*Foto: Glamcult

Si bien Nueva York, Milán y Londres tienen su encanto, no hay lugar para la moda como París. Y durante Paris Fashion Week Invierno 2017 pudimos ver colecciones increíbles de marcas enormes, como Valentino, Yves Saint Laurent y Céline. Pero una de las más sorprendentes y frescas fue creada por un muchacho del sur de Francia que tiene tan solo 27 años pero ya hace varios que da que hablar: Simon Porte Jacquemus.

Para los más insiders no es novedad, para muchos aún es un perfecto desconocido. Pero desde sus comienzos ha hecho ruido en la capital francesa, con sus colecciones minimalistas de siluetas innovadoras surgidas de la deconstrucción y referencias a clásicos de la cultura gala. Desde hace algunas temporadas es señalado como uno de los nuevos talentos de la industria (en 2015 ganó el prestigioso premio LVMH prize) y viene cosechando fanáticos. Esta colección, sin embargo, fue distinta. Fresca, fascinante, coherente, contundente e inspirada. Realmente terminó por consagrarlo. Ahora, la pregunta es, ¿de dónde salió?

Jacquemus Fall 2017. Fotos: Vogue.
Jacquemus Fall 2017. Fotos: Vogue.
Jacquemus Fall 2017. Fotos: Vogue.
Jacquemus Fall 2017. Fotos: Vogue.

Sus comienzos

Simon Porte Jacquemus nació en 1990 (tienen permiso para sentirse viejos) y se crió en el sur de Francia “siempre descalzo, rodeado de un ambiente campesino. Girasoles, tierra, soledad, caballos y burros – elementos que aún marcan su trabajo”, como escribe Leendert Sonnevelt en Glamcult. Desde chico comenzó a hacer prendas (la primera fue una pollera hecha con cortinas para su madre) y se inició en la moda de forma autodidacta. Esa relación tan temprana y genuina con el oficio aún se nota en sus colecciones, que parecen rozar la inocencia.

Es que la estética de Jacquemus está muy relacionada a su infancia y a ese recuerdo de la campiña francesa. “No soy una persona nocturna. No me gusta centrarme en cosas como las drogas o el sexo. Amo el sol, a mis padres, la naturaleza, la familia… las cosas que me gustan son pequeñas”, explica. Los proyectos de arte para la escuela, jugar a disfrazarse, la ropa de su madre, todo se transforma así en siluetas, colores o texturas.

Y además es muy lindo. Foto: Elle.
Y además es muy lindo. Foto: Elle.

A los 18 años viajó a París y estudió durante tres meses en una escuela de diseño. Luego, su madre murió. “Fue un gran shock. Fue -es- el shock de mi vida. Me dije, Simon, no desperdicies el tiempo. Me obsesioné con el tiempo, con hacer todo lo que puedo hoy. Decidí lanzar mi marca en 2009 y nombrarla Jacquemus, en honor a mi madre”, contó el diseñador a The Cut. Así se convirtió en uno de los diseñadores más jóvenes en Paris Fashion Week, con presentaciones artísticas, surreales y hasta pretenciosas. Pero, más allá de la puesta en escena, sus prendas tenían -tienen- algo especial que convenció a gigantes del retail como Selfridges, Nordstrom y Net-a-porter para que le den un espacio en su tienda.
Siendo un outsider autodidacta, su entrada en el círculo de la moda parisino no fue sencilla. A través de happenings callejeros y vistiendo a sus amigos logró generar el buzz alrededor de su nombre. Aún así, al principio lo acusaban de que sus prendas estaban mal construidas, de amateur e incluso de que intentaba hacer lo mismo que Comme des Garçons (donde trabajó en la parte de ventas) y Maison Margiela. “Mucha gente aún cree que Jacquemus es un chiste. Que no es seria porque yo no soy tan serio”, dijo a Business of Fashion.

Una de las primeras colecciones de Jacquemus. Verano 2014. Foto: The Blogazine.

Una de las primeras colecciones de Jacquemus. Verano 2014. Foto: The Blogazine.

Jaquemus verano 2015. Foto: Dazed.
Jaquemus verano 2015. Foto: Dazed.

Jacquemus ahora

Hoy en día, sin embargo, el nivel de sus colecciones ha crecido y cada vez se vuelve más interesante, dando en el clavo al encontrar un equilibrio entre lo artístico y lo comercial. No en vano tiene fanáticas del nivel de Solange y Rihanna, y ganancias proyectadas para este año de unos 6 millones de dólares.

Todos sabemos que el talento no hace necesariamente al éxito comercial. Pero Jacquemus logró hacer funcionar la ecuación de realizar statement pieces, pero fáciles de usar y a un precio razonable. Entonces, una chica “normal” puede invertir en un top Jacquemus –son los que más se venden-, que por 400 dólares tiene un valor agregado de diseño que no se encuentra en el fast fashion; y combinarlo con jeans, pantalones o polleras de tiendas más accesibles.

Jacquemus verano 2017. Fotos: Vogue.
Jacquemus verano 2017. Fotos: Vogue.

Y esa es la clave. Porque, si bien existe gente con gran poder adquisitivo, la mayoría de las personas no tienen un gran presupuesto para invertir en ropa. Cada vez más los guardarropas de las mujeres que les interesa la moda están compuestos por básicos de tiendas como Zara, H&M, Uniqlo y statement pieces de autor. Esas son las que sí tienen valor sentimental y el comprarlas es un acto significativo. Se espera que la prenda sea atemporal, duradera, exclusiva, que esté bien hecha. “Gracias a su enfoque innovador de las siluetas clásicas a un precio contemporáneo, sus piezas se agotan casi al instante”, dijo Sarah Ruston de Net-a-Porter a Elle.Por otro lado, cada vez más, el consumidor busca comprarle a una marca que tiene ciertos valores, que representa una idea, una imagen. Basta con ver el fabuloso Instagram de Jacquemus para entender que sin duda la marca tiene una visión que va más allá de la ropa.

En palabras de Simon Porte Jacquemus: “Yo veo mis creaciones como filmografía. Cuando diseño imagino una escena, una historia completa. Veo luz, música, veo todo junto. No hago solo ropa, eso sería aburrido. Bueno, amo hacer prendas, pero no me despierto con el propósito de confeccionar una pollera”.

#JACQUEMUS ONLINE SHOP JACQUEMUS.COM

A post shared by SIMON PORTE JACQUEMUS (@jacquemus) on

#JACQUEMUS ONLINE SHOP JACQUEMUS.COM

A post shared by SIMON PORTE JACQUEMUS (@jacquemus) on