Necesitamos un cambio. Y el cambio no va a llegar desde ningún otro lado sino de nosotros mismos. Lo urgente: no puede morir gente por hacer prendas de moda que valen mucho, muchísimo menos, en precio y en costo, que la vida de cualquier persona. Y sin embargo, Rana Plaza. Y sin embargo, los agricultores de algodón en India. La muerte como extremo, pero: ¿y qué de las condiciones insalubres? ¿De las contaminaciones de las aguas sin cuestionamientos? ¿De las personas que ganan tres dólares por día, que duermen en su lugar de trabajo, que descansan uno o dos días al mes como mucho? ¿De las madres que deben dejar a sus hijos al cuidado de otros, librados a un destino caprichoso? Como dijo Stella McCartney: el poder está en los consumidores. Ellos -nosotros- deciden. Tenemos la potestad de hacer que las marcas cambien. Que los modelos se validen o queden en evidencia. Comenzar la conversación, ponerlo en la agenda, darle un lugar, comenzar los cuestionamientos profesionales y personales: esto fue lo que nos propusimos desde BlogCouture cuando empezamos las gestiones para que Montevideo formase parte de la agenda global de estrenos del documental The true cost. Las más de 200 personas que llenaron la sala del Movie el viernes 29 de mayo entraron de una manera y salieron de otra.
Amamos la moda, su posibilidad de revolucionar y evolucionar, su capacidad de comunicar sobre nosotros mismos, conocernos, conocer la historia del mundo y sus fuerzas motoras. Queremos que siga existiendo, pero ante la exposición de lo que está ocurriendo, entendemos que todos debemos realizar nuevos planteos.
Cuando nos invitaron a coordinar el Fashion Revolution Day en Uruguay aceptamos porque entendimos que nuestra trayectoria e influencia en el medio local podía ayudar a que el mensaje llegara con más fuerza. Y quizá a algunos les resulte poco coherente hacerlo mientras trabajamos en conjunto con grandes empresas de moda. Al respecto planteamos algunos puntos fundamentales:
1. Es inverosímil pensar que el mundo se divide entre buenos y malos. En el medio existen miles de matices y la complejidad del tema exige que cada caso sea estudiado en relación a sí mismo.
2. Vivimos de agregarle valor y mostrar de la mejor manera posible las marcas y productos en torno al mundo de la moda y el diseño. Para las marcas independientes, sus valores se encuentran, por lo general, muy cerca de su corazón. Para marcas más grandes, nos proponemos resaltar aquello que tienen para aportar de bueno y que más se conecta con nuestra esencia. Cuando esto no aparece, creemos que es hora de comenzar los planteos.
3. Son temas tan grandes y poderosos y dentro de un sistema en el que estamos completamente imbuidos que a veces entramos en cortocircuito porque sentimos que no podremos hacer nada para aportar cambio. Pero la percepción es errónea: solo por venir acá, por interesarse, por leer, o por tomar una decisión más consciente a la hora de comprar (o no comprar) el aporte es significativo.
Queremos saber: ¿qué les pareció? ¡Los escuchamos!