Vivimos un momento de la historia en que la juventud es el máximo ideal. Algunos dicen que comenzó en mayo del 68 con el slogan “la juventud al poder”, marcando una ruptura con el acartonamiento de las décadas anteriores. Y desde allí, todo esto no hizo sino crecer: la ropa, la música, los valores y la irreverencia de los jóvenes pasó a ser el aspiracional de todos. Nadie quería admitir ser de “mediana edad”, y el paso del tiempo se convirtió en un problema que había que postergar -o disimular- a toda costa.

Así, para algunas generaciones se estableció una lucha sin pausa para mantenerse joven, y eso incluyó no sólo el cuidado del look en vestimenta sino las cirugías estéticas y un conjunto de cambios en las conductas que reflejaban la desesperación que nos producía, como sociedad, ese proceso. Librábamos una batalla que está, como es lógico, perdida de antemano.

Hoy estamos viviendo una revisión importante, que nos lleva a cuestionarnos no sólo los límites de la edad sino todos los límites en general. ¿Qué es la belleza? Queda claro que los modelos de lo que consideramos bello están en plena transformación. No hemos dejado de admirar la estética de lo joven, pero las sociedades se aprontan para ensanchar sus criterios.

Slate
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Pittsburgh Post Gazette
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Shminhe
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Garance Doré, esa increíble ilustradora y blogger pionera francesa (hoy viviendo en NY), ha escrito un encendido discurso que puede generar aceptación o rechazo, pero que sin duda produce reflexión. Ella, con la intuición propia del analista que percibe la tendencia antes que se haga masiva, reniega del culto a la juventud y se suma a la idea de que se puede ser hermoso y feliz más allá de los 40. Me encantó la forma en que señala que ella tenía tanto miedo como todos a la barrera de los 40, y a la sensación de “quedar fuera” de algo. Y más allá del tema de la edad, la honestidad para mostrar sus miedos y su vulnerabilidad la ubican también en un polo trendy: la transparencia, la honestidad emocional son tendencia. Hoy es cool mostrar “lo que es”,  exponer y asumir las consecuencias. El mensaje podría ser “bajemos la hipocresía” y -especialmente- “bajemos la exigencia”. Su tono puede ser desafiante, pero el contenido es sin duda potente y también valeroso.

Zara & Moi
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L' Express
L’ Express

Tan firme es la revisión del tema generacional que está empezando a emerger la palabra “ageless”. Así como la moda (y la sociedad) están incorporando el concepto de “genderless” (cuestionando la rigidez de las viejas ideas de género), las generaciones se van conectando entre sí de una manera más fluida y mucho más compartida. En el suplemento Moda y Belleza de La Nación leemos: “El ageless viene a reflejar una mirada mucho más desprejuiciada. En un mundo en el que los hipsters  resignifican prendas “de viejos” y en el “los viejos” son celebrados en su audacia y riesgo, no es de extrañar que a los padres les divierta el “match”. Las relaciones de poder dejaron de ser tan verticales y la nueva horizontalidad, se refleja, en una complicidad estética entre generaciones”.

Inspire N Style
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L'Officiel
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Advanced Style
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¿Estará instalándose una nueva tendencia? ¿Más libertad, más aceptación, más capacidad de ser felices con lo que somos?

Patricia Wolf, una referente local de belleza y onda, postea:

Los años pasan pero yo sigo siendo, en esencia, esa niña de ojos grandes. Valoro mi edad, no la oculto y no me genera más ansiedad que la simple coquetería femenina (por eso esta foto tiene un lindo filtro). Cada cambio de look que hago la gente opina y es algo lindo. Pero me llama la atención cuando dicen que parezco de más edad. Tiene alguna importancia? Esta mal? No tiene sentido que las mujeres nos castiguemos por envejecer, me dirijo especialmente a ellas porque es algo bien metido en la cabeza de la mujer, caballeros sepan disculpar. Envejecer es algo que esta implícito en la vida misma, es parte de la naturaleza y su ciclo. No es algo negativo a pesar de que nos veamos diferentes y se nos caigan algunas cosas (ojo que esto no es exclusivo de nuestro género ?). No cambiaría por nada del mundo tener la cabeza y la madurez que tanto tiempo me costó atesorar a mis 42 años de edad. Y a los jóvenes les digo (lease con voz de bruja mala): No escupan para arriba, porque en este planeta todo lo que sube baja, y si tienen suerte llegaran algún día a ser viejos y sabios como yo todavía aspiro a ser!!! Muaaajajajaaaa!!!!

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