Anoche, 23 de agosto de 2017, Ana Livni celebró los 15 años de su marca homónima junto a su pareja, Fernando Escuder. Ellos, junto con un equipo talentoso, lograron montar un espectáculo memorable, de esos que recuerdan que la moda es más que ropa.

Por ser nueva en el universo de la moda local, era la primera vez que veía un desfile de Ana y tenía grandes expectativas. Varias personas me habían contado que sus puestas en escena solían ser increíbles -hablo en pasado porque hacía bastante no hacían un desfile de esta magnitud-. Desde un principio Ana y Fernando buscaron que las exposiciones fueran un matrimonio de la moda, el arte y la cultura. El Museo Nacional de Artes Visuales y el Palacio Santos fueron algunas de la locaciones que eligieron en el pasado, y este año fue el turno de el Teatro Solís.

El show de ayer, llamado TANGOtex, estuvo dividido en tres actos, todos musicalizados por el talentoso Luciano Supervielle. La danza y el tango -también se celebran los 100 años de la cumparsita- se fueron entrelazando con las modelos y la exposición de prendas increíbles, que cada pocos minutos arrancaban del público suspiros y aplausos explosivos. Incluso, alguno que otro terminó llorando.

La colección conservó elementos clásicos de la marca, como la utilización de lana hervida con ese teñido tan característico de Ana Livni, o sus plisados. Pero también tuvo detalles que la convirtieron en algo novedoso y fresco: por ejemplo, la ilustración del abrazo del tango, presente en algunos vestidos, abrigos y pantalones. Cada una de las prendas, que con tanta gracia se deslizó por el escenario del Teatro Solís eran objeto de deseo instantáneo.

Un aplauso grande a ellos y a todo el equipo – entre ellos Rosario San Juan, Beatriz Arteaga y más- que lo hizo posible. Agradezco profundamente a Ana Livni y a Fernando Escuder por creer en la moda como algo transformador y digno de apreciar así, con la solemnidad que se mira un cuadro.

Por suerte Burke Atkerson estuvo presente para capturar los mejores momentos y nos envió estas imágenes hermosas.

Foto: Burke Atkerson.
Foto: Burke Atkerson.
Foto: Burke Atkerson.

Foto: Burke Atkerson.
Foto: Burke Atkerson.

Para concluir les dejo este texto que escribió Natalia Jinchuk, editora de Couture, para el programa.

La moda, dice la estudiosa y experta en tendencias holandesa Li Edelkoort, está pasada de moda. Y necesita un cambio de raíz.

Desde un icónico taller en la Ciudad Vieja emergen creadores con estética propia pero sobre todo con una filosofía de trabajo que los mantiene en su camino. Moda lenta. Una frase que se convierte en un mantra: “sin prisa, sin pausa”. Ana Livni y Fernando Escuder, en pareja desde hace más de 20 años, fueron pioneros en Uruguay en jugar con el concepto de diseño de autor, que afloró con la crisis de 2001 en el río de la Plata. Diseñadores industriales egresados del anterior Centro de Diseño (hoy EUCD), con un posgrado Mercosur Design con Polimoda de Florencia, representan la bisagra entre la ya casi inexistente industria textil uruguaya y la nueva camada de marcas independientes.

El Atelier Livni-Escuder, que cumple 15 años, se alza en un gesto patriota. Aun con la posibilidad de permanecer en mercados más alentadores, la necesidad de crear desde la cultura local, enriquecerla y educar en diseño siempre fue más fuerte. Ana y Fernando cuestionan y experimentan. Pertenecen a la escuela del hacer y por lo tanto cosen, tiñen, estampan, transforman, subliman… Conectan con artistas, artesanos, talleristas, fabricantes, productores. Se desvinculan a conciencia del negocio de la moda y se posicionan como Industriales de la cultura. Sus prendas atraviesan temporadas, se vuelven tesoros en los guardarropas de clientes en Uruguay y el mundo.

Hoy brindo por este proyecto sustentable, desafiante del status quo, que suma valor a su entorno y que continúa escribiendo su propia historia.