Puede que se tomen o no vacaciones próximamente, pero el verano está hecho para bajar revoluciones y conectar con el placer. Y existimos aquellos que no encontramos mayor placer que leer en temporada de calor, bajo la sombrilla o en una hamaca o en la cama escuchando la lluvia mientras los demás duermen. Si el libro nos engancha, el mundo puede desaparecer, pero eso no es tan fácil de lograr. Como el último encuentro del #ClubdeLibrosCouture fue en noviembre, decidimos despedirnos de 2019 convocando a varios amigos lectores para generar una interesantísima lista de lecturas recomendadas. La consigna: compartir el libro que más les gustó en 2019, y alguno que tienen guardado para este verano.

Aquí vamos.

Francisco Álvez Francese – Escritor uruguayo residente en Francia

Mona, de Pola Oloixarac (Literatura Random House, disponible en e-book)

Siempre es dificil decidirse por un libro como el mejor del año, sobre todo cuando se puede elegir cualquiera, de cualquier momento. Por un lado, podría decir que mi libro preferido de todos los años es Borges, de Adolfo Bioy Casares, que releo como si fuera los Evangelios, pero elegir uno que no se haya publicado en 2019 me parece injusto para todo lo que se está escribiendo últimamente, así que la novela que elijo es Mona, de Pola Oloixarac. Creo que no se consigue en librerías en Uruguay pero si suficiente gente la pide supongo que la pueden llevar, ya que fue publicada por Random House. Yo la leí en el Kindle a principios de año y me pareció un quiebre muy importante con respecto a los libros anteriores de Oloixarac (Las teorías salvajes Las constelaciones oscuras), que me habían gustado mucho, con un uso muy inteligente de un español “internacional”, filtrado por la visión que en Estados Unidos se tiene de lo “latinoamericano”. La novela, que es bastante corta, se maneja a pesar de su extensión para hablar de temas tan variados como el abuso, el feminismo, el mundillo literario, la escritura y para ser, a la vez, un libro realista y weird, con un final que a mí me trajo recuerdos, a la vez, de H. P. Lovecraft y de José Eustasio Rivera y con una de las escenas sexuales más memorables de la literatura reciente.

En este verano, que es invierno para mí, me gustaría leer el ensayo sobre traducción literaria This Little Art, de Kate Briggs y, si puedo, encarar finalmente La montaña mágica, de Thomas Mann, que tengo hace años en mi lista de debes.

María Rama – Escritora, guionista y docente uruguaya residente en Suiza

Hacia la belleza, de David Foenkinos (Alfaguara, $ 550)

Hace poco, en un libro de C. S. Lewis que también recomiendo (Una pena en observación), leí que lo que nos conmueve es aquello que nos mueve el alma. Supongo que por eso es Hacia la belleza, del escritor francés David Foenkinos, mi elegido para destacar en esta oportunidad.

Antoine, protagonista de la novela, profesor de arte especializado en la obra de Modigliani, abandona repentinamente y sin explicaciones su puesto en la universidad de Lyon. Trabajará ahora como personal de seguridad en el Museo  Orsay de París, justo en la sala en donde se encuentra el reconocido retrato del gran amor y musa del pintor italiano, Jeanne Hébuterne. Frente a la belleza y la tragedia de ese rostro que lo mira, impenetrable, el profesor devenido en guardia reflexiona sobre la verdadera razón de su misteriosa partida.

Así, muy al estilo Foenkinos (y, por qué no, al de la vida misma), en el que la placidez de la comedia se entrelaza con lo más amargo del drama, asistimos a la historia de Camille, la talentosa estudiante que trastocó la vida de su profesor de bellas artes. El motivo no puedo develarlo, porque ése es justamente el descubrimiento que nos ofrece el libro y el que, me animo a asegurar, moverá el alma de quien lo lea. También les aseguro que se trata de una movilización necesaria.

Eleonora Navatta – Periodista, comunicadora y arquitecta

Normal People, de Sally Rooney (Faber and Faber, disponible en e-book y próximamente traducido como Gente normal en Literatura Random House)

Un año más sigo con mi consigna de leer mujeres y no me arrepiento. Cada nuevo libro, cada nueva autora es un descubrimiento alucinante y elegir uno este año se me hace más que difícil.

Normal People de Sally Rooney, jovencísima escritora irlandesa, es mi elección para este espacio.

Los tiempos cambian y las formas de relacionarnos parece que también. Pero las historias de amor siguen siendo universales, aunque más ricas y más complejas porque no hay una sola forma de amar y no hay una sola forma de relacionarse entre dos que se aman.

En Normal People no hay final feliz, de hecho, no hay final, y eso creo que la convierte en una novela poderosa.

No se pierdan tampoco la exquisitez de El nervio óptico de María Gainza y El fin del amor de Tamara Tenenbaum.

Para las vacaciones me espera The Fate of Africa. Es un libro del historiador Martin Meredith sobre la historia del continente a partir de la independencia. Meterme con este libro de 900 páginas es un debe que tengo hace años, siento que soy una ignorante absoluta en temas africanos y debo comenzar a solucionar eso.

Agustina González Carman – Periodista argentina

Fin, de Karl Ove Knausgard (Anagrama, $ 1.500)

Este año tuve que afrontar la despedida de un amor que se inició en 2013, con La muerte del padre, el primer tomo de la saga Mi lucha del noruego Karl Ove Knausgard. El sexto y último libro, Fin, que supera las mil páginas, fue mi gran proyecto de lectura de la segunda mitad del año. Aunque la propuesta de este texto es recomendar un libro leído que nos haya gustado mucho, voy a tomarme la licencia de hablar de uno que aun no terminé pero que me ayudó a reflexionar sobre algunos puntos.

Entendí que no es una tarea fácil, ni tampoco útil, convencer a otro de nuestras propias fascinaciones. La relación con un autor es de a dos y, como en el amor, te pasa o no te pasa. He descubierto en el noruego una voz que cuando me habla no me suelta y la resistencia a despedirme de él y del viaje de lectura que *me propuso* (ja!) me está llevando a desoír su canto de sirena para prolongar el inevitable ocaso de nuestro amor. Como suele pasar con las experiencias que nos generan bienestar, no quiero que se termine. El libro vive en mi cocina, espacio en donde paso mucho tiempo. A veces sumo un par de páginas mientras espero que hierva el agua para los fideos, sin tomarme la lectura con demasiada ceremonia y con una urgencia a la mano que me obligue a dejarlo rápido para que no se consuma. Supongo que el inicio del año me encontrará en la misma dinámica torturante con mi querido noruego pero pienso intentar salir de esta relación tóxica adentrándome en una pequeña lista de recomendaciones que fui juntando en las últimas semanas y de las cuáles me aprovisionaré para pasar unos días en la playa: el primero es 50 estados, de Ezequiel Zaidenwerg, el segundo es En caso de amor, de Anne Dufourmantelle, y el tercero Wanderlust, de Rebecca Solnit.

Tamara Tenenbaum – Escritora, periodista, poeta y filósofa argentina

Mi año de descanso y relajación, de Ottesa Moshfegh (Alfaguara, $ 590)

El libro que más me gustó en 2019 fue Mi año de descanso y relajación, de Ottessa Moshfegh. Es la historia de una chica que tiene todo (plata, belleza, educación, etc) salvo ganas de vivir, y decide tomarse un año entero de dormir a base de encierro y pastillas para “resetearse”. Es realmente muy gracioso, está muy bien escrito y creo que se mete de forma muy interesante en conversaciones contemporáneas sobre el deseo, la abulia y el estrés, pero sin bajar línea, sino a través de una obra poderosa.

El libro que me espera para las vacaciones es Lost Children Archive, de Valeria Luiselli, traducido por ella misma y Daniel Saldaña Paris como Desierto sonoro. Ya lo tengo en mis manos, leí las primeras páginas y se ven muy bien.

Fernando Medina –  El guardián de los libros (Fácil Desviarse) y Oír con los ojos (Radiomundo)

Los crímenes de Alicia, de Guillermo Martínez (Destino, $ 690)

Vieja discusión. “Difícil inventar una aventura capaz de interesar a nuestra sensibilidad superior” había escrito Ortega en 1925, contra la novela de trama y de personajes. Borges lo cita en el prólogo a La invención de Morel (1940) para disentir y para elogiar a Bioy, creador de tramas tan perfectas como cautivantes.

En nuestro tiempo César Aira, para enterrar la novela del siglo XIX y en defensa de las vanguardias, dice que “una vez que ya existe la novela ‘profesional’, en una perfección que ya no puede ser superada dentro de sus premisas, la situación corre peligro de congelarse”. Guillermo Martínez responde críticamente a esta noción, primero en una ponencia en la que hace ver que escritores como Henry James o Nobokov o Philip K. Dick han continuado vivificando la novela balzaciana o dickensiana sin necesidad de manifiestos; y después en sus propios libros: llanamente inteligentes, reconocibles, siempre sorprendentes.

Crímenes imperceptibles (2003) me gustó mucho, pero creo que Los crímenes de Alicia, con los mismos personajes y que presenta un problema acaso más difícil, me gustó más.

Para el verano, me espera Possessed by Memory: The Inward Light of Criticism de Harold Bloom. En The Aspern Papers de Henry James, el protagonista se conmueve mucho cuando logra ponerse cara a cara con la anciana que guarda los papeles de su amado Jeffrey Aspern, y se da cuenta de que nunca había estado “frente a un par de ojos que hubiesen mirado los ojos del poeta”, ni había sentido en otra mano “la huella de su mano”.

El día que murió Harold Bloom, a sus 89 años, me sentí triste. Gracias a Bloom yo conocí a Chaucer y a Milton y al Dr. Johnson, de los que nadie me había hablado nunca, ni en la facultad ni en ninguna parte. Y me sentí triste porque para mí él era el último lector vivo que a puro amor por la literatura había mirado a los ojos, tocado la mano de esos grandes autores.

Creo haber leído todos sus trabajos críticos. Possessed By Memory es el libro en el que trabajó en sus últimos años. Imagino un texto generoso y otoñal, a lo Proust.

Natalia Jinchuk – Editora de Couture

Charlotte, de David Foenkinos (Alfaguara, $ 550)

2019 fue un gran año de lecturas. El proceso del Club de Libros Couture fue precioso y nos dedicamos a conocer la obra de muchas mujeres. Así como Eleonora, podría recomendar sin temor a equivocarme el trabajo de la argentina María Gainza (como dijo Tamara, El nervio óptico es LA recomendación de la década) y también a Sally Rooney y a Inés Bortagaray y a la Maternidad de Sheila Heti y por supuesto a la propia Tamara. Sin embargo, elijo destacar un libro que me acompañó durante un momento personal muy particular y también muy duro de los últimos meses. Charlotte, de 2014, es una novela escrita en prosa que cuenta con maestría la historia de Charlotte Salomon, una artista alemana y judía con una historia tan hermosa como trágica. Foenkinos, que se obsesionó con su vida, admitió que las frases cortas fueron un recurso estilístico para menguar el dolor. Leí la novela cerca de una ventana con luz de invierno mientras el destino definía ciertos rumbos de mi vida y si bien posiblemente hubiese sido la última recomendación para alguien en mi lugar, significó una gran compañía. Al tiempo y con un panorama más favorable vi la obra de teatro Ser humana de Angie Oña, con diversos puntos de contacto, y me volvió a mover la estantería. Si están dispuestos a vivir las consecuencias, Charlotte (y Ser humana) son para ustedes.

Para las vacaciones 2020 vengo acumulando deseos (hola, Reyes Magos) –Los testamentos de Margaret Atwood, The Topeka School de Ben Lerner, Circe de Madeline Miller, Find me now de André Aciman, Stoner de John Williams, Nuestra parte de noche de Mariana Enríquez, Las malas de Camila Sosa Villada y varios que saco de esta nota-, pero me hace mucha ilusión leer la novela Los triunfos pasajeros de la escritora argentina Melina Dorfman, un regalo de Moni y recomendada también por Dani Umpi, con una edición preciosa de la editorial Tenemos las máquinas.

Eugenia Lago – Periodista en revista Paula

Cartas a un joven poeta, de Rainer María Rilke (Akal, $ 450)

 

Me reencontré con Rilke en mis clases de escritura y este libro, más allá de que se centra en la poesía, habla sobre lo que significa escribir, ser creativo, tener una voz y una vocación. Es de esos libros para tener a mano y volver cada tanto, me acompañó durante todo el año. Las cartas datan de principios del 1900, pero abren preguntas y reflexiones que continúan siendo súper actuales.

Para el verano tengo varios pendientes, pero ni bien pase el terremoto de diciembre y tenga un tiempo para leer planeo empezar con Cometierra, de Dolores Reyes, una novela negra que habla de los femicidios y la trata de mujeres a partir de una joven que tiene el don de ser vidente en un barrio del conurbano de Buenos Aires. En primera persona narra cómo los vecinos acuden a ella desesperados, cada uno con su historia, para saber dónde están las víctimas. Me gustan las obras de ficción que hablan de la realidad.

María Inés Payssé – Diseñadora de indumentaria

El Jilguero, de Donna Tartt (Debolsillo, $ 590)

Mis libros de 2019 fueron pocos pero buenos. Curiosamente, cuando hice la lista mental para elegir uno para reseñar, noté que casi todos fueron recomendados en esta nota de lecturas para el verano de Mirada Couture. ¡Sincronicidad total porque no la había visto!

El único que no estaba ya en esta lista y merecería sin dudas que hable de él, es El fin del amor de Tamara Tenenbaum, descubierto gracias al #ClubdeLibrosCouture. Pero por alguna razón en este momento y escribiendo de apuro, me resulta demasiado difícil hacer un buen resumen de lo que me dejó ese libro -seguramente porque todavía lo sigo procesando-. Así que me la juego a que alguien más lo haga, espero no equivocarme.

Terminé eligiendo como mi mejor libro del año El Jilguero de Donna Tartt, un libro que leí sobre todo en 2018 (porque es tan largo que el final llegó en los primeros días del 2019), así que lo tomo como válido.

El Jilguero fue definitivamente mi crush literario de los últimos tiempos: una de esas novelas profundas y a la vez atrapantes que tanto me gustan, con personajes complejos de los que me voy enamorando. El protagonista Theo Decker, de trece años, cuenta en primera persona la historia que es intrincada y a veces exasperante. A medida que Theo crece, su vida se va desplegando por ambientes y personajes maravillosos, llenos de detalles y sutilezas. El Jilguero es una novela dramática del género “coming of age” (lo que ya la pone en lugar de favorita para mí),y es también una gran novela de suspenso, extraña, fresca y al mismo tiempo densa -si es posible ser todo eso junto-, muy elegante y bella de leer.

En la mesa de luz me espera para las vacaciones Una noche en el paraíso de Lucia Berlin. Aún no leí nada de ella y aunque casi siempre prefiero las novelas, espero con ganas esos cuentos carverianos para el verano. Con rima y todo.

Emanuel Bremermann – Periodista en El Observador

La única historia, de Julian Barnes (Anagrama, $ 890)

Estoy contento con mi año lector. Repaso los títulos entre los que fui saltando y encuentro novelas maravillosas –Patria, de Fernando Aramburu–, descubrimientos que me impactaron –República luminosa, de Andrés Barba– y hasta deudas clásicas que pude, al fin, pagar con gusto –El extranjero Frankenstein–. Pero hay un título que les ganó a todos. Que quedó bien arriba en el ranking y bien incrustado en mi cabeza y corazón: La única historia, de Julian Barnes. Trágico, melancólico, pero con una nota de luz que se cuela en cada párrafo, la última novela del inglés es dolor y belleza, oscuridad y esperanza. Es la historia de un amor que no tendría que ser, que tiene todo para no ser, y que, a pesar de las incontables dificultades, es. No he leído mucho a Barnes, no sé si es o no su mejor libro, pero de todas formas yo elijo quedármelo cuando le paso raya al año. Para mí, La única historia no fue la única de 2019, pero fue la mejor.

El que espero para el verano: Nuestra parte de noche – Mariana Enriquez

En esta elección no hay dudas. Lo estoy esperando desde que escuché su nombre, desde que el premio Herralde lo puso en el mapa internacional. Mi verano, y espero de verdad que así sea, tiene un nombre y una historia: Mariana Enriquez, Nuestra parte de noche. Lo nuevo de la argentina me tiene bastante obsesionado; sus más de 700 páginas auguran un desafío, su temática me encandila –sectas, dictadura argentina, una road novel cargada de espiritismo y oscuridad– y todo apunta a que será uno de los grandes libros del año que viene. Si pudiera imaginar un día ideal de enero, sería este: una playa rochense en la mañana, el viento del mar levantando apenas la arena, la sombrilla bajo el sol y yo, devorándome las páginas de Nuestra parte de noche una a una, sin poder parar, sin querer parar.

Analía Lavin – Investigadora independiente

La idiota, de Elif Batuman (Literatura Random House, disponible en e-book)

La mirada genuinamente curiosa y compasiva que tiene Elif Batuman hacia la versión novelada de sí misma al principio de su vida universitaria es una de las maravillas de este libro. La idiota sigue a Selin, alter ego de Batuman, en su primer año en Harvard a mediados de los noventa. Incluye un manual delirante y hermoso de ruso para principiantes, una relación epistolar intensa y confusa, y un verano en un pueblo rural de Hungría, entre muchísimas cosas más. Batuman escribió la novela al terminar la universidad, la guardó en un cajón y la retomó mucho tiempo después, y ambas perspectivas, la de los veinte y los treinta largos, están presentes en el relato. Me genera mucha ternura esa combinación y me gusta el ejercicio que propone La idiota de descubrir con la misma empatía, honestidad y falta de condescendencia los años en que sin darnos cuenta nos convertimos en adultos.

El libro que me espera para las vacaciones de verano 

Mujercitas, de Louisa May Alcott

Hay un tipo de nostalgia particular que tiene que ver con los libros que no leímos en los primeros años de nuestras vidas, con la sensación de que podrían haber cambiado algo de lo que somos. Eso es lo que me pasa con Mujercitas, que no leí en mi infancia y que encabeza mi lista de lecturas para este verano. Me da muchísima lástima no ser parte de esa comunidad de generaciones que crecieron identificándose con Jo, sus ambiciones y su historia de amor frustrada. Me acuerdo de ver los libros de la saga en la biblioteca del Castillito del Parque Rodó, ignorar la recomendación de mi amiga Mariana y optar por las novelas de Enid Blyton con algo de culpa. Hace poco escuché una entrevista a Greta Gerwig, la directora de la nueva versión de la película, donde contaba cómo se devoró Mujercitas de chica, en esa época en donde uno se apasiona por un libro sin que importe si es considerado buena literatura o no, cómo lo dejó de lado por muchos años porque pertenecía a una parte cerrada de su infancia, y cómo se reencontró con un texto totalmente contemporáneo y relevante cuando lo volvió a abrir a los 30. A mí me espera, por primera vez, a los cuarenta.

Luisina Ríos – Periodista, departamento de prensa de PRH

Voyager, de Nona Fernández (Literatura Random House, disponible en e-book)

Voyager es un libro sobre la memoria, el mapa estelar, la historia, la manipulación de recuerdos, el pasado reciente y su nexo con el presente. Es Nona Fernández, es la esencia de su escritura, ahora, por primera vez, en forma de ensayo. Y conocer una nueva exploración de esta excelentísima autora chilena es siempre una motivación lectora.

El libro se estructura como una gran constelación que desglosa muchas otras constelaciones. La del cuerpo humano como contenedor de recuerdos genéticos, la del cerebro que almacena y olvida, la de la memoria de las estrellas concebidas como luces del pasado que llegan para transmitir mensajes. Y en medio de ese cosmos también están los agujeros negros, esos espacios enigmáticos que portan información imperceptible por el ojo humano, pero, advierte Nona, «que no lo veamos no quiere decir que no exista».

Las Voyager son dos sondas espaciales que la NASA lanzó a fines de los 70’ para espiar a los planetas exteriores (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) y trasladar información —preparada por el mismísimo Carl Sagan— sobre las culturas y las formas de vida en la Tierra. A esas naves gemelas la autora dedica el título y varias reflexiones sobre la expansión del cerebro, la estupidez y los naufragios a los que nos exponemos.

Próximas lecturas: La casa de los conejos, de Laura Alcoba, y Vivir entre lenguas, de Sylvia Molloy.

Pía Supervielle – Periodista

Ordesa, de Manuel Vilas (Alfaguara, $ 650)

Si es cuestión de confesar —como alguna vez dijo con mucha sabiduría una tal Shakira— mis selección de lecturas de 2019 no fue todo lo buena que hubiese querido. Pero hay que asimilarlo: hay mucho, mucho, mucho y no siempre hacemos la mejor selección. Para algo existen guías como estas, para que los lectores bulímicos y caóticos como yo sepan jerarquizar y elegir y, por qué no, ir a buscar un poco más allá de lo que ofrecen las mesas de novedades. Así que vamos a lo nuestro. La enorme sorpresa del año fue Ordesa de Manuel Vilas. Un libro que llegó a Uruguay tardíamente y que cayó en mis manos de casualidad resultó lo más sobresaliente de 2019. Vilas —español, nacido un 19 de julio de 1962, autor de siete novelas y de varios libros de poesía— cuenta su historia que es, al final del día, la historia de muchos. Un hombre pierde a sus padres, se divorcia de su mujer, deja de ver todos los días de su vida a sus hijos, se derrumba y después —como puede— junta los pedazos e intenta rearmarse sin ocultar las heridas. Hasta acá Ordesa podría ser un texto oscuro y desgarrador. Lo es. Pero no solo. Ordesa también es una texto lleno de pensamientos sabios, certeros y hermosos sobre los vínculos familiares, el amor, la vida y, claro, la muerte.

De yapa, por si no logré ser convincente, dos nacionales: Yo soy el que no está de Fidel Sclavo (un cúmulo de reflexiones y escenas escritas con la belleza que solo tienen las cosas simples) y Las cosas que quiero no se quieren entre sí de Claudio Burguez (un puñado de cuentos de un universo muy difícil de clasificar en una edición preciosa de la editorial independiente Pez en el hielo).

Lo que me espera

Voy en la página 80 del último de Ian McEwan, Máquinas como yo. No es el que me espera estrictamente pero, con la cadencia con la que vengo, puede ser que arranque mis prontas vacaciones con él. Hacía años que no leía a McEwan y, hasta el momento, nuestro romance viene bien. Pero el libro que se va conmigo a la playa es Los Testamentos de Margaret Atwood. Siento que nada puede ser mejor que El cuento de la criada y de hecho ya lo han dicho unas cuentas voces súper autorizadas. Rodrigo Fresán, por ejemplo, escribió en Página 12 lo siguiente: “¿Es Los testamentos mejor que El cuento de la criada? No, y se extraña aquí esa contención claustrofóbica y pausada y final ambiguo y estructura más sencilla y más sólida; pero sí es más divertida y con mejores ‘efectos especiales’ y puede enorgullecerse del logro de proponer algo que se lee como a un folletín gótico-futurista con una conclusión un tanto más optimista”. Vaticino, entonces, un gran libro de playa.

Los precios están referidos desde la web de Escaramuza.

¡Que disfruten de su verano lector!