Muchas felicidades, muchos años de vida.

El 10 de julio BlogCouture cumplió nueve años. Nueve años de generar información y opinión altamente especializada, con un punto de vista particular que engloba un contexto particular, formación y bagajes personales, talentos que suman, momentos de auge y también declives. Cuando Moni fundó BlogCouture en 2007, los blogs como espacios de comunicación eran una novedad en el mundo. Quienes consumíamos con profunda sed a The Sartorialist, Garance Doré, Style Bubble, Man Repeller y unos pocos más sabrán de lo que hablo. En 2007 empezaba a surgir Facebook, pero la forma que había de enterarse de los nuevos posteos era entrando a los sitios con ilusión.

Cuando ahora vemos figuras como la multimillonaria Chiara Ferragni de The Blonde Salad, Camila Coutinho de Garotas Estupidas o Julie Sariñana de Sincerely Jules, resulta imposible pensar que en 2007 casi no existían bloggers de moda. Y es que en nueve años muchas cosas pueden ocurrir y, como testigos activos de la evolución, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que fueron nueve años que modificaron la moda para siempre.

BlogCouture surgió como un espacio de reflexión y documentación en torno al boom del diseño de indumentaria que estaba viviendo Uruguay. Fue el primer medio que le dio voz e imagen a estudiantes para mostrar sus proyectos, a gente produciendo cosas interesantes localmente; el primer medio en hacer eco real de lo que estaba sucediendo y en crear una comunidad alrededor de la moda y el diseño uruguayos. Surgió para diferenciarse de lo que había en la vuelta, para profundizar, para mostrar lo distinto.

Aquí viene una novedad: luego de nueve años de invertir (mucho) tiempo, energía, cabeza, planes y dinero en BlogCouture, tomamos la determinación de convertirlo en un modo de vida y por qué no en un negocio. Esto significa que en nuestros sitio y redes sociales comenzarán a ver varias colaboraciones con marcas; eso sí, tratadas siempre con la Mirada Couture, y teniendo en cuenta que la asociación con las marcas amigas posibilita tener contenidos premium, contar con colaboradores increíbles (periodistas, fotógrafos, ilustradores, diseñadores) y sobre todo continuar aportando nuestra mirada sobre la moda local y global de forma sostenida.

Una aclaración fundamental: nos interesan todos los fenómenos de moda. Por eso, vamos a difundir con total convicción causas como la producción nacional, la sustentabilidad y el Fashion Revolution; desfiles de alta costura y marcas de lujo; trabajos de institutos de diseño; macrotendencias; modelos; proyectos de emprendedores y marcas independientes; vínculos entre moda, tecnología e innovación y también empresas que mueven la economía y hacen creer que en Uruguay es posible el negocio de la moda. Al respecto, vemos que existen grandes estereotipos, quizá hasta alimentados por nosotras mismas. Como que una empresa es menos respetable por producir en China o en India. O que el trabajo de los diseñadores generando fichas técnicas o “copiando” muestras es menos valioso porque en apariencia carece de un input de expresión personal. O hasta que el fast fashion es una escuela poco válida desde el punto de vista profesional. Como causante de serios estragos ambientales y laborales debe ser seriamente cuestionado. Pero, vamos: el que esté libre de Zara, que tire la primera piedra.

Siempre promoveremos el desarrollo local porque creemos que Uruguay aún puede convertirse en un polo muy interesante de diseño y producto diferenciado. Pero para que eso suceda seguramente lo más útil será que un diseñador recién egresado, que sabe algo de técnica y nada de negocios, dé sus primeros pasos en una empresa. Sucede así en todas partes del mundo, hasta en los mercados más desarrollados y fructíferos. Hoy hay en Uruguay algunas marcas exitosas -nótese que no hablamos más de diseño de autor, que tiene pocos exponentes y ya forma parte del nuevo lujo- que lograron trascender por su talento y propuesta pero sobre todo porque fueron las primeras.

Las nuevas marcas que surgen la tienen infinitamente más difícil, a pesar de que el mercado se encuentra mucho más listo para recibir sus propuestas. Y quizá lleguen a la conclusión de que, para volver su negocio sustentable, deban producir por un tiempo fuera de Uruguay. ¿Y saben qué? Es válido. Por las razones que sean -políticas, culturales, de falta de recursos o de estrategia- la manufactura en Uruguay no pudo responder a las nuevas demandas. Entonces, ¿qué deben hacer los diseñadores? ¿Renunciar a su sueño de emprendedurismo? Quizá sí, porque muchos emprendimientos fracasan. Y quizá no, porque entienden que no hay una sola respuesta.

Parece entonces que todos tenemos el mismo fin común: crecer y desarrollarnos desde un propósito personal. El modelo de negocios neoliberal que prioriza las decisiones económicas sobre las estéticas y éticas está cayendo, y hoy nos encontramos buscando el valor compartido. Las empresas masivas lo están comenzando a entender, y deberán pagar un precio más alto al que están acostumbrados. Los pequeños emprendimientos, por lo pronto, nos estamos dando cuenta de que necesitamos de la experiencia, el know how y por qué no los contactos que nos puedan dar esos “gigantes”. Los caminos parecen paralelos, pero se encuentran en muchos más puntos de los que nos imaginamos.

Entonces, los invitamos a dejar sus prejuicios de lado, a seguir construyendo juntos, a sumarse a esta nueva etapa que ya estamos trabajando pero que tendrá novedades en un par de meses. Se vienen cambios, y sabemos que probablemente no a todos les gusten. Pero confiamos en que su criterio como parte de esta comunidad Couture los hará seguir estando cerca, creciendo, aceptando que el blanco y el negro ya fueron y que una enorme gama de colores conforman hoy la paleta de la realidad.

Chin chin 🙂