En el marco del ciclo de charlas YarnTalks, la empresa textil El Espartano convocó a una de las pronosticadoras de tendencias más importantes del mundo, la holandesa Lidewij Edelkoort, quien brindó una conferencia en el auditorio del Museo Nacional de Bellas Artes.

Para los que no la conocen, la revista Time la considera una de las 25 personas más influyentes en el mundo de la moda. En 1986 fundó su empresa Trend Union, bureau internacional de tendencias de diseño, moda, belleza y arquitectura, que asesora a las empresas más reconocidas del mundo de diversas industrias. En 2011 fundó la School of Form, una escuela de diseño en Poznan, Polonia, que forma a estudiantes de Europa del Este a través de un plan de estudios que combina estudios de diseño y humanidades. Desde 1992, las revistas de Edelkoort –View on Color, InView y Bloom– han funcionado como biblias de estilo para profesionales de disciplinas diversas.

Foto: Gentileza de Yarn Talks, El Espartano.

Edelkoort entiende a la moda y al diseño como valiosas formas de expresión y comunicación, y propone que los diseñadores y las empresas se unan en lo que ella llama “la emancipación del hemisferio sur”. Para ella, América Latina tiene el potencial suficiente para crear sus propias tendencias, en lugar de replicar los conceptos de Europa y Estados Unidos. En la conferencia que dio en el Bellas Artes, volcó sus predicciones de tendencias para la temporada 2020 relacionadas con el concepto de Folklore, ideas a las que debemos prestar atención si queremos entender hacia dónde apuntará la industria de la moda en los próximos años.

Foto: Gentileza Yarn Talks, El Espartano.

Tendencias 2020: el Folklore

El Folklore, según Edelkoort, es la tendencia que asoma en el horizonte de los años venideros. Es un concepto que permite transitar la idea de que todos, en todas partes del mundo, hacemos las mismas cosas: comemos, nos vestimos, dormimos. Y que tenemos que encontrar ese delgado hilo conductor. A partir de lo que nos une podremos corrernos del individualismo opresivo en el que estamos inmersos. ¿Por qué el Folklore puede darnos eso? Porque propone recuperar técnicas ancestrales, el valor del trabajo textil (tan bastardeado hoy en día), y la relación con nuestra historia. Ese es el hilo conductor que estamos buscando porque acontece en los bordes de la ropa: los pompones, los flecos, las guardas que conforman las terminaciones de la ropa, son detalles universales que nos hermanan con culturas diferentes y con épocas antiguas. En un mundo que se presenta hostil, a toda velocidad, individualista y con poco espacio para el encuentro con el otro, las tendencias que vendrán en materia de ropa representarán esa necesidad de volver a conectarnos con el trabajo artesanal, el concepto de slow fashion, la importancia de la producción textil, la libertad de movimiento, la sensorialidad y la empatía.

Foto: Gentileza Yarn Talks, El Espartano.

En su conferencia, Li Edelkoort repasó la historia de algunas prendas icónicas que encarnan el nuevo espíritu que expresará la moda en el próximo cambio de década. Para tomar nota:

Túnica universal. Se trata de la histórica prenda unisex que retornará para representar el espíritu no gender de esta época. Además, dice Edelkoort “que cumple la fantasía masculina de usar vestido”. Una prenda neutra, que oscila entre el vestido y la camisa y que será un gran comodín de verano, tanto para la playa como para la ciudad.

Camisa granjera. La usaron desde Elizabeth Taylor a Beyoncé. Generalmente es blanca y lleva bordados coloridos en el cuello y las mangas. Se usa en Marruecos, Europa del Este o América Latina.

Foto: Pinterest

Estética “esposa de pescador”. Tienen una gestualidad feliz y triste a la vez, siempre a la espera del retorno del amor. Los vestidos que usan registran ese estado de ánimo: son de colores oscuros, inspirados en el mar y las tormentas, muy largos y etéreos.

Las cintas o ribbons. Son decorativas de otras prendas, como faldas y vestidos. También se usan en forma de cinturón, como adorno para el pelo o para terminar alfombras. Son muy coloridas y hay diversas técnicas de producción. En países como Francia existen tiendas exclusivamente de este tipo de productos.

Foto: Trend Tablet

Falda con movimiento. Es una de las primeras prendas femeninas. Icónica en Bolivia y relacionada al empoderamiento femenino, invita a moverse y a bailar. Los bordados y borlas están, una vez más, en el borde de la prenda. Las que usaba Frida Kahlo han generado una identidad muy específica de la noción de Folklore, y ella se ha convertido, posiblemente, en el icono de moda de nuestra época. Una blusa (no una camisa) y una falda será el próximo uniforme moderno, muy distinto a lo que usamos ahora.

El delantal. Con la tendencia gastronómica en auge, el delantal como accesorio de moda está siendo recuperado. Ya sea en estampas florales o en colores neutros, se usan mucho en producciones de moda como sobrecubierta de un vestido, para jugar con varias capas de color y textura.

Foto: Trend Tablet

Prendas covering. El formato de ropa cubritiva, de grandes proporciones, que se usó tanto en los 60 o en los 90, ahora vuelve en modo “hoodie”. Esos buzos enormes que abrazan el cuerpo, en tonos vibrantes como rosa chicle o naranja, y que son emblemas de diseño de firmas como Acne Studios. El epítome del confort.

Estilo envolvente. La funcionalidad versátil de la manta o la maxi bufanda. Con una misma tela podemos hacer cualquier cosa, adaptarla a nuestras necesidades: si estamos en la playa la envolvemos en la cintura y tenemos un pareo, pero también a modo de accesorio para cargar a los hijos. Es el exponente máximo del no-diseño: no hay construcción pero tiene una creación funcional y espontánea.

Foto: Trend Tablet

Plantas protectoras. Las comunidades primitivas confeccionaban sus prendas con estas hojas y plantas, y se protegían del frío, el viento y la lluvia. Tiene una reminiscencia vudú y espiritual, y es la estética que antecede el boom de la rafia que ya estamos presenciando. También anticipa la idea de que las telas industriales, como el algodón, son altamente contaminantes, y por esa razón ya se están estudiando nuevos materiales para crear ropa en países desarrollados como Japón.

Animismo. Rescata el rol de los chamanes y de las fuentes naturales: plumas, símbolos, ribbons y tintes de la tierra en prendas que no temen conectarse con lo fantasmático, los poderes sobrenaturales y la energía anímica. Hay una relación con el mundo onírico y sus representaciones se vuelcan en la ropa. ¿Acaso los motivos astrológicos que ya se están multiplicando no tienen relación con esta idea?

Tejidos. Dibujos geométricos y gráficos en tejidos artesanales. Grandes telares y mucho color. Esta técnica no solo será importante en la ropa sino también en los accesorios para la casa. Se revaloriza lo sensorial, la relación de la piel y la ropa exige materiales especiales.

Foto: Trend Tablet

Bordados. Hoy se usan hasta en las zapatillas. Los bordados ya son tendencia, incluso en la proliferación de talleres para trabajar en bastidores y crear piezas de moda y de decoración, pero su importancia se profundizará en los próximos meses. Se trata de una industria importantísima tanto en Italia y España como en Arabia.

Los desperdicios. Se recupera la técnica de quilting o patchwork, que permite reciclar retazos de tela y convertirlos en una prenda nueva, en sintonía con la concientización del cuidado del medio ambiente. Esta idea de collage se presenta como una necesidad de cuidar ante la compulsión acumulativa y consumista.

En sus conclusiones finales, Li Eldekoort nos invitó a abrir la cabeza para ver las posibilidades de encuentro y no creer tanto en las estrategias de marketing que matan la creatividad. Abrir la cabeza para darnos cuenta de que, a la hora de armar nuestro armario, no siempre la campera de cuero o la camisa blanca son las soluciones. Las personas compran cosas, llegan a su casa y ni siquiera abren las bolsas. Las dejan tiradas por ahí porque su deseo consumista ya fue satisfecho. Ese modo de funcionamiento de la moda se debe detener; tenemos que dejar de comprar por la excitación de gastar y recuperar la alegría de vestirnos, una acción que tiene más que ver con el estilo de nuestra historia y de nuestras culturas que de lo que dictan los influenciadores de las redes sociales.