No sabemos si por casualidad o causalidad, pero este mes de junio, que también nos trae el temido frío -#teaminvierno, no existís-, representa un lindo mojón para la escena del diseño local. Posicionado así gracias al trabajo incansable de la Cámara de Diseño de Uruguay, en 2017 el mes del diseño suma además a MOLA, el primer gran evento de moda sustentable latinoamericana que tendrá lugar en Montevideo y que acerca figuras de la talla de Carry Somers, una de las fundadoras de Fashion Revolution, o la israelí Danit Peleg, gurú de la impresión textil en 3D.

Lo interesante de pensar en el diseño hoy es que, más que nunca, DISEÑAMOS nuestras vidas en función de las miles de opciones que tenemos y decisiones que tomamos. Experimentos como el de Danit Peleg -cada vez más reales y cercanos- nos hacen darnos cuenta de que de alguna manera todos somos o podemos ser diseñadores, influyendo con nuestras acciones en dar forma al mundo tal como lo queremos o lo soñamos. Pero para lograrlo, como todo lo que importa en esta vida, hace falta coraje.

El 10 de mayo tuve la fortuna de entrevistar a la italiana Cristina Morozzi, dama del diseño y la moda y directora académica de Istituto Marangoni. Vino en calidad de embajadora del prestigioso centro de estudios, de tournée por la región, y sedujo a un público montevideano ávido de conocimiento e inspiración en dos charlas: una sobre tendencias del Salone del Mobile 2017 en el MNAV, y otra, en el marco de la UM, titulada “Be brave, be curious”.

Morozzi, de 76 años, cabellera nívea, piel perfecta y cancherismo digno de quien es joven sin importar las marcas del calendario, fue la encargada de descubrir a Philippe Starck y conoció en persona a Martin Margiela, por nombrar algunos hitos. Hace años que profundiza en lo que ella llama “terrific fashion” o “terrific design”, que de hecho la llevó a generar libros al respecto. Ese adjetivo de amplio espectro implica aquello fantástico, loco, que juega con los límites de lo aceptado, que arriesga y que también choca. Eso, sostiene, es lo que está faltando a la moda hoy: el riesgo, la emoción, la picardía. Por eso el éxito de Alessandro Michele y su reinvención de Gucci, que a través del kitsch, de la vuelta del romanticismo y el mismatch encontró la temperatura justa de lo que la gente quería; por eso la necesaria retroalimentación de arte y moda, que en las altas esferas se vuelve su principal sponsor a través de fundaciones como la de Prada o Kering.

El secreto para ser “terrific” y sustentable económicamente a la vez es dar justo con el zeitgeist del momento. Pero requiere de valentía, y ese equilibrio -más en un mercado pequeño como el uruguayo- es tan frágil que la aguja se quiebra, en la gran mayoría de los casos, resultando en un baño homogeneizador que habilita lo comercial en detrimento de lo original y logra una oferta demasiado similar. 

Esto sucede menos en el ámbito gráfico, en el que grandes profesionales pueden crear con libertad y mente abierta. Unos de sus máximos exponentes hoy en Uruguay son los chicos del estudio Atolón de Mororoa, amigos de la casa y de quienes ya actualizaremos sus andanzas. Ellos fueron los encargados de la idea y ejecución de nuestra increíble portada de junio, para la que trabajaron sobre las baldosas de la calle Eduardo Víctor Haedo y generaron, escrito en tizas, la palabra “Couture”. La tipografía fue creada para un proyecto que se llama Citype, donde distintos diseñadores crean tipografías inspiradas en ciudades como Ámsterdam, Buenos Aires, Helsinki, Londres y Milán, entre otras. Atolón realizó su aporte inspirado en Montevideo, una ciudad formada mayormente por inmigrantes europeos que generaron una mezcla de influencias gráficas y arquitectónicas, resaltando el art déco. “Desde que nacimos, jugamos en la calle sobre nuestras veredas grises de 3×3. La conjunción entre esas dos cosas resulta en nuestra tipografía. La oportunidad de trabajar en esta pieza para Couture nos permitió experimentar con los colores, algo que teníamos pendiente. Tenemos ganas de llevar el proyecto a otro nivel, hacerlo participativo y que la gente pueda escribir mensajes en las veredas”, nos contó Andrés Amodio, uno de los directores.

Esta vereda en particular es la que, también a partir de junio, nos verá pasar para llegar a nuestras nuevas oficinas. Sinergia Design será nuestra casa a partir de ahora y nos llena de emoción y expectativas ser una de las primeras empresas en instalarse en este co-work -el edificio más cool de Montevideo- dedicado íntegramente al diseño. Hace cinco años esto hubiese sido impensable; hoy es una enorme apuesta que no parará de sorprender. Agarrate, mes del diseño.