Si vamos a escribirle una carta a Papá Noel, pidamos lo imposible, como corresponde. En mi caso, le pediría esas prendas, esos looks, que más bien son instantes congelados en el largo de una vida. Esos que sintetizaron lo que queríamos ser y sin saberlo hasta el momento.

Si todo fuera posible, esta sería mi lista para Papá Noel:

El Bustier Verde de Britney en “You Drive Me Crazy”

Tenía siete años cuando salió este videoclip, segundo corte de difusión del primer álbum de Britney Spears. Eso ya es decir muchísimo. Apareció la chica más linda del mundo, la de las mejores canciones, y acá ya no es una colegiala: está en la fiesta más cool del mundo, con sus amigos (¡con Melissa Joan Heart! Todo era demasiado) llevando un pantalón tiro bajo, el pelo ondulado que tan increíble le quedaba y un bustier verde metalizado que se convirtió en mi obsesión. Nunca había tenido un referente tan perfecto de lo que una chica grande tenía que ser, y por lo tanto, lo que yo quería ser en ese mismo momento. Mil veces pensé es como haría para conseguir un top así. La Navidad de ese año, mi hermana (entonces adolescente) le pidió a una amiga suya que le hiciera uno con un papel de regalo muy similar que estaba tirado por ahí, medio en joda y medio en serio. Y yo, claramente, pedí el mío. Y tuve mi bustier verde metalizado de papel con ballenitas de abrochadora, y lo usé para pasar un día arriba del auto yendo a las vacaciones familiares. Claramente no resistió un segundo uso pero todavía lo recuerdo como una de las prendas que más feliz me hicieron en la vida.

El piloto transparente de Rose McGowan en The Doomgeneration

Esta road movie psicodélica y oscura se estrenó en 1995, pero la vi hace unos pocos años. Sin embargo Amy Blue, la niña-mujer fatal, insoportable y absolutamente cautivante encarnada por Rose McGowan en el film, es el canon de la chica alternativa, medio punk, medio clubber y medio infantil que me obsesionaron desde siempre y que replicaron casi todos mis referentes de estilo a lo largo de mi vida. De alguna manera siempre tuve a Amy Blue en mi radar, aún sin conocerla.

También es llamativo como la moda actual parece diseñada en su imagen y semejanza: tanto que la revista Dazed le dedicó un artículo hace poco a su influencia y su recuperación estética en la actualidad. Dicho todo esto, ésta obsesión no se remite a mi infancia pero sólo porque no la había visto todavía: mejor, porque la película de Gregg Araki es un caramelo superácido visualmente y de lo más macabro, angustiante y explícito en todos los sentidos del cine indie estadounidense de esa época. Amy Blue tenía un guardarropa lleno de fantasías: anteojos cat eye con marco grueso de plástico (igualitos a los de ahora), encaje negro, carré á la Mia Wallace, labios rojos, cigarrillos, camperas de motociclista, fuscia, rosa y el impermeable de los sueños ¡De vinilo, completamente transparente! Como para que se vean los vestidos de colores increíbles detrás. Que vivan las chicas malas multicolores de los 90s.

El vestido-sweater rosa de Nastassja Kinski en París, Texas

No hay mucho que pueda decirse sobre el look icónico de la protagonista femenina de París, Texas, el film más americano del alemán Win Wenders y una de las películas más hermosas y profundas jamás hechas. No soy la primera: mi mamá y todas sus amigas también soñaron con este minivestido que tiene todas las características de un objeto de deseo: fuscia, peludito, corto y con la espalda descubierta. Desde ya que el conjunto se completa con el carré rubio y esa vibra de estrella melancólica que nos dejan romantizando peligrosamente una vida tan terrible como la de ella. Que el precio para llevar el vestidito sea tan alto solo le suma mística. Si París, Texas hubiese salido en la era Instagram ahora tendríamos mil versiones levemente diferentes del dichoso vestidito en todas las cadenas de fast fashion: por suerte no es así, y puede seguir siendo un mito popular más que una simple prenda.

El vestido íntegramente hecho de cascabeles de Bjork en “Who is It”

Imposible elegir una sola pieza o un solo look de Bjork, esa sería una lista de regalos aparte -y eterna.. Pero el escultórico vestido hecho por Alexander McQueen íntegramente de cascabeles y con forma de campana que brilla y suena por su perfección me dejó helada frente al televisor cuando era una adolescente de pantalón camuflado. Desde ese día me pregunto cuándo y cómo podría usarlo si tuviese la oportunidad. “Who is It” es uno de los videoclips más despojados de la artista, perteneciente a su álbum Medúlla, casualmente el más minimalista (no así simple, más bien todo lo contrario) en producción siendo un disco enteramente vocal. Teniéndonos Bjork acostumbrados a despliegues mucho más espectaculares, éste video se reduce a una canción hermosa, la tierra volcánica islandesa, perros siberianos y… EL vestido. La ensoñación se materializa (o la realidad se diluye), sin necesidad de efectos especiales. Y tiene algo de navideño, de bajar como un trineo humano por las laderas nevadas, anunciándose: es el atuendo perfecto para la reina hada – alien de los hielos, y nadie más, en ningún otro contexto, podría hacerle justicia.

El look vestido tenista – tapado de piel de Gwyneth Paltrow en The Royal Tenembaums

Nunca en su vida tuvo ni tendrá tanta onda Gwyneth Paltrow como cuando personificó a Margot Tenembaum, la hija mayor de la familia disfuncional por antonomasia que retrata Wes Anderson en su (mejor) película, de 2001. Su primera aparición tal vez sea la imagen más recordada de una película ya de por sí inolvidable para una generación entera: el tiempo se detiene, no sólo para su hermano (con el que viven un amor prohibido, dicho sea de paso) sino para todos los espectadores, al verla bajar del bus con su vestidito de tenis, tapado de piel, mocasines, hebillita en el pelo, delineado mapache y su mirada melancólica de alguien que se siente absolutamente incomprendido, mientras suena “These Days” de Nico de fondo. Todavía recuerdo la fascinación de mi yo de once años, en el cine al lado de mi abuela. Desde ese día nunca paré de buscar esos vestiditos, y nunca encontré ni uno que se acerque más o menos a mis fantasías.

Nada es inocente: Anderson sabía que estaba creando un ícono cuando le pidió a su diseñadora de vestuario, Karen Patch, de que no comprase nada, sino que encargase todas prendas originales a las grandes marcas que vestirían al personaje. Así que el tapado que lleva está especialmente confeccionado por Fendi para Margot Tenembaum, así como los vestiditos por Lacoste ¿Existe mayor definición de it girl?