*Foto de tapa: Lucas Cilintano/JIIFF

Llegó el verano 2017 y el Este del país volvió a la vida. José Ignacio, que destila de tranquilidad fuera de temporada, vuelve a ser el que todos conocemos: el balneario más exclusivo de la región, patio de juegos de los famosos y locación de las fiestas más increíbles. Además de ostentar las tiendas y restaurantes más lujosas del país también tienen hermosas playas y, por una semana, el mejor cine del mundo.

A partir del viernes 6 de enero se llevará a cabo la séptima edición del Festival de Cine de José Ignacio (o JIFF por sus siglas en inglés). Bajo la consigna “Un atardecer. Una película” se proyectarán los largometrajes al aire libre, mezclando lo bello de la naturaleza con la vanguardia del cine independiente. Si alguna vez quisiste disfrutar de una buena película sin tener que irte de la playa esta es una ocasión imperdible, y en Couture te explicamos por qué.

Programación José Ignacio International Film Festival 2015 from Lazybear on Vimeo.

No es cine, es una experiencia

No hace falta decirlo, José Ignacio es precioso. Una combinación perfecta de campo, playa y calma, pero cercana a la locura de Punta del Este. En JIFF se aseguraron de aprovechar esta locación privilegiada.

Las películas se proyectarán en la Bajada de los pescadores, Pueblo Garzón y la chacra La Mallorquina. Tres escenarios completamente distintos, pero con una motivación común: que estas vacaciones las disfrutemos al máximo. JIFF es una experiencia completa como hay pocas en el cine. No se trata de entrar en una sala oscura con pop en la mano, es ser mimado con una copa de vino y música en vivo antes de la película, una verdadera fiesta en vez de solo una proyección.

Nada como terminar un día de playa rodeado de gente relajada, compartiendo una linda ficción y con el atardecer de fondo. O siguiendo los pasos de Francis Mallman en Pueblo Garzón para luego toparse con un thriller japonés. O disfrutando en el medio del campo con una copa de vino y una pantalla gigante. Todo eso lo podés tener y, encima, gratis.

Edición 2016. Foto: Lucas Cilintano/JIIFF
Edición 2016. Foto: Lucas Cilintano/JIIFF
Edición 2016. Foto: Lucas Cilintano/JIIFF
Edición 2016. Foto: Lucas Cilintano/JIIFF

Cine de vanguardia

Dicen que la calidad gana a la cantidad y en este caso no podría ser más cierto. El JIFF tiene una programación acotada (cinco películas en cinco días), pero muy bien seleccionada. Las elegidas fueron algunas de las que más ruido hicieron en el circuito de los festivales europeos, como Toni Erdmann, una comedia alemana de lo más dulce que fue galardonada con el premio del cine europeo a la Mejor película del año y se ha convertido en una de las favoritas para los Oscar de este año.

Variedad es lo que sobra y hay algo para todos los gustos. Para el que quiera un drama lento y meditativo la argentina Kékszakállú es una gran opción. La película, premiada en Venecia, sigue a varias mujeres jóvenes de clase alta que deben reevaluar sus vidas después de la crisis económica que azotó al país. Por otro lado, la producción brasileña Aquarius examina la vida de otra mujer, esta vez una crítica musical retirada, que debe pensar en su pasado y sus seres queridos después de una tensa batalla contra la empresa que quiere destruir su apartamento.

Si, por el contrario, querés saber lo que se está haciendo en el otro extremo del mundo la respuesta la tendrás en la japonesa Harmonium. El thriller, laureado en Cannes en la categoría Un certain regard (que premia las películas originales y diferentes), tiene como protagonista a Toshio, un hombre de familia que da trabajo a un viejo conocido que había salido recientemente de la prisión. Lo que parece una vida mundana de a poco se torna sombría cuando el extraño empieza a entrometerse en ella.

Por último, pero no por ello menos importante, la canadiense Boundaries, una sátira política que sigue a tres mujeres y una isla ficticia. Cuando la pequeña nación de Besco es presa de la atención internacional y la codicia de una compañía extranjera que quiere sus recursos naturales, tres profesionales deberán negociar para proteger la frágil industria minera del país.

Un vistazo al corto latino

Este año, por primera vez, los organizadores del festival convocaron a una competencia de cortometrajes para realizadores latinoamericanos. La premisa era simple: los cortos debían ser filmados en José Ignacio y podían ser de cualquier género (documental, drama, comedia, etc), pero deberá incorporar alguno de los elementos, la tierra, agua, aire y fuego, a la narrativa.

Los cinco mejores cortos serán proyectados antes de cada película, y al final Egeda Uruguay, la Entidad de Gestión Colectiva de Derechos de los Productores Audiovisuales, seleccionarán al mejor del evento para un premio de mil dólares. No solo es una buena oportunidad de dar a conocer nuevos cineastas, sino de ver un José Ignacio nuevo a través de sus historias.

Si lo que querés es puro y hermoso hedonismo en la playa acompañado de arte, el Festival de Cine de José Ignacio es una actividad indispensable de esta temporada.

 

Edición 2016. Foto: Lucas Cilintano/JIIFF
Edición 2016. Foto: Lucas Cilintano/JIIFF

*Sobre la autora: Valentina Esponda una periodista cultural que volvió a Uruguay después de una maestría en Barcelona. Cinéfila, foodie y viajera que quiere seguir explorando.