Especializada en la fabricación y comercialización de tejidos angostos, como etiquetas, elásticos y cintas rígidas, Medeatex es una rara avis en la industria textil uruguaya. No solo sobrevivió a la devastadora crisis del 2002 que terminó con varias de las fábricas locales, sino que cumplió 65 años de experiencia, funciona las 24 horas del día, tiene más de 100 empleados y exporta el 90% de su producción de etiquetas. Este último dato es especialmente sorprendente en una era donde la mayoría de la producción de textiles se ubica en la otra punta del planeta, en Asia. “Somos un milagro”, dice sonriente Javier Bonifacino, gerente comercial de la empresa.

De todas formas tiene claro de que no se trata exactamente de un milagro, sino del resultado de años de trabajo. “Somos metódicos, tenemos sistemas y procesos que nos permiten, entre otras cosas, repetir una producción años después. También somos exigentes, tanto en la exportación como en el trabajo con el mercado local”, afirma.

La apertura al mundo para Medeatex se dio sobre todo hacia fines de la década del 90 y principios de los 2000, época en la que cambió el panorama de la industria de la moda uruguaya. Las grandes fábricas dejaron de producir a nivel local y se pasaron al mercado asiático y por eso era imperativo abrirse al exterior. Esa apertura trajo nuevas ideas, porque los pedidos de Estados Unidos y Europa los llevaba a estar siempre a la vanguardia del rubro: “Para llegar a vender en el exterior hay que tener determinado nivel y cumplir ciertos requisitos de calidad”, sostiene Javier.

Foto: cortesía Medeatex
Foto: cortesía Medeatex

Eso pasó a ser clave sobre el año 2008, en plena ebullición del diseño uruguayo, y Medeatex empezó a recibir un nuevo tipo de clientes: los emprendedores locales. Con ellos puso en práctica lo adquirido con los grandes clientes del exterior (técnicas y procesos). Así comenzó a darse un ida y vuelta con las diseñadoras uruguayas, que en su mayoría desconocían el espectro de posibilidades que existen a la hora de pensar una etiqueta (algo no menor, porque al fin y al cabo es lo que lleva el logo de la marca). Con este tipo de emprendimientos -entre ellos Rotunda, Caro Criado, Zarvich, Srta. Peel y Hanami-  es que busca estrechar su relación, para lograr convertirse en un aliado más que en un eslabón de la cadena productiva.

Hoy Medea cuenta con 70 clientes en el exterior y 500 a nivel local, con los que busca acercarse aún más. En este sentido involucró a Sebastián Correa, representante de ventas en el exterior de Medeatex, amigo de la casa y responsable de la comunicación para el mercado uruguayo. Así el equipo decidió abrir el Instagram de Medeatex con contenidos súper valiosos para los insiders de la moda y generar un plan de activaciones que incluyó la presentación de HIT, la pasarela más grande de la historia de MoWeek, la creación de etiquetas especiales con ciertos diseñadores y una edición muy divertida de cintas y asas de carteras junto con Rubia Mala.

La cadena productiva es uno de los eslabones débiles para la moda local, por lo que generar alianzas a largo plazo con sus proveedores es clave. En este sentido, Medeatex, una empresa con gran experiencia en su rubro, cabeza abierta y ganas de generar cosas nuevas, se convierte en un socio estratégico para continuar creciendo.

Emanuel Dos Santos con la cinta de Rubia Mala. Foto: Romina Introini para Couture