Hace pocos días perdimos para siempre a Bill Cunningham. Para algunos, un nombre desconocido. Para quienes amamos la moda, un referente para descubrir los outfits más interesantes y atractivos. Una figura entrañable que recorría las calles de Nueva York con su bicicleta y su cámara, siempre atento a descubrir la belleza allí donde estuviera. Y para mí, ése es su primer legado. Él decía “el que busca belleza, la va a encontrar” (It’s the same today as it ever was. He who seeks beauty will find it). Esta frase, que resume una filosofía de vida, tiene todo que ver con el mundo de la moda pero también con una actitud ante las cosas. Dedicó varias décadas a un recorrido en el que su primer y máximo objetivo era encontrar figuras con estilo y belleza en el vestir. Anna Wintour llegó a decir “todas nos vestimos para Bill“, señalando que para toda mujer neoyorquina era un reconocimiento ser “descubierta” e inmortalizada por su cámara.

Bill Cunningham en Met Gala // VOGUE
Bill Cunningham en Met Gala // VOGUE
Bill Cunningham y Anna Wintour // What we like NYC
Bill Cunningham y Anna Wintour // What we like NYC

Pero esta frase tiene un sentido más amplio, que trasciende el outfit. Estamos en un tiempo en que los cánones de belleza se han ampliado. El mejor estilismo no es el más “perfecto” sino el más personal, el que expresa mejor la identidad de cada uno. Estamos en un tiempo de rupturas, y en las elecciones que hacía Bill Cunningham podíamos encontrar figuras jóvenes o mayores, elegantes o desafiantes, escandalosas o discretas pero siempre con una personalidad definida. Allí estaba su impronta, y creo que refleja bien el espíritu de la época.

Fotografía Bill Cunningham // TIME
Fotografía Bill Cunningham // TIME
"Facades" de Bill Cunningham // W magazine
“Facades” de Bill Cunningham // W magazine
"Facades" de Bill Cunningham // Behind the scenes new York history
“Facades” de Bill Cunningham // Behind the scenes New York History

Hubo otra frase suya que también me marcó: “Dejo a la calle que me hable; para poder escuchar lo que dice, es necesario salir y observar las cosas tal como son” (I let the street speak to me. In order for it to speak to you, you need to stay out and see what it is). Esta actitud es lo opuesto al protagonismo. Es la capacidad de espera y de observación paciente. Se parece mucho a la actitud de la investigación de tendencias, donde lo importante es estar abierto y dispuesto a que el mundo se despliegue para captar sus expresiones. Es lograr una postura acrítica y disponible.

Tal vez por eso su propia vestimenta era siempre la misma: una chaqueta azul en verano, una capucha gris en invierno. No buscaba competir con los objetivos de su lente ni tampoco ser, él mismo, un foco de observación. Más bien apuntaba a diluirse, a fusionarse con el ambiente, a no intervenir en el entorno. Un observador neutro, sagaz y perceptivo.

Bill Cunningham // Fabulous muses
Bill Cunningham // Fabulous muses
Bill Cunningham // Pinterest
Bill Cunningham // Pinterest

En una ciudad tan competitiva, en la que la mayoría busca marcar su presencia, esta figura logró sin embargo ocupar un lugar de gran destaque. No buscaba fotografiar la celebridad sino la personalidad. Y fue, tal como sus mejores fotografías, pura personalidad. Mostró que no es necesaria la estridencia para lograr un lugar de respeto y valoración. En su caso, fue suficiente con hacer las cosas bien, tan bien que captó la atención del mundo de la moda desde un lugar de profesionalismo creativo, sin entrar en la batalla de la visibilidad.

Bill Cunningham // Pinterest
Bill Cunningham // Pinterest

Para mí, ese legado también está presente: habla de alguien que logró abrirse camino sin chocar, simplemente siendo quien era y haciendo las cosas que amaba.

Bill Cunningham // Pinterest
Bill Cunningham // Pinterest