, pero las mismas no se mantienen en el tiempo y parecerían ser en varios caso una estrategia de marketing más, ya que si bien la ropa puede estar pensada para que la usen todos, siempre hay que elegir un talle, siempre son simétricas en su moldería, además de que los espacios comerciales muchas veces no son accesibles para llegar y ni que hablar entrar en los probadores. Otros emprendimientos que pudimos encontrar en internet se nota que están hechos desde el amor y desde la experiencia personal y las ganas de ayudar, pero no están pensados para ser comercialmente sustentables en el tiempo, entonces tienden a durar poco y desaparecer.

Se trata de un nicho invisibilizado. ¿Cuáles son las implicancias de poner un foco sobre las “discapacidades”?

Gabriela Poplavski: Hacer visible lo invisible, ese es nuestro principal objetivo. No creo que nuestros productos sean de nicho considerando que el 15 % de la población del país cuenta con al menos una discapacidad y que más de un millón de personas se ve afectada por la discapacidad considerando su entorno familiar directo.

Foto: Flavio Giusti para Inclusive Factory

¿Quiénes están involucrados en el proyecto y qué aporta cada uno?

VDL: En el proyecto somos tres personas. Cuando arrancás en un emprendimiento es muy común que nadie haga solo una tarea al 100%, todos estamos involucrados con todo, pero de igual manera hay roles muy marcados por el tema de la profesión y la historia de cada uno.

Yo me encargo de la dirección creativa, de diseñar las colecciones, hacer el seguimiento de los productos con los talleres con los que trabajamos, y todo lo que es imagen.

Abi (Abraham Mendlewicz) se encarga de la programación y todo lo referente a la web que es fundamental para el proyecto ya que la venta es toda online y personalizada. En este último tiempo él se especializó en el desarrolló en el desarrollo de webs accesibles, por lo que está súper pensada para que todos podamos utilizarla con independencia.

Gaby se encarga de la dirección general del proyecto y de la parte comercial, de que todo fluya y esté a tiempo trabajando codo a codo con Abi, buscando y encontrando oportunidades para que podamos crecer.

Quiero destacar también la participación de Flavio Giusti que ha sido fundamental, es el diseñador gráfico, el fotógrafo y nos apoya en las redes.

¿Cómo se nutrieron para generar los diseños?

VDL:  Empatizando, poniéndose en el lugar, escuchando las problemáticas, con eso ya alcanza, es sentarse dos minutos y comienzan a llover las ideas.

Qué mejor que te cuente una persona que atraviesa las dificultades diarias para entre ambas partes llegar a las mejores soluciones.

¿Qué desafíos tiene generar este tipo de prendas?

VDL:  Se puede ver como desafío, pero la verdad es que en este momento es en el que siento que estoy aplicando mejor todos mis conocimientos de diseño y modelaje de manera útil, me siento una privilegiada de poder pensar en soluciones para restarles un problema a las personas que tienen dificultades con la vestimenta, tanto para encontrar algo que les guste y los represente, les quede bien, puedan probarse ponerse y sacarse solos e ir al baño tranquilos. Todo esto implica que haya decisiones de diseño por detrás, me enseñaron que el diseño tenía que resolver problemas o necesidades, si no no era diseño y creo que lamentablemente hoy no hay mucha gente pensando en esto.

Foto: Flavio Giusti para Inclusive Factory

Imagino que hicieron un estudio previo. ¿Qué tamaño tiene el mercado?

GP: En Uruguay, estimamos que nuestro público objetivo ronda las 200 mil personas, considerando únicamente las personas con problemas de movilidad severos y permanentes (no se contemplan aquellas que se encuentran en rehabilitación o temporalmente ven limitada su capacidad motora).

Se estima además que el 1% de la población presenta Trastorno del Espectro Autista (unas 35.000 personas). Tenemos productos pensados para chicos con este trastorno. Muchos padres nos comentaron sobre el problema que tienen sus hijos para reconocer el derecho del revés, por lo que se diseñó un buzo y un pantalón reversibles para brindarles mayor autonomía y que puedan vestirse solos.

¿Existen otras iniciativas regionales?

GP: Existen algunas empresas dedicadas a la indumentaria adaptada en Argentina, Brasil y México, pero, como dijo Vale, es muy difícil contemplar todas las necesidades específicas en un único producto. Hay que tener en cuenta además que por lo general son cuerpos con muchas asimetrías debido a la pérdida del tono muscular, por eso la importancia de trabajar con medidas específicas y a demanda.

¿Cuentan con apoyos de organizaciones locales?

Val: Bueno hoy viernes nos acabamos de enterar que fuimos seleccionados en la convocatoria semilla ANDE, estamos muy emocionados.

Existen problemas urgentes como la accesibilidad. ¿Qué impacto esperan que tenga este proyecto?

GP: En primer lugar, esperamos que haya un impacto social al brindar una solución a una población muy desatendida. Las personas con movilidad reducida tienen problemas para encontrar en el mercado indumentaria que les resulte funcional, confortable, con variedad estética y accesible. La indumentaria nos representa y comunica mucho de nosotros, por lo que es fundamental contar con variedad estética y eso es posible a partir de la personalización de cada producto.

No menos importantes son los aspectos que se relacionan a la moda o al contexto social del uso de determinada prenda. Una persona puede sentirse cómoda con indumentaria deportiva en su casa, pero seguramente prefiera algo más formal para asistir al teatro o para ir a trabajar.

Con demasiada frecuencia, en el mundo de la moda se persigue la perfección y la belleza ideal. Esto repercute directamente en miles de personas con discapacidad, que no responden a los patrones de lo estéticamente establecido y suelen sentirse excluidas de ámbitos tan habituales y corrientes como es el de la indumentaria y la moda.

Desde nuestras redes sociales nos interesa destacar su individualidad, su estilo y personalidad. Ofrecerles un marco para que puedan expresarse y brindar un mensaje a través de su indumentaria. No quieren esconderse más.

Pueden conocer más del proyecto IF y algunas historias que los inspiraron en su web. También las prendas que se ofrecen y el rango de precio, que de base comienza en $ 1.200 por una t-shirt y va hasta $ 3.800 por un tapado, con posibles modificaciones de precio según alteraciones de cada caso.