Cuando una bailarina de ballet vuela sobre el escenario con una sonrisa en el rostro, nos hace pensar que todo es fácil, mientras que por dentro su cuerpo y mente trabajan al máximo. En esta tensión reside la maravilla del métier, y María Noel Riccetto lo sabe mejor que nadie. Luego de llegar a solista del American Ballet Theatre, retornó a Uruguay impulsada por su familia y por Julio Bocca, para acompañarlo en esta nueva y feliz etapa del Ballet Nacional del Sodre. Contando sobre encrucijadas en el camino, referentes, su experiencia como doble de danza de Mila Kunis en Black Swan (!) y la diferencia entre bailarinas y artistas, María Noel Riccetto reveló una enorme simpatía en esta entrevista para el ciclo con Lipton.

Foto: cortesía Auditorio Nacional del Sodre
Foto: cortesía Auditorio Nacional del Sodre

¿En qué momento tuviste la epifanía de que te dedicarías a la danza profesional? 
De chica empecé como un hobby, pero alrededor de los 14 años tuve que decidir entre entregarme 100%, sabiendo que tenía la posibilidad de hacer una carrera profesional, o realmente dedicarme a otra cosa.

¿A qué cosas supiste que tendrías que renunciar?
Creo que lo que más sufrí fue la época de mi adolescencia, por no estar tan cerca de mis amigas y hacer programas acordes a mi edad. Mientras todas las chicas de mi edad se reunían después del colegio, yo tenía clases y ensayos en la Escuela de Danza.
Las vacaciones eran otro tema: la mayoría de las veces se acortaban porque las clases de danza comenzaban más temprano y eso significaba menos tiempo de descanso y familia. Esas son cosas que quizá de alguna manera u otra me hubiera gustado tener, pero fueron elecciones que luego me dieron muchas satisfacciones.

Foto: cortesía Auditorio Nacional del Sodre
Foto: cortesía Auditorio Nacional del Sodre

¿Qué características físicas y espirituales conforman una verdadera bailarina?
Las físicas son muchas: un físico sano de complexión más bien pequeña. Proporciones indicadas, piernas, cuello y brazos largos. Empeine y arcos pronunciados. Flexibilidad. Abertura, etc., etc.
En cuanto a lo espiritual… Bailarinas hay muchas, artistas hay pocas. Las artistas son las que conmueven a un público que no necesariamente sabe y entiende de ballet. Para ser artista se necesita sensibilidad, alma, corazón.

¿Quiénes son tus referentes en danza?
Como bailarina adoro a Alessandra Ferri. Ella habla con su cuerpo. Cada gesto se entiende. Y además tiene un físico único.

Alessandra Ferri | Foto: Giornale Della Danza y Gotham Chamber Opera
Alessandra Ferri | Foto: Giornale Della Danza y Gotham Chamber Opera

¿Qué espectáculo seguirías por el mundo?
Acabo de ver el espectáculo Donka de Finzi Pasca, ¡y fue maravilloso! Creo que seguiría a su compañía por el mundo disfrutando de lo que hacen. Cirque du Soleil me apasiona y he visto varios de sus espectáculos. Son de esos que te hacen volar la imaginación.

Comenzaste tu carrera aquí y llegaste a solista en el American Ballet. ¿Creés que ser uruguaya tuvo alguna influencia en el proceso?
Para mí ser uruguaya fue siempre un orgullo y ese título lo llevé por lo alto. El hecho de ser latina quizás tuvo un poco de influencia. El latino tiene una pasión que es única. Es más atrevido y valora muchísimo más todo. Por lo tanto creo que el hecho de ser de un país latino, chiquito y lejano me hizo trabajar aun más fuerte y ganarme las cosas sin tener que pedirle nada a nadie. Y del fruto de mi trabajo se me fueron dando oportunidades que supe aprovechar.

Foto: cortesía Auditorio Nacional del Sodre
Foto: cortesía Auditorio Nacional del Sodre

¡Y llegaste a ser la doble de danza de Mila Kunis en Black Swan! Contanos cómo fue la experiencia.
Conocía al coreógrafo de la película, Benjamin Millepied, con el que había bailado y trabajado varias veces. Y él fue el que me recomendó. La experiencia fue increíble. A lo que yo me dedico en la danza, ensayamos meses para funciones en vivo, es decir que el resultado de esa función es único, sin embargo en cine es repetir las tomas decenas de veces y siempre llegar a un mismo resultado… eso me impresionó. La capacidad de hacer lo mismo repetidas veces y siempre lograr el mismo producto. Además la gente me pareció muy amable y sencilla, respetuosa hacia mi trabajo.

Foto: cortesía Auditorio Nacional del Sodre
Foto: cortesía Auditorio Nacional del Sodre

¿Qué te trajo de vuelta a Uruguay?
En lo laboral, la posibilidad de trabajar con Julio Bocca y de formar parte de este nuevo momento en la danza clásica en Uruguay. El teatro nuevo, producciones nacionales e internacionales.
En lo personal, el estar cerca de la familia y amigos. Por mucho tiempo los tuve lejos y el reencuentro es algo maravilloso.

Foto: cortesía Auditorio Nacional del Sodre
Foto: cortesía Auditorio Nacional del Sodre

Lanzaste tu propia línea de indumentaria de danza. ¿Cuál es tu vínculo con la moda?
Me encanta la moda. Me gusta vestirme y sentirme bien con lo que me pongo. Me encanta hacer shopping y cuando me compro algo es darme un gusto.

¿Qué elementos importantes habitan tu universo más allá de la danza? (familia, amigos, un hobby, una pasión)
Mi familia y mi novio son lo esencial. Ellos son mi cable a tierra. Los que me aconsejan, me enseñan, me cuidan y quieren lo mejor para mí. ¡Los tengo que tener cerca! Y los amigos son la familia que uno elige, gracias a Dios estoy rodeada de gente que me aguanta y me apoya en todo y que cuando me equivoco también se hacen escuchar.
Después lo demás que ocupa mi universo son proyectos a futuro. Sobre todo laborales, ¡y espero que en algún momento los de una linda familia!

Foto: cortesía Auditorio Nacional del Sodre
Foto: cortesía Auditorio Nacional del Sodre
Foto: cortesía Auditorio Nacional del Sodre
Foto: cortesía Auditorio Nacional del Sodre