Que una marca de fast fashion saque una línea sustentable suena a contradicción, pero es justamente lo que están haciendo Zara y H&M. Las mismas marcas responsables de los ciclos acelerados de producción con alto costo ambiental, parecen interesarse por lo sustentable y slow. ¿Se puede ser ecológico y fast al mismo tiempo? ¿Qué tan genuino es este interés?

Inicios

¿Sentimiento de culpa? ¿Estrategia de marketing? ¿Expansión comercial? No tenemos claro su real motivación, pero lo cierto es que las dos potencias textiles comenzaron lentamente a expandir sus propuestas con líneas exclusivas enfocadas en la moda sustentable: H&M con Conscious y Zara con Join Life.

H&M comenzó 8 años atrás, lanzando H&M Conscious Foundationuna fundación enfocada en la “educación, conservación del agua, igualdad y protección del planeta”, financiada por los accionistas de la marca- y lanzando su primera colección “Conscious”. En 2013 comienza su recogida mundial bajo el título “Close the loop”, proponiendo reciclar prendas en desuso a cambio de descuentos en ropa nueva de la marca. ¿Qué tan “consciente” entonces puede ser H&M cuando nos ayuda a reciclar nuestros desechos textiles, pero al mismo tiempo nos incentiva a consumir? Es un círculo que parece no tener salida.

Primer colección "Conscious" de H&M, 2011. Foto: Thp Fashion blog
Primer colección “Conscious” de H&M, 2011.
Foto: Thp Fashion blog

El camino hacia la moda sustentable de Zara, en cambio, recién comienza. El año pasado lanzó su primer colección “Join life” y luego de un plan piloto, comenzó su campaña “recogida de ropa” por medio de cajas presentes en algunas tiendas. Las prendas serán donadas a gente necesitada o a la second hand de Cáritas. Otras serían reutilizadas como nuevo material textil. A cambio, el cliente no recibe nada.

Colección "Join Life" de Zara, 2016. Foto: The luxonomist
Colección “Join Life” de Zara, 2016. Foto: The luxonomist

Propuestas para este 2017

Bionic dress de H&M. Foto: Elle
Colección “Conscious” de H&M, 2017. Foto: Elle

La nueva colección Conscious de H&M ya fue lanzada bajo una campaña en la que la top model Natalia Vodianova muestra un vestido a través de un corto donde se explica el material utilizado. El nuevo material sustentable, llamado, BIONIC® es un poliéster reciclado creado a partir de residuos oceánicos, similar al que usa Adidas para el modelo Parley. Este poliéster se utilizó para generar prendas para mujeres, hombres, y por primera vez, para niños. Incluso elaboraron una fragancia “conscious” a partir de aceites orgánicos.

Estas prendas se podrán adquirir a partir del 20 de abril, la misma semana en la que se celebra mundialmente Fashion Revolution Day. La elección de la fecha es controversial. Fashion Revolution es la ONG que promueve conocer a los trabajadores detrás de nuestras prendas (bajo el lema “¿Quién hizo tu ropa?”) e invita a un consumo más responsable y sustentable, dos conceptos que desafían a la misma H&M. ¿Esta “coincidencia” en el lanzamiento es una estrategia de marketing? ¿O se buscar opacar los planteamientos de Fashion Revoltuion?

Colección "Join Life" de Zara. Foto: Zara
Colección “Join Life” de Zara, 2017. Foto: Zara

Por su parte, Zara realizó una campaña fotográfica con la famosa modelo británica Jean Campbell mostrando prendas casual y monocromáticas con el foco puesto en los detalles. Se destaca el uso de materiales sustentables como refibra lyocell (material creado a partir del reciclaje del algodón y madera de bosques gestionados de forma sostenible), algodón orgánico y poliéster reciclado.

La información disponible

Zara pone a disposición la última colección y revela datos como que las cajas utilizadas son recicladas, que la materia prima es sostenible, que las prendas se crearon con máquinas que utilizan energía renovable y que no trabajaron menores de 16 años en la confección. Pero, ¿el resto de las líneas? ¿Por qué no hay información de los demás materiales con los que se trabaja? Existe entonces una dualidad en la que por un lado apuesta a la moda sustentable, pero por el otro solo se limita a una línea.

Por su parte, H&M muestra consejos antes de deshacerte de prendas usadas, datos sobre los recursos naturales utilizados y hasta una página exclusiva con informes sustentables de la marca dejando la impresión de tener “todo bajo control”. Sin embargo, cuando toca hablar de los trabajadores, se puede leer un apartado en el que se aclara que H&M trabaja con fábricas independientes y por lo tanto, no son ellos los que deciden cuánto ganan sus trabajadores.

Cuestionamientos

H&M sólo llega a reciclar el 20% de las cantidades de prendas que logran juntar con su campaña “Close the loop”, generando la interrogante de a dónde van a parar esas 6000 toneladas de prendas restantes. Por otro lado, los materiales sostenibles que utilizan sólo corresponden al 14% del total que utilizan para confeccionar sus prendas.

Generar una línea “sustentable” puede llegar a ser un buen punto de partida, pero se sigue produciendo con el fin de generar prendas efímeras, que resisten pocos lavados forzando a tener que adquirir nuevas prendas. Este consumismo va en contra de los valores del Slow Fashion.

Cuando se invitó, tanto a H&M como a Zara -a partir del documental “The true cost”– a aclarar quiénes confeccionan sus prendas y hablar de moda sustentable, ambas se negaron. Cuando cada año, varios consumidores se sacan una foto mostrando su etiqueta y bajo la consigna de Fashion Revolution preguntan: “¿quién hizo mi ropa?” tanto H&M como Zara se muestran indiferentes. Dejando sin respuesta una pregunta que se reitera hace ya 3 años.

Cuando Livia Firth, directora creativa de Ecoage y fundadora de la Green Carpet Challenge le preguntó en la Copenhagen Fashion Summit(cumbre de la moda sustentable que se realiza en Copenhagen) a la jefa del departamento sustentable de H&M, Helena Helmersson, cómo puede ser ético un encargo de 1,5 millones de pantalones por 30 centavos cada uno, o cómo definen lo que es un precio justo y una vida digna en Bangladesh, no tuvo respuestas.

¿De qué material está hecha la prenda que voy a adquirir? ¿Quién la realizó? ¿Por qué la quiero comprar? ¿Cuántas veces la pienso usar? ¿Realmente pienso que el precio que sale es lo que vale? ¿Puedo combinarla con otras prendas que ya tengo o me limita? Son preguntas que siempre hay que realizarse, más allá de la línea o de la marca de la que estemos hablando, nos tendríamos que hacer. Porque de nada sirve que se generen estas líneas “sustentables” si lo que se busca  es descartar estas prendas después de 5 usos, o el seguir comprando sin conocer lo que consumimos.

Vertedero de desechos textiles. Foto: True cost movie
Vertedero de desechos textiles. Foto: True cost movie

80 mil millones de prendas nuevas por año son consumidas mundialmente. Entonces, más allá de los materiales, las personas por detrás de las prendas, los compromisos en cuanto a recursos naturales y demás factores, solo los consumidores somos los que realmente tenemos el poder de revertir o cambiar estas realidades del sector textil. Comprar en lo que creamos y preguntarnos cuáles son las consecuencias de nuestras prendas son cuestionamientos necesarios para poder revertir el sector de la industria textil.

Documental The True Cost. Foto: Huffington post
Documental The True Cost. Foto: Huffington post

Si les interesó este post y quieren conocer más sobre los impactos del fast fashion, no pueden dejar de ver (está en Netflix) el documental “The True Cost” que habla por sí solo.