A principio de este año anunciamos el regreso del rosado, que después de décadas de haber sido tildado despectivamente como naïf se transformó en el color más canchero del momento tanto para hombres como para mujeres. Sin embargo, una vez que llegó al mainstream lo hizo con gran intensidad -invadió desde las portadas de las revistas hasta las vidrieras de las principales tiendas- que saturó pronto. Y en ese afán por la novedad llegó a su cumbre. Es el turno del amarillo de tomar su lugar.

Las señales las veníamos viendo desde hace un tiempo. Todo empezó con el vestido amarillo de Rihanna en la gala del MET  de 2015 y después vinieron el mostaza de Beyoncé en Lemonade, el tecnicolor de Emma Stone en La La Land, el lima de Natalie Portman en los Golden Globes y el clásico de Emma Watson en La Bella y la Bestia. ¿Que tienen en común estas cinco mujeres? Hacen un statement. El amarillo es una forma de decir “estoy acá, soy distinta del resto y no le pido perdón o permiso a nadie”.

Las señales amarillas. Collage: Couture.

En cuanto a la pasarela, WGSN señala -una vez más- a la Céline de Phoebe Philo como precursora de esta tendencia. Entre 2015 y 2016 las piezas amarillas fueron una constante en las diferentes colecciones de la marca, que después de instalar la semilla lo abandonó el amarillo por el verde y el azul eléctrico (seguramente esos son los colores que vamos a usar en 2019).

Que Céline utilizara el amarillo en las diferentes temporadas nos da la pauta de una de las principales ventajas de este color: se puede usar todo el año, con tonos más dorados para el otoño y más cítricos para el verano.

Céline verano 2015, Pre fall 2015 y otoño 2016. Fotos: Vogue.

Por otro lado, salvo los florales intensos á la Gucci, la mayoría de las marcas han optado por una estética minimalista de siluetas holgadas que viene acompañada de colores planos. Entonces, para hacer un statement, hay que optar por colores jugados que contrasten con la simpleza de las prendas. Y también tienen que ver las tendencias en decoración, que cada vez se alejan más de las ondas nórdicas para dar una inyección de color, que viene en forma de tonos tropicales como el verde greenery, fucsia y amarillo.

Pero, más allá de las cuestiones prácticas, el amarillo habla de los tiempos que corren. Si la bandera de la juventud, el feminismo y las nuevas ideas supo ser rosada, ahora va a ser amarilla. Es un color que no sabe de géneros y no tiene miedo a llamar la atención. En una coyuntura donde todo parece ser gris, nos trae calidez y esperanza.

Foto: Decorist.

Así se fue colando en las colecciones y para verano 2017 todas las marcas más cancheras tenían su versión del amarillo. Por nombrar algunas, Creatures of Comfort, Rosie Assoulin, Emilio Pucci, Chloé, Dries van Noten, Jason Wu, Thakoon, 3.1 Phillip Lim, Tibi y Sies Marjan lucieron este color y lo transformaron en el rey de la temporada. Si antes no nos convencía, después de verlo conquistar las pasarelas nos convertimos en fanáticas. En Uruguay, Petra y Pastiche son dos abanderadas de esa tonalidad desde hace tiempo, pero parece que en verano 2017 es el color de Margo Baridón.

El amarillo en NYFW. Foto: Manrepeller
Pastiche, Petra y Margo Baridón.

En la moda, el amarillo tiene la reputación de no ser el más sentador de los colores y supuestamente no a cualquier color de piel le queda bien. ¿Nos importa? Para nada, no queremos llevar este color optimista y lucirlo con actitud.

Si quieren ver cómo combinarlo, pueden leer esta nota o mirar alguna de nuestras imágenes de inspiración.

Foto: Manrepeller.
Foto: Pinmg.
Foto: Fashion Medley
Foto: Harper’s Bazaar.
Pandora Sykes. Foto: Till Frances.
Foto: Buró 247.

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