*Ilustración: Serrana del Castillo para Couture.

Hace un par de semanas salí con mi hija de dos meses a hacer mandados en el barrio. Me llevó diez minutos en total. En ese lapso de tiempo, tres hombres conocidos -el portero, el dueño del almacén y un ex vecino- me preguntaron para cuándo el varón. Al primero le sonreí con paciente amabilidad, al segundo le contesté que estaba muy contenta con mis dos hijas (y acababa de parir) y al tercero -padre de dos varones- le espeté: ¿y vos, para cuándo la nena?.

El embarazo y -creo, espero- los primeros años de crianza de los hijos son un cúmulo de lugares comunes, de intrusiones en la intimidad y de consejos no pedidos. Lo entiendo, trato de sobrellevarlo con paciencia y hasta ahora solo lo trataba como de quien venía. Pero estamos atravesando momentos revolucionarios y, de pronto, siento que los lugares comunes deberían dejar de serlo.

Esas convenciones sociales se arrastran de siglos de costumbres no cuestionadas. No me considero tan vieja (ejem), pero cuando le cuento a gente apenas un poco menor que en mis épocas de estudiante universitaria se fumaba tabaco en clase, en los pasillos, en la cantina, les resulta difícil de creer. Fumar en espacios cerrados era un lugar súper común; hoy es impensable y molesto. La misoginia va en ese camino.

Para donde se mire, una oleada femenina, cada vez más organizada, lucha, reclama y cuestiona lo establecido. Actrices de Hollywood, activistas de #niunamenos, #NOMO (mujeres que eligen no ser madres), madres reales, división Mujeres de la ONU, Las Puñadito, Hillary vs Trump… Con más o menos belicosidad, y no necesariamente conectadas con el feminismo puro y duro, las mujeres de esta era añadimos a nuestra eterna lista de tareas y exigencias la de sacudir el pensamiento instalado desde el poder masculino en más de dos mil años.

Menuda tarea.

Por eso marzo, mes del histórico “Día de la mujer”, luego banalizado por el consumo, es desde Couture el mes del poder femenino. Vemos cómo, cuando somos libres de elegir, nuestra cualidad de mujeres se transforma en un superpoder capaz de mover montañas. Si como muestra vale un botón, sólo fíjense que en Uruguay un grupito de mujeres jóvenes levantaron una industria fundida como es la de la moda y están haciendo girar la aguja.

Porque queremos multiplicar las voces de estas mujeres superpoderosas, invitamos a unas cuantas que admiramos por la capacidad de transformación de su entorno a compartir su vivencia de ser mujer hoy. A lo largo de marzo, iremos publicando sus columnas, que esperamos sirvan para la reflexión y el debate, siempre con respeto.

Gracias por estar, leer, sumar. De eso se trata también el #girlpower.

Ilustración: Serrana del Castillo.
Ilustración: Serrana del Castillo.