Hace muchos años –unos nueve– me mudé de un departamento a otro y no pude evitar sentirme sucia cuando descubrí que tenía treinta y cuatro jeans en el placard. ¡Treinta y cuatro! Eran de varias marcas; me acuerdo que tenía unos gloriosos oxford de Paula Cahen D’Anvers, uno recto y sin gastados de Uma y otros magníficos semi-oxford azul oscuro de Jazmín Chebar con un tiro medio que me quedaba muy bien. Estoy segura de que no es casualidad que me acuerde de los que más usé y por muchos años. No tengo un registro de cómo fue que llegué a tener tantos, sólo puedo especular que quizá fue una etapa en la que trataba de encontrar EL JEAN que me acompañe por siempre. Apuesto a que esto les pasó a ustedes también o incluso que muchos siguen en la lucha.

Después de todos esos años –la locura que es pensar en todo lo que uno gasta en vano en ropa que ni siquiera disfruta me quita el sueño– puedo concluir que esa búsqueda a veces puede resultar infructuosa porque, sobre todo en las mujeres, nuestro cuerpo cambia a cada rato. Sumado a esto, las modas también lo hacen y de manera radical, para obligarnos a seguir rodando en la ruedita del hámster de estar actualizados y mirar con desdén lo que ya tenemos.

Entonces lo que nos queda es adoptar cada cierto tiempo la silueta que nos dé confort. Pero bien pensada, sincerándonos con cómo es nuestro cuerpo y repeliendo el intento de las marcas de imponernos cierto tipo de estilo –por más que anuncien la vuelta del tiro bajo, es tu decisión-. Siempre tendremos los Levi’s 501 en caso de que ninguna se digne a hacer un jean clásico.

vía Pinterest

 

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Miroslava Duma. Foto: Brooklyn Blonde.
Foto: Style Du Monde.

Es de las prendas más habitables y sin edad. Da igual si tenés quince o setenta y uno. Claro que nunca falta el que diga que no le quedan bien o que prefiere no usarlos, pero se me hace que la mayoría, cuando encontramos el que nos gusta, no lo soltamos hasta que se destruye, y si me disculpan la mística, ese es el tipo de relación que deberíamos tener con la ropa: una duradera y memorable.

Llegó el momento de elegir

Según una encuesta informal que hice en Twitter, que varios respondieron, muchos aportando su experiencia, las razones para elegir una marca en especial varían entre la elección por el precio, el calce, la comodidad, la durabilidad, la variedad de talles, el gastado y el largo. Todas más que válidas. De hecho el jean debe ser, de entre las prendas, la que más nos habilita a todos a hablar casi como especialistas catadores porque –al menos una abrumadora mayoría– los usamos sin interrupción desde que somos chicos.

La marca más durable mencionada fue Levi’s y en menor medida Calvin Klein. Entre los jeans que se recuerdan con nostalgia figuran los de Marithé + François Girbaud y los Guess noventosos. Dicen que los de Ginebra -que en Uruguay está en Magma– son muy buenos y no son tan largos pero que sí, son caros. Los de María Cher tienen buen calce, al igual que los de Jazmín Chebar, Kosiuko y los de A.Y. Not Dead; entran en esta categoría también los de Clara y Alló Martínez, que además fueron destacadas como marcas que piensan en los cuerpos de mujeres más treinta.

Entre los económicos se mezclan los nacionales y los internacionales: los que fabrica Coto, los de Primark, Zara y H&M. Me contaron que los de Complot tienen aguante y que hay talles grandes. Entre las marcas que no conocía están los de Joe’s de Estados Unidos, los Pastiche y Black & Liberty de Uruguay, los Swa-Mi de Argentina y los Country Road de Australia. Entre los de precio intermedio aparecen los de Topshop de forma sobresaliente –yo misma uso desde hace años el modelo Jamie y hace un tiempo adopté un Mom Jean–. Los hombres se inclinaron por H&M, Zara, Levi’s, Pepe JeansBensimon.

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Foto: Style Du Monde.
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Esto no pretende ser una nota que te dice cómo elegir un jean, o qué marca es mejor que las demás, todos más o menos sabemos qué nos conviene. Igual para los más inexpertos, hay una herramienta llamada Fitcode, que después de una serie de preguntas, te dice cuál es la mejor silueta para vos. Parece más importante tener presente frente a una decisión de compra, y antes de tener el impulso de ser innovador con un estilo de moda, cuál de los jeans de tu pasado más usaste y por qué, para usarlo como faro. Es por ahí capaz.

Desde hace rato que mi objetivo es construir un placard de ropa memorable decidido por mí y no por las marcas. Ese esfuerzo conlleva, a veces, pasar un buen rato sin comprar algo que necesito; pero es que prefiero no comprar por comprar porque en definitiva, tengo otra ropa. Todos tenemos otra ropa, demasiada incluso. Y desde este espacio, voy a hacer todo lo posible para que entendamos, que sí que la conexión con nuestra ropa es significativa y que por eso no tiene que ser elegida en arrebatos de consumo. El nuevo lujo es tener poco y bueno.