Para las amantes de la música, Polly Jean Harvey es un referente. Ella simboliza el poder femenino desde una postura muy natural pero también ha sido una gran influencia para artistas masculinos, como Kurt Cobain. Su acercamiento con la música es único y fresco, y la ha llevado a mantenerse siempre a la vanguardia. Gran parte de este éxito se debe a su proceso de creación, en el que experimenta con distintos géneros musicales, prueba nuevos instrumentos (que ella misma toca) y analiza en profundidad un objeto de estudio para plasmarlo en letras que se convierten en poesía. Harvey no se queda en la superficie y a la hora de crear siempre intenta caminar en los zapatos de otros, hasta el punto de convertirse en otra persona.

Pero esta profundidad lírica se potencia gracias a su continua experimentación con el plano más visible de su expresividad artística. Así como a lo largo de sus 25 años de carrera nunca repitió su sonido, tampoco la vimos reincidir en una misma estética. Lo que más atrae de esta constante evolución es que PJ Harvey lo hace principalmente con fines artísticos, y no tanto como reflejo de una búsqueda personal. De ahí la diferencia entre los artistas que se “descubren” a sí mismos y los que se reinventan.

Después de cinco años de espera por nuevo material, el 15 de abril salió su noveno álbum de estudio, The Hope Six Demolition Project, y para celebrarlo analizamos las distintas stage personas que interpretó en su carrera y que continúan siendo relevantes en la música y la moda contemporáneas.

Foto: Flipboard

1. Brit Grunge

Cuando PJ Harvey saltó al estrellato en 1992, Estados Unidos estaba en pleno auge del movimiento grunge, impulsado por bandas como Nirvana y Pearl Jam. Mientras tanto, en el Reino Unido no se presentaban claros referentes locales del movimiento, e incluso se generaron estilos musicales (como el Brit Pop) que de cierto modo reaccionaban contra esta globalización musical. Pero nadie hubiese pensado que una chica de la zona rural de Dorset reinventara el sonido británico y le diera al grunge un ángulo fresco y más complejo.

Acompañada por su poderosa guitarra y con una dulce pero también feroz voz, PJ Harvey presentó su disco debut Dry (1992). La cantautora de poco más de metro y medio lideraba su banda en una vestimenta all black, con botas y chaqueta de cuero, pelo atado y ni una gota de maquillaje. Si bien no hay nada de desafiante en este look andrógino (a diferencia de sus canciones), fueron ciertas producciones de fotos las que sacudieron a la prensa y al público. Ya sea porque mostraba sus axilas sin depilar, o porque aparecía semidesnuda de una manera vulnerable, Polly se sirvió de su estética para confundir a hombres y mujeres, quienes querían reducirla a una cantante feminista o a una mujer que quería entrar en el mundo de los hombres convirtiéndose en uno. Poco les duró la confusión: PJ había llegado para quedarse y derribar todo preconcepto que se tuviera de ella.

Foto: Tumblr
Foto: Tumblr

2. Rock Queenie

Con su segundo disco, Rid of Me (1993), Harvey continuó burlándose de las convenciones del género femenino y masculino con letras agresivas y detonadoras, que la posicionaron como una de las artistas más provocadoras de la escena musical. Para acompañar el tono provocador de Rid of Me, Polly personificó a 50ft Queenie, el personaje de la canción del mismo nombre y que lo podemos ver representado en su video. Una figura ordinaria y agresiva, que una entrevista la resumió como: “una reina grande y gorda. De desayuno come gente y anda por ahí en plataformas de oro”.

Puede que este look se vea como un improvisado disfraz de Halloween, y que la estética sea demasiado bajo presupuesto, pero eso es lo que le da el giro atractivo. No estamos ante una versión más “femenina” de la artista, sino que la estamos viendo burlándose de todo, tal como lo hace en sus canciones.

Foto: 500px
Foto: 500px

3. Sexy Clown

Con To Bring You my Love (1995), Polly mostró su faceta más impactante de todas, en parte debido a la gran diferencia con respecto a su sonido y look anteriores. Tanto el álbum (que refleja claras inspiraciones del blues pero con una producción súper moderna) como su look exuberante comprobaban que la inglesa creaba sus propias reglas. Para encarnar el anhelo de las intensas canciones, PJ se presentaba a sí misma caricaturizada, con looks temáticos pero casi todos compuestos por un rostro completamente maquillado al estilo carnaval, push ups al descubierto, colores estridentes, accesorios baratos y otros elementos estrafalarios. Este fuerte componente visual se resaltaba con sus hipnotizadores y vigorosos movimientos en el escenario.

¿Qué había pasado con la chica un poco rígida, del look all black y las axilas sin depilar? Lo admirable de Polly es que, si bien impactaba a primera vista, los espectadores se concentraron en su transformación artística y no tanto en el cambio de look.

Foto: The Unapologists
Foto: The Unapologists

Bonus Track: Cool Twins

Sí, es un bonus track porque esta referencia no pertenece a uno de sus discos, sino a una colaboración muy especial con Nick Cave. Después de 20 años, se sigue hablando del icónico video de “Henry Lee”, en el que los artistas se cantan, se tocan, bailan y terminan besándose. Quizás una de las razones que ayudan a recordarlo es lo cool que lucían juntos: ambos con traje negro entallado, camisa blanca y ese perfecto contraste provocado por sus cabellos negros y la casi extrema palidez.

La colaboración terminaría desembocando en una relación amorosa que hasta el día de hoy genera intriga. Tanto la química que vemos en el video como la sólida estética que rodeaba a la pareja se pueden percibir en las actuaciones en vivo del dúo. A pesar de que la relación duró poco, impactó profundamente en las carreras de los artistas (quizás más en la de Cave), y este momento quedará por siempre en nuestra retina gracias al impactante componente estético, así como en nuestros corazones por el recuerdo de la pareja más cool de la música.

Foto: Dazed
Foto: Dazed

4. Moody Gal

Tres años después del poderoso To Bring You My Love, PJ lanzó Is This Desire? (1998), un álbum atmosférico, en el que el cool de bases electrónicas, influencias del trip-hop y la voz tímida de la artista nos envuelven en un ambiente más terrenal y sutil.

Esta vibra cool pero delicada se ve reflejada en la apariencia de la artista, que había abandonado el exceso de color, las texturas y el maquillaje de su período carnavalesco, así como el sartorial look al que había evolucionado con Nick Cave, para lograr un look más personal y auténtico, aunque no por eso más atractivo. Sus rulos naturales se acompañaban de un cerquillo mega corto (que le aportaba un aire desequilibrado al imperturbable rostro de Harvey), sus cejas ahora estaban extremadamente depiladas y su silueta frágil se destacaba en entalladas musculosas y poses tímidas. Definitivamente, ya no estábamos ni escuchando ni viendo a uno de los personajes desafiantes a los que estábamos acostumbrados. Por el contrario, era la primera vez que veíamos el lado vulnerable de Polly Jean.

Foto: The Place 2
Foto: The Place

5. Posh Polly

Cumplidos sus 30 años, Polly nos mostró lo que se podría calificar como su faceta más convencional. El sonido mainstream (bueno, mainstream à la PJ Harvey) de Stories From the City, Stories From the Sea (2000) nos exponía un lado desconocido de la artista, el de la estabilidad, la reflexión y la madurez, que se traducía visualmente a un look más pulido pero con mucha actitud. Un claro ejemplo de este perfecto equilibrio es el video de “This Is Love”, en el que la cámara sigue a una seductora PJ, que canta y toca su guitarra en un sexy power suit blanco que podría ser usado por cualquier modelo pero que con su pisar provocador ella lo hace suyo.

Foto: The Guardian
Foto: The Guardian

6. DIY Glamour

A mediados de los 2000 Harvey volvió a toda máquina con un sonido súper fresco y sorprendiendo a todos con una imagen que se apartaba claramente de la madurez de la anterior. Uh Huh Her (2004) es el primer disco completamente realizado por ella, en el estudio de su casa y con sus instrumentos. Esta liberación y suerte de “prueba y error” del DIY del álbum las vemos también en el look de PJ, que se podría resumir a un vestido de algodón con un diseño irónico, colores chillones y la extraña combinación de tacos altos con medias a rayas. Si bien continuaba con la sensualidad de la era Stories From the City, Stories From the Sea, con Uh Huh Her buscaba la liberación de cualquier tipo de convención sobre lo sexy y usaba su sexualidad como medio de expresión. Esto se ve también en su pelo, cortado a la navaja, con un cerquillo que oculta la mitad de su rostro y un laciado que dejaba atrás todo rastro de la Polly natural.

Además, la unión entre la fuerza de su nuevo sonido y la libertad que le aportaba su nuevo look estimulaban a PJ a dar un nuevo estilo de performance, compuesto por corridas por el escenario, sacudidas de cabeza y saltos que exhibían su ropa interior. En realidad, es una apariencia que a cualquier otra mujer le resultaría incómoda e incluso le generaría inseguridad, pero a ella la impulsó a manifestarse aún más.

Foto: Dorset Echo
Foto: Dorset Echo

7. Eerie Victorian Lady

Tan solo tres años después, con White Chalk (2007) PJ Harvey  transformó nuevamente su sonido e imagen, esta vez sumergiéndose en una inquietante atmósfera fantasmagórica. La sensación de pesadez que se siente a lo largo del disco se puede observar en la stage persona que Polly presentó durante este período. Con vestidos cargados al estilo victoriano, un peinado desprolijo e indescifrable y el piano que la acompañaba en sus pocas apariciones en vivo, la artista se transformó en un fantasma de su propia figura. Los tiempos en que saltaba de un extremo del escenario a otro con vestidos cortos habían quedado atrás, y era hora de decirle adiós a la Polly que habíamos empezado a conocer.

Foto: Island Records
Foto: Island Records

8. The New Goth

¿Cómo podía rematar la atmósfera creada con White Chalk? ¿Cómo lograría reinventarse a sí misma una vez más? Porque parecía que ya había probado todo y quizás se le habían agotado las ideas. Sí, habían pasado cuatro años, pero la espera valió la pena: con Let England Shake (2011) Harvey recuperó el trono de la vanguardia.

En este etapa se convirtió en una especie de figura mítica, que venía a delatar las grandes injusticias y darle voz a la especie humana a través de canciones universales sobre distintos conflictos bélicos, sin caer en el típico disco de protesta. Harvey tenía un mensaje y quería expresarlo, y para eso se alejó de la introvertida mujer de White Chalk para convertirse en una especie de arcángel, potenciado sobre todo gracias a su monumental aspecto. A pesar de evocar a épocas pasadas, su estética era sumamente vanguardista, en la que predominaban vestidos con fuertes notas góticas y dramáticas pero hermosas piezas de cabello que transmitían visualmente el tono bélico de Let England Shake así como su mensaje que, tal como su look, era complejo, difícil de asimilar pero atemporal.

Foto: News Locker
Foto: News Locker

9. Back to Rock

Llegamos al año 2016, PJ Harvey tiene 46 años y pasaron casi 25 desde su primer disco. En todo este tiempo, ha exhibido alter egos tan distintos como lo ha sido su música. Con su último trabajo, The Hope Six Demolition Project (2016), continúa fascinándonos con su proceso creativo (grabó el disco en una serie de sesiones abiertas al público) y con una nueva etapa artística que la muestra más reflexiva sobre la realidad, alejada de las metáforas y personajes que siempre supo crear. Quizás es por esta misma razón que la vemos con su look más natural hasta la fecha. De todas maneras, se está asegurando de mantener el interés de los más exigentes a nivel escénico. Al parecer, para su próximo tour reunió a un equipo creativo que incluye: un director, un set designer, un lighting designer y un costume designer, nada más y nada menos que la diseñadora belga Ann Demeulemeester. Dos mujeres rebeldes, anti-tendencias y que trabajan en libertad creativa. ¿Se les ocurre una dupla más badass? Es muy temprano para sacar conclusiones, pero todo parecería indicar que en este período vamos a conocer a una Polly que busca materializar en arte lo que escuchó y vio, una artista que no tiene necesidad de transformarse y que, por el contrario, evitará cualquier tipo de distracción innecesaria para que captemos su mensaje.