El mundo celebra la Fashion Revolution Week y los ecos ya retumban en casi un centenar de países. No hay vuelta atrás luego de aquel estremecedor 24 de abril en que el colapso de una fábrica textil en Bangladesh desenmascaró los costados más siniestros de la industria de la moda.

“Tragedias como Rana Plaza son prevenibles” ─nos recuerda Carry Somers, cofundadora del movimiento mundial junto a Orsola de Castro─, “pero seguirán ocurriendo hasta que todos los actores de la cadena de suministro de la moda sean responsables de sus acciones e impactos”, enfatizó Carry en sus más recientes declaraciones previas al viaje que la traerá por primera vez a Uruguay.

Carry Somers y Orsola de Castro, fundadoras de Fashion Revolution

Invitada a participar en la edición novel de MOLA. Moda Latinoamericana, del 7 al 10 de junio en Montevideo, la diseñadora británica ofrecerá una conferencia magistral en el marco del evento pionero en la región al articular diseño, innovación, sustentabilidad e integración continental por primera vez sobre suelo latino, con espacio para el debate y la pasarela simultáneamente.

“Uruguay es uno de los pocos países latinoamericanos que nunca he visitado y estoy emocionada de tener la oportunidad de hablar en MOLA, este importante evento para el futuro de la moda sostenible en América Latina”, confesó Carry Somers al participar en la campaña internacional Moda Sostenible made in Latinoamérica, lanzada por la plataforma MOLA.

Para la reconocida activista, también creadora de Pachacuti, la primera empresa certificada bajo el Sistema de Gestión de Comercio Justo Sostenible, las marcas y los minoristas deben empezar a asumir la responsabilidad de las personas y comunidades de las que depende su negocio, con el fin de crear una industria de la moda sostenible para el futuro.

Las maneras de aumentar la sustentabilidad en la moda es imprescindible discutirlas tanto por y para los consumidores, para los responsables políticos y para la mirada de quienes traen nuestra ropa de los campos, a las fábricas y a nuestros armarios, opina Somers, quien nos confirmó la publicación este 24 de abril de la segunda edición del Índice de Transparencia de la Moda, de Fashion Revolution.

El índice revisa y clasifica la cantidad de información que 100 de las mayores empresas de moda mundial publican sobre sus políticas, prácticas e impacto sociales y ambientales. Su objetivo es proporcionar información sobre cuánto o cuán poco los consumidores saben acerca de la ropa que compran.

“Esperamos que el Índice anime a los consumidores a que quieran averiguar más sobre las historias detrás de su ropa, estimulándolos a preguntar #Quiénhizomiropa. Esperamos que las marcas y minoristas lo utilicen como base, y demuestren que están dispuestos a abordar públicamente sus políticas sociales, ambientales, procedimientos, desempeño y progreso en toda la cadena de suministro”, anhela esta incansable mujer comprometida con su tiempo.

Al acercarnos a Carry una interrogante es más que recurrente por su carácter enigmático y el groso trasfondo que esconde, ¿está realmente marcando un punto de giro el movimiento slow y la moda sostenible? ¿Están logrando influir sobre el perfil de los consumidores?  Más allá de las certezas y las cifras hay un hecho claro: “Todo el sistema tiene que cambiar y es por eso que debemos abordar la sostenibilidad en todas las etapas del ciclo de vida de una prenda”, reconoce Somers.

“Necesitamos sensibilizar sobre el verdadero coste de la moda y su impacto en todas las etapas del proceso de producción hasta el consumo y la eliminación. Tanto las empresas como los consumidores deben comprender mejor las implicaciones del consumo insostenible y el efecto de los residuos textiles sobre el medio ambiente, las comunidades y la economía”, agrega. “Se estima que 150 mil millones de artículos de ropa salen de las líneas de producción en todo el mundo cada año. Detrás de esta cifra ya asombrosa se encuentra la realidad oculta de la ropa dañada o incorrecta y los rollos descartados de tela que son depositados en vertederos o incinerados con el propósito de protección de la marca”.

Con respecto al público consumidor y su poder, Somers afirma que “la mayoría de los consumidores aún desconocen, o deciden ignorar, el impacto de sus compras en las personas o en el medio ambiente. Esto está comenzando a cambiar, sin embargo, y los millennials en particular quieren saber de dónde vino su ropa y cómo el ambiente fue afectado en el proceso”.


El futuro según Carry Somers

“La ropa no se está diseñando para tener una segunda vida, y mucho menos una tercera o cuarta vida. En el futuro, necesitamos ver que la mayoría del reciclaje postconsumo se convierte en circuito cerrado, el reciclaje de fibra a fibra. Este será el verdadero punto de giro”.

“Textiles que no requieren grandes cantidades de agua dulce o de tierras agrícolas también serán cada vez más importantes. Actualmente hay mucha experimentación en torno al cultivo de textiles en laboratorios basados ​​en microorganismos”.

Pueden inscribirse en la conferencia de Carry Somers y en el resto de las actividades de Mola aquí.