Foto de tapa: The Cut.

La relación entre la moda y las mujeres artistas es histórica y compleja. Dos universos que encarnan una aparente imposibilidad, pero que han convivido de maravillas en muchas ocasiones. Allá lejos y hace tiempo, la escritora parisina Amantine Lupin, más conocida como George Sand, manifestó una declaración de principios con su indumentaria sobre quien elegía ser. Ropa de varón, nombre de varón, en el siglo XIX, no era la decisión más cómoda que podía tomar una mujer, y sin embargo fue una herramienta poderosísima de construcción de identidad.

Tal vez tendemos a separar demasiado los tantos, y por eso la relación parece más conflictiva de lo que en realidad es. ¿Se puede ser inteligente y consumir moda? Claro que sí, ni hace falta decirlo, y las mujeres artistas son un gran segmento que apoya esta hipótesis. Su gran universo interior se refleja hacia fuera en forma de estilo. En el libro Legendary Authors and the Clothes They Wore se aborda la relación entre los escritores, hombres y mujeres, y su relación con la moda y la ropa. Su autora, Terry Newman, intenta descifrar que mensaje revelaban los atuendos que elegían los escritores legendarios sobre sus personalidades, como el fanatismo de Samuel Beckett por Gucci, la innegable elegancia de los trajes de Tom Wolfe o la adicción de Gertrud Stein por los prendedores enormes.

Quizás porque la de los artistas son formas auténticas de relacionarse con la moda -y no tiene nada que ver con las tendencias y la voracidad de la industria- es que perduran en el tiempo y resultan una inspiración aún hoy. A continuación, nuestras favoritas:

Susan Sontag

Fuente: Petrie Inventory

El mechón blanco que se volvió legendario en los 90, a modo de premonición de la tendencia “advanced style”, se ha convertido en un elementos de moda icónico de Susan Sontag. La intelectual norteamericana no sólo era inteligente y hermosa, sino que tenía un glamour natural del que hacía uso y abuso en su favor. Tal vez Sontag sea la primera “it girl”, como la llamaron en la revista chilena Paula, por haber sido precursora en salirse del nicho de la intelectualidad y publicar notas en medios como Vogue o Esquire. Ese gesto fue lo que la elevó al lugar de referente cultural de su época. Como si fuera poco, su romance con Annie Leibovitz, una de las fotógrafas más respetadas del universo de la cultura popular, la música y la moda, colaboró en la construcción del mito.

Fuente: the objective

Fran Lebowitz

Fuente: Elle

La llaman la Dorothy Parker moderna, porque ha registrado como pocos la vida cotidiana y la sensibilidad norteamericana. Esta escritora de 67 años, nacida en New Jersey, no tiene pelos en la lengua a la hora de hablar de ningún tema, menos de moda. En una entrevista con la revista Elle, ha afirmado que “los pantalones de yoga están arruinando a las mujeres” y que “los hombres en shorts son desagradables”. También reflexionó sobre el consumo descartable al que están acostumbradas las nuevas generaciones, a diferencia de ella que tiene prendas de hace varias décadas que sabe perfectamente como cuidar.

Su estilo personal es inconfundible y el mismo desde siempre: botas cowboy que le fabrica un zapatero personal, camisas de hombres, blazers oversize, Levi’s 501 y sus clásicos lentes con marco de carey que, según refiere, no podría decir cuanto los pagó por vergüenza (casi lo que vale un auto, desliza tímidamente).

Fuente: Wall Street Journal

Maya Angelou

Foto: essence.com

Cuando Maya Angelou falleció en 2014, el entonces presidente de Estados Unidos Barack Obama dijo: “A lo largo de su extraordinaria vida, Maya fue muchas cosas: autora, activista por los derechos civiles, dramaturga, actriz, directora, poetisa, compositora, cantante y bailarina. Pero, por encima de todo, fue una narradora y sus más grandes historias eran ciertas”.

Fue una mujer negra, pobre, madre soltera y víctima de una violación; experiencias dramáticas que plasmó en una de las autobiografías más leídas de los últimos años, Sé por qué canta el pájaro enjaulado. Su historia personal la empujó hacia el activismo: acompañó a Martin Luther King, militó por la igualdad de género y fue la primera mujer en conducir un tranvía en San Francisco. Su estilo reflejaba tanto sus orígenes africanos como el hecho de haber crecido en los 30: vestidos estampados, turbantes, perlas, labios rojos y algunos toques de animal print.

Fuente: peru21

Yoko Ono

Fuente: The Japan times

Estuvo casada con una de las personas más famosas de la historia mundial y, sin embargo, logró abrirse camino propio en el mundo creativo que le interesaba: el arte. Con más de 60 años de carrera artística, esta japonesa nacida en Tokyo en 1933, ya hacía ruido con su arte conceptual y experimental antes de conocer a Lennon. Cuando se casaron, ella usó una minifalda de crepe, medias hasta la rodilla, zapatillas y un sombrero de ala ancha, lo que reflejaba su estilo excéntrico y personal. En su obra de 1964, Cut piece, invitaba a los visitantes a que cortaran la ropa que estaba usando en ese momento. Su relación con el cuerpo y la ropa emerge de las influencias culturales a las que estuvo sometida: beatniks, hipsters y artistas del movimiento Fluxus. Hoy nunca la vemos si su emblemático sombrero derby, anteojos negros de sol, y ropa que no sale del par blanco-negro.

Fuente: Vogue

Frida Kahlo

Fuente: Bored Panda

En el estilo único y extravagante de Frida Kahlo se vislumbra una aparente contradicción: un alma oscura y en pena que se esfuerza por apegarse al brillo de la vida.

Los vestidos coloridos, inspirados en los tonos relacionados a su México natal, las coronas de flores y el ornamento en el maquillaje, las cejas oscurecidas, el emblemático bigote y las joyas de plata, muestran cuánto hay en Frida Kahlo para asimilar. Los vestidos que usaba, amplios y largos, ocultaban sus piernas heridas en un accidente de tranvía. Pero, además, tenían un significado emocional al provenir de la región de Tehuantepec, donde funcionaba una verdadera sociedad matriarcal dirigida por mujeres.

Todas estas características icónicas de la pintora mexicana, que la mantienen en el presente a 64 años de su muerte, han sido recuperados por diseñadores contemporáneos como Riccardo Tisci, Dolce & Gabbana y Jean Paul Gaultier, cuya colección Primavera-Verano 1998 fue un homenaje íntegro para Kahlo.

Fuente: Laberintos vs. Jardines

Joan Didion

Fuente: PW.

Infaltable en nuestra lista por varios motivos: comenzó su carrera literaria escribiendo artículos para Vogue, sin temor a quedar encasillada en un lugar frívolo o superficial (algo de esa experiencia relata en el documental sobre su vida El centro cede, que reseñamos acá) y porque en 2015 Phoebe Philo la eligió como cara de su campaña, con más de 80 años, lanzando al universo un mensaje valioso sobre la relación posible entre la moda y las mujeres inteligentes.

Sus rasgos de estilo característicos comprenden el pelo carré extremadamente lacio, lentes de sol, pañuelo al cuello y un cigarrillo o una lata de Coca-Cola en la mano. La liviandad de su pequeño cuerpo, la excesiva gesticulación de sus manos al hablar, su sensibilidad para escribir sobre la cultura americana y la fortaleza de su literatura la convierten en una de nuestras favoritas de la lista.

Louise Bourgeois

Fuente: 20 minutos

Su trabajo como artista está impregnado por cierta alabanza a la silueta femenina. Ese interés fue la herramienta que utilizó Bourgeois para hacerse notar en el universo artístico de los setenta, dominado mayormente por los hombres. Durante su vida, la artista francesa edificó un armario basado en la grandilocuencia de los accesorios: sombreros imponentes, lentes de sol enormes, abrigos de piel y gorros piluso que equilibraban su cuerpo menudo y en apariencia frágil. Creyó en el poder de la ropa para conmocionar al espectador, como se observa en aquellas esculturas adornadas con látex y bultos a modo de pechos. Tanto Rei Kawakubo como Simone Rocha han declarado haberse inspirado en el arte de Bourgeois para diseñar sus colecciones, reforzando el maridaje infalible entre arte y moda que está siendo abordado en los últimos años.

Fuente: Vogue

Victoria Ocampo

Fuente: Diario de cultura

Victoria Ocampo fue una escritora argentina desafiante de los estereotipos de género y una verdadera amante de la moda. Usaba pantalones en la época de la hegemonía absoluta de las faldas, icónicos anteojos cat-eye y era amiga de Coco Chanel, dato que ayuda a entender esa rebeldía.

Admiradora de los diseños de la parisina, cada vez que viajaba a París pasaba por su tienda en busca de trajes, que la misma Chanel probaba y ajustaba. Solía decir que sólo se conoce un verdadero Chanel cuando se lo ves puesto a la mismísima Coco.

Fuente: revista Gata Flora

Georgia O’Keeffe

Fuente: W Magazine

Se trata de otra de las artistas que desafió las normas estilísticas de su época. Al mejor estilo George Sand, esta mujer nacida en Nuevo México en 1887 dejó de lado los típicos vestidos que marcaban la silueta femenina de principios del siglo XX y los reemplazó por túnicas amplias y prendas andróginas como camisas blancas, capas y sombreros de fieltro. Su estilo masculino y monocromo fue una energizante inspiración para el diseño de moda contemporáneo. En 1984, Calvin Klein elaboró una colección inspirada en O’Keeffe. También lo hizo Valentino en 2012, cuando utilizó algunas de sus pinturas como disparador, y en 2018, cuando confeccionó telas con los motivos de las flores gigantes emblemáticas de la artista americana. Estos pequeños gestos de la industria la fueron consagrando como un emblema del estilo femenino sin fecha de vencimiento. El año pasado el Museo de Brooklyn expuso “Georgia O’Keeffe: Living Modern”, una muestra que exhibía el costado fashionista de la artista, presentando su ropa, pinturas y dibujos y la única prenda de color que poseyó: un tapado de noche de los años 30 que usó durante su estadía en Nueva York.

Vista de la exposición de la ropa de O’Keeffe en el Brooklym Museum. Fuente: NWI Times

Agnes Varda

Fuente: Harper´s Bazaar

La belga nacionalizada francesa es la única cineasta de nuestra lista y la reconocemos no solo por su estilo, sino por haber sido una de las primeras directoras de cine en explorar el cine de género, por haber ganado un Oscar honorífico el año pasado, y porque acaba de cumplir 90 años en pleno auge laboral, lo que nos habla de un espíritu especial y a contracorriente.

En la última alfombra de los Oscar, cuando estuvo nominada por el documental Visages, villages, lució un bellísimo conjunto pijamesco con bata floreada de Gucci que captó la atención de todos sus admiradores. Sumado al corte de pelo que luce hace décadas, con las raíces en su color gris natural, nos habla de un verdadero icono de estilo.

Fuente: Tiff